Anibal Cedron_humanidad acosada IMG_4271

Resistir es poner el cuerpo. “… es sobreponerse, aguantar, perseverar, tolerar el dolor y la angustia con la convicción de otro horizonte. Resistir es, de algún modo, una forma extrema de confianza: quien resiste todavía confía en algo, posiblemente en su propia fuerza, aunada a la fuerza de otros; quien resiste no resiste solo… “. (Sandra Russo, contratapa de página12 de junio del 2002).


Aníbal Cedrón es un hombre artista que pudo resistir a pesar de los tiempos oscuros de la dictadura más cruenta. Cuando nos habla de su pasión para crear, nos lleva inevitablemente a ese lugar emparentado con sus sentimientos profundos, nos cuenta: “ese lugar está desde mi pecho, desde mi camisa, desde allí trazo el mapa y las coordenadas, lo que trato de rescatar es la emoción… “.Su obra encarna la vida transcurrida, sus amores y desesperanzas. Lo que es y lo que pudo ser quedó plasmado en su obra, una manera arltiana de observar e imaginar los seres y las cosas.

En su taller perviven, contornos de la memoria, líneas enredadas y figuras latentes, tensiones enmarcadas de aquellos sueños por siempre de militante. Esa función, que es la de conmover, le cabe plenamente a Cedrón. En ese entorno descubrimos al artista y fue su mirada que completó la ternura de su voz. Sus tiempos para decir, fueron tan profundos como sublimes. Sabíamos de su riqueza interior, porque un hombre que pinta vivencias no tiene nostalgias, ese hombre solo sabe guardar momentos entrañables.

Así es, todo su pensamiento está latente en su obra, dice el pampeano Miguel Ángel Rodríguez, prologuista del catálogo 2011 en su retrospectiva de 40 años de plástica: “El ojo de Aníbal Cedrón está simétricamente cruzado por el nosotros. Es evidente en su poética abierta a las gestas populares, se observa en trabajos como el homenaje al Cordobazo en La mar estaba serena…, de 1999, Donde ardía la marea de 2002, El vuelo de las cacerolas y Bombardeo a Plaza de Mayo de 1955, creado en 2006. Son su vida, que insistentemente se ubica por delante de su estética, y la intransigente reflexión sobre la realidad, las fuentes de donde brota la sensibilidad que le caracteriza.”

Anibal Cedron_Bombardeo en plaza de mayo IMG_4265

Blanco y negro, valores que atrapan y encienden su pintura. Evocaciones que surgen de su acercamiento a artistas latinoamericanos como Orozco, Venturelli o Portinari. Su sonrisa denota complicidad – sabe que concuerda con el significado de Hamartia – cuando nos dice que las películas, también en blanco y negro, vinculadas a la tragedia griega, golpearon fuerte en sus decisiones. “En toda mi obra hay una suerte de conciencia trágica, que está en la mayoría de mis imágenes que se patetizan sobre todo después de sufrir el terrorismo de Estado”. Lo sentimos y lo afirma “esas imágenes se renuevan permanentemente”, son simultáneamente presencia y ausencia denunciada.

Anibal Cedron_El_Grito_1978

Huellas y radiografías de su propio cuerpo. Marcas de una historia que proclama rebeldía. Un juego para jugarse a pleno, como la vida que eligió transitar. Huellas impresas en cuerpos con telas deshilachadas en busca de identidad, huesos que muestran en vivo lo que intentará la muerte. Búsqueda y denuncia de lo que no está dispuesto a abandonar.

Nos atrapó el relato de su obra “A la vuelta de la vida y raíces” de 1991, donde repasa sus deseos inconclusos: la derrota y la caída de los sueños, la frustración amorosa, la muerte de sus padres, símbolos de un lugar que había dado por perdido: un barrilete enredado en raíces dadas vuelta, un hombre con sombrero y un niño en bicicleta y una calle vacía. Su subconsciente se introduce en el lenguaje de las palabras para explicar el lenguaje de las artes visuales. Y renacen en su boca las palabras y los giros, que aunque esquive de recuerdos, intuimos herramienta de interminables fundamentos cuando estudiante o dirigente estudiantil.

Anibal Cedron_a la vuelta de la vida y raices 1991IMG_4268

Y es claro que la tarde no alcanzó para recoger ese manojo de emociones. Nos fuimos con la idea que en algún punto de ese lugar suyo, de partida y de llegada, habrá siempre un lugar para el retorno. Como señala Cedrón: “Cada mañana es la batalla por el hoy, entre el pasado y el futuro. No me rindo. En tiempos de cultura de anomia y mentalidad sepulturera, que proclaman el fin de la historia y eternidad capitalista, mi obra es tan realista como surrealista, tan llena de metáforas y poesía (…)”.

No te rindas, resiste, otra vez nos espera la vida.

 


Aníbal Cedrón nació en Puerto San Julián (Provincia de Santa Cruz), el 23 de enero de 1948.
Egresó en el Colegio Nacional de Buenos Aires (1966), estudió en la Facultad de Arquitectura y en la Facultad de Filosofía y Letras – Historia del Arte -, pertenecientes a la Universidad de Buenos Aires (1967-1973). Carreras que no pudo completar por las reiteradas expulsiones, aplicadas durante las dictaduras, en su carácter de dirigente estudiantil. Fue Secretario General de la FUBA (1970-72).
Como artista plástico se formó en Estímulo de Bellas Artes (1967-1973), y concurrió al taller de Raúl Lara entre 1967 y 68. Desde 1972 a la fecha, viene realizando exposiciones en el país. A parte tiene murales y obras expuestas permanentes en: Facultad de Ingeniería (Universidad de Buenos Aires), Comisión Nacional de Energía Atómica, Auditorio del Banco Ciudad de Buenos Aires y en el Centro Cultural de la Cooperación, donde su tela mural integra el grupo de obras -cuya ejecución coordinó-, junto a las que realizaron Carlos Alonso, Rodolfo Campodónico, Carlos Gorriarena, y Luis Felipe Noé, declaradas Patrimonio Cultural por la Subsecretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Asimismo tiene obra suya el Museo Nacional de Bellas Artes.

Página oficial del artista:
www.anibalcedron.com.ar