(Licenciado en Sociología, con especialización en Cultura, U.B.A.)

 

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Ceremonia sin flores se enmarca dentro de un conjunto de destacadas obras que se exhiben en pequeños espacios teatrales de la Ciudad de Buenos Aires; desconocidas para la mayoría del público lego, pero verdaderas joyas de la cartelera teatral porteña. Esto, que a primera vista podría parecer una desventaja constituye, en realidad, el franco encanto de este tipo de obras, las cuales ofrecen una propuesta más íntima y de mayor grado de interacción con los espectadores.

Con una puesta en escena cuidada e inteligente que se nutre de las propias instalaciones de la sala donde se exhibe, la historia se desarrolla durante una fiesta de casamiento (la ceremonia en cuestión). Allí, asistimos a los entretelones de una familia compuesta casi en su totalidad por mujeres, donde la madre, apremiada por diversas circunstancias, fuerza a su hija mayor y predilecta a casarse con un hombre proveniente de una clase social más acomodada. En consecuencia Victoria, quien duda sobre sus sentimientos hacia ese hombre y de la conveniencia de un matrimonio por interés, será víctima de las tensiones que surjan entre la búsqueda personal de su felicidad y aquello que los otros han planeado y desean para ella. De esta forma, vemos como desde los albores de la boda empiezan a tallar las opiniones y apuestas no solo de su madre Carmela, sino también de su hermana Elisa y su mejor amiga Rosario.

Partiendo de una de las tramas tradicionales de la dramaturgia de todos los tiempos, la de un evento que congrega a familiares y amigos, la obra se presenta como un agudo análisis sobre los vínculos familiares y humanos. “Cuatro mujeres relatan sus desdichas” se lamenta Elisa en un pasaje de la obra, aunque en realidad la misma trata sobre mucho más que eso. A través del excelente guión del ascendente Patricio Ruiz, el público podrá disfrutar de humanas reflexiones acerca del rol de la maternidad, la relación entre madre e hija, y la decadencia del cuerpo humano.

La obra cuenta, además, con una invalorable musicalización en vivo ejecutada por intérpretes profesionales que, conjuntamente a las actrices egresadas del IUNA que interpretan los papeles femeninos, conforman la novel compañía Somos. Esta combinación de performance actoral y música en directo logra, por momentos, encumbrados puntos dramáticos, como en el caso de la escena del monólogo interior de Victoria.

Por todo esto es que vale la pena ver Ceremonia sin flores: sus protagonistas se encuentran en estado de gracia puro, ofreciendo una obra dinámica, directa y punzante. Una propuesta teatral entretenida y amable, que hará reflexionar al espectador sobre su condición de ser humano, al tiempo que nos obligará a interrogarnos sobre nuestros mayores deseos y más profundos temores.

 

FICHA TÉCNICA:

Dramaturgia: Patricio Ruiz
Actúan: Lucho Amesa, Luciano Galasso, Mariano Márquez, Natalia Perez, Nazareth Ratti, Jaqueline Saavedra, Sol Sorbello
Vestuario: Susy Russo
Escenografía: Susy Russo
Diseño de luces: Carmela Possetini
Coreografía: Pau Tapia, Sebastian Villacorta
Dirección: Sebastian Villacorta

 

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