Así como el martes 14 de julio de 1789 fue tomada la bastilla en París, hecho que marcó el inicio de la revolución francesa y la caída del despótico régimen monárquico, el pasado martes 14 de julio de 201 en Lavalle 1171, diversas organizaciones de DDHH, agrupaciones feministas, y sobrevivientes de abusos sexuales se reunieron para acompañar a Feliciana Bilat. La que fue aberrantemente nominada como “loca y puta” por parte de un poder que merece ser comparado con el poder monárquico y despótico del 1700. El TOC Nº 17 integrado por Pablo Daniel Vega, Alejandro Noceti Achával y Juan Giudice Bravo de CABA absolvió a Nicolás Balerdi, quien fue procesado por abuso sexual agravado por el vínculo tras encontrarse pruebas contundentes que afirman el abuso de su hija de 4 años; los jueces sentenciaron como “inocente” a Balerdi cuando la niña tiene más de la mitad de su vida a salvo de este canalla progenitor. Pero más allá de la justicia perversa que deja libre a pedófilos sin medir ninguna consecuencia, están los niños, niñas y adolescentes que si bien revictimizados fueron escuchados y reconocidos por aquellas y aquellos que verdaderamente comprenden la “locura de amar”, que es pura y llanamente escuchar a un niño o a una niña pidiendo ayuda en un estado de amenaza física y psicológica y como vemos consecuentemente también judicial. Porque toda madre que atraviesa dicha realidad ya no es la que era. Dicha visibilización se transforma en una fuerte lucha en donde constantemente se lleva a cabo un sin fin de agujeros y trabas que impiden soportar cualquier proceso de sanación y elaboración del trauma. Esas a las que se encargan de nombrar como “madres locas y enloquecedoras” a esas locas les concierne el AMOR. Y esa confianza vincular no puede ser juzgada por ningún tribunal. Casualmente todo lo opuesto a la miseria de un poder “supremo” que responde a un sistema perverso, patriarcal y misógino. Lo interesante es que cuando nos distanciamos apenas un poco y pensamos en profesionales psicólogos especializados en violencia que pueden escuchar y visibilizar las problemáticas que los niños sufren, o médicos pediatras, psicopedagogos o maestros también se intenta desautorizar su palabra. El respeto y amor que tienen todas aquellas personas que independientemente de su profesión escuchan y creen en el niño, niña o adolescente. Todos ellos, esas “locas y locos” son quienes permiten que en todo este proceso tan duro, algo de todo este aniquilamiento subjetivo pueda repararse.

Esta semana en la ciudad de Buenos Aires se realizó un paro en todos los jardines de CABA para defender a una maestra y a una directora que fueron separadas de su cargo por no anticipar la muerte de un niño de 4 años (Agustín) que falleció a causa de la desastrosa violencia familiar. La pareja de su madre está sospechado de haberlo matado a golpes tras las pericias realizadas que demuestran que no fue un accidente, y tras la declaración de una testigo menor, hermana de la víctima. También allí se encontraba el hijo del victimario. Si esto no es realmente ilustrativo para entender la gravedad de los hechos, para entender que no podemos poner la lupa en dos laburantes, que si bien es cierto que hay que formar a todos los docentes en dicha temática porque la realidad social en este sentido es desbordante, no podemos caer en la Estupidez de focalizar la gravísima tragedia familiar en la escuela. Sí hacer notoria la falta de presupuesto para las escuelas públicas en donde cada vez hay mas recortes presupuestarios, donde no existen equipos de profesionales que hagan seguimientos de casos, que al parecer es más importante que los niños sepan inglés, que conocer sobre sus propios derechos.

Había tres niños en ese hogar víctimas de violencia. No lo perdamos de vista.

La violencia social, pero sobre todo el abuso del poder, que en definitiva es lo que define a la perversión, es lo que debemos combatir en todas nuestras instituciones, desde la familia hasta el poder Judicial. ¿Cómo puede ser que todavía hoy se justifique que a un niño se le puede pegar “porque soy la madre o porque soy el padre”? Eso es abuso de poder y hay que empezar por casa. Todas nuestras instituciones muestran el tumor de nuestro elegido sistema capitalista. La impunidad es igual al “callate la boca”. ( Y sino veamos porqué todavía no se logro sacar del “cuarto poder” al monarca Magneto y su grupo Clarín, que tan claramente demuestra el abuso a través de las pantallas y los diversos medios discursivos).

Ningún niño puede crecer sano con un padre autoritario y perverso. Tampoco la sociedad puede estar libre de violencia si la justicia es impune, habla desde arriba sin escuchar los pedidos que muchas personas que nos corre sangre en las venas, porque sabemos del amor, porque defendemos los derechos humanos, porque creemos que los niños no pueden defenderse solos, queremos una justicia con todas las letras, queremos la democratización de la justicia, queremos un Padre Social con autoridad y no un déspota. De eso también se trata el feminismo para los que lo malinterpretan y prejuzgan, de hacer una sociedad más justa en donde el autoritarismo no sea lo que “mantenga el orden de la sociedad” en donde la “mano dura” no sea el emblema de nada, en donde el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial se mantengan equitativamente relacionados y contenidos entre sí. En donde si el poder ejecutivo pide, como representante del pueblo, la democratización de la justicia, entonces se le de lugar a lo que el pueblo verdaderamente quiere: Justicia.

Los niños no mienten. Hay que escucharlos.

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