Editorial sobre la clausura de Radio Rebelde (AM740), por Rocio Alterleib

El Fantasma de la “C”(ensura)

Un fantasma sobrevuela la Ciudad de Buenos Aires. No es uno inesperado, conociendo a quiénes le dan trabajo. Es el de la censura, pero no de una que puede superarse con el apoyo incondicional del dinero, sino de aquella que calla a los pequeños granitos de arena que alzan su voz desde sus cuevas.

Es un fantasma porque es invisible, pero podemos percibirlo ya que no le alcanza con callar la voz de los centros culturales sino también la de los que nunca tuvieron una: los héroes anónimos que quisieron apagar el fuego de un depósito de información, por ejemplo, terminaron siendo enterrados junto con los culpables del incendio. Por otro lado, los pobres que nos visten con su explotación, con la vida de sus hijos y con su carne se extinguieron con las pruebas del taller clandestino, tanto para el gobierno como para los medios. Por último, pero no por eso menos importante, un hombre denuncia fallas en el sistema de voto electrónico y le allanan la casa. Esto nos hace creer que algunos tienen el culo muy sucio, y la manera de ocultar que no les es posible limpiárselo es la censura.

Nosotros dimos un salto de la palabra escrita a la locutada. En eso estábamos cuando nos enteramos que nos ataron las cuerdas vocales hasta nuevo aviso. Y si, hablo en plural porque somos muchos los que desarrollamos nuestra vida a diario teniendo como pilar la solidaridad y el amor. Hamartia es eso.

Nos tocó a nosotros pero, si no le prestas atención, mañana puede pasarle a todos, porque la Ciudad de Buenos Aires se cae a pedazos y la Policía Metropolitana no sabe hacer otra cosa que no sea reprimir. No podemos permitir que esta manera de censurar TU libertad de viajar mejor, educar a tus hijos de manera pública, atenderte gratis en un hospital de TU zona o caminar por la ciudad sin que se te caiga un pedazo de edificio encima, se traslade al país. Como tampoco deberíamos olvidarnos de las fallas que a diario lleva adelante la gestión PRO. Te propongo que no mires para otro lado y que te quejes. Hacete oír para que se entienda de una vez por todas que este fantasma no es uno agradable como para escribir un cuentito, es el que nos discrimina a diario mientras se alimenta de los que menos tienen para que los de arriba sigan pisándolos sin consecuencia alguna. Dale, abrí bien los ojos porque quizás, en lo que dura un parpadeo, Macri encuentre la manera de apropiarse de ellos.

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