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Pasaron apenas 38 días desde que se inauguró la discoteca del cinismo en el balcón de la Casa Rosada. El mismo balcón que los Kirchner, en doce años de gobierno, nunca usaran para saludar a la multitud ni para dar un discurso. Porque en palabras de ellos: “ese era el balcón de Eva y a ellos les quedaba grande”. Pasaron sólo 38 días desde que en ese mismo balcón, Gabriela Michetti se largara a cantar a capella, “No me arrepiento de este amor” y el presidente electo bailara su habitual ula ula del ajuste. Es que según esta gente de corbata amarilla, Cristina es autoritaria, soberbia y cínica. 38 días desde que asumió nuevamente la derecha neoliberal en nuestro país. Yo propongo que nos hagamos una pregunta: ¿Todavía queda alguna duda de que Mauricio es Macri? Doce años de un modelo kirchnerista que dejó al país con una desocupación del 5,4% y que no usó ese balcón por respeto y gratitud no puede ser un modelo soberbio, autoritario y cínico. Un presidente electo con la diferencia más acotada de la historia argentina que asume y asalta ese balcón de la rosada. Ese balcón, es especial. El balcón de Eva. Y baila, como si animara a un grupo de púberes en un viaje de egresados para decir 17 veces gracias, no se asemeja en nada al concepto de humildad que todos conocemos. Quizá hoy, después de 38 días podamos entender con mayor claridad que ese primer gesto de Macri fue un anticipo del modus operandi que el PRO implementaría en los días venideros. Ellos quieren irrumpir cualquier signo y símbolo del kirchnerismo. Han llegado para despintar todas las paredes, vienen a pisotear las flores, a escupir los asados. Vienen por el pueblo, a romperle la voz, a quebrarle el alma. Porque ellos son buitres y el pueblo, su carroña.
Hoy, 18 de enero, se cumple 1 año de que apareciera muerto el fiscal Nisman en Puerto Madero. Una de las operaciones más exitosas de los servicios de inteligencia del mundo y uno de los hechos políticos más decisivos en la Argentina para crear bases sociales intensas con fuerte rechazo al kirchnerismo. Porque mientras muchos disfrutaban de sus vacaciones en una de las temporadas con mayor recaudación en todos los puntos turísticos del país, Clarín construía un héroe de barro luego de que las grandes potencias del mundo eligieran resolver su crisis económica con atentados terroristas. Es que en este mundo capitalista donde gobiernan las multinacionales, es necesario crear un enemigo invisible y terrorífico que justifique las propias acciones espurias. Hoy, 18 de enero, es un buena ocasión para recordar qué pasó en estos 38 días de gobierno macrista. Vamos a hacer el intento.
A 4 días de asumir, segundo día hábil de su mandato formal, Macri designó por decreto a dos jueces de la Corte Suprema y anunció que el parlamento estaba cerrado por vacaciones. No llamó a sesiones extraordinarias esquivando así el espíritu de la Constitución Nacional. Un estilo que se iría profundizando. Quería mostrarse como un presidente fuerte, dispuesto a acabar con la corrupción K y pasando por encima a los otros dos poderes: el legislativo y el judicial. Ese mismo día anunciaría la eliminación de las retenciones para el trigo, el maíz, la carne y una reducción del 35 al 30% en la soja. El Decreto 133 que borró las retenciones fue un regalo de 4 mil millones de dólares para los sectores concentrados del agro.
Todos los días, el pueblo recibía la noticia de un personaje nuevo que se haría cargo de los puestos ejecutivos más importantes. Aquí se confirmaba lo que D´ Elía había anticipado meses atrás, un gobierno macrista sería sinónimo de un un país “atendido por sus propios dueños”.
Me acuerdo el día que anunciaron lo de YPF. Me acuerdo porque semanas antes habíamos discutido con los compañeros. Nos preguntábamos si había algo de cierto en eso de que el gobierno había perdido el rumbo, si finalmente había llegado a su techo revolucionario y devendría una etapa más conservadora. Se me caían las lágrimas al ritmo de un discurso que lentamente se inclinaba hacia el lado de la expropiación. Mi poder como ciudadano, mi dignidad como argentino habían alcanzado el escalón más alto. Fue inversamente proporcional el sentimiento cuando se confirmó a Aranguren como Ministro de Energía. Pasó solamente un día para que saliera un DNU que imponía la “emergencia eléctrica” hasta el 31 de diciembre de 2017. No había que ser muy pillo para entender que el precio de la luz iba a variar considerablemente. Una noticia anunciada que está a punto de ocurrir.
“El valor del dólar lo fijará el mercado” aclaró Prat Gay.  Personas físicas y empresas podían comprar hasta 2 millones de dólares por mes. Esa tarde de miércoles, en el que la libertad del mercado imponía un dólar a $14 y negaba la existencia de un dólar a menos de $10, el ministro estaba anunciando una devaluación que superó el 40 por ciento. Un golpe duro al bolsillo, sobre todo a los sectores de menores recursos y a los jubilados.
La ministra Patricia Bullrich declararía la emergencia en Seguridad dándole la bienvenida formalmente al narcotráfico a nuestro país. Algo decíamos hace un rato de los beneficios de construir un enemigo invisible y terrorífico. Porque a través de la inseguridad ese enemigo invisible es el mejor amigo de un estado que quiere retomar las banderas de la represión. Porque no subestimemos a un gobierno que se impuso a través de la voluntad popular. También son banderas. No vamos a ser tan ilusos de creer que detrás del macrismo y de las corporaciones no hay ideología. Claro que la hay. Es la ideología de los de corbata amarilla, los terratenientes, los conservadores, la oligarquía. Pero lo cierto aquí es que las primeras víctimas en nombre de la seguridad nacional en estado de emergencia fueron los trabajadores de Cresta Roja. A eso le siguió la represión en La Plata y la reciente detención de Milagro Sala. Por si no quedó claro, el gobierno actual quiere criminalizar la protesta social. El caso Nisman fue la primera prueba de lo efectivo que podía ser la instalación de una novela policial cuyo narrador invita a los lectores a culpar a alguien, porque si hay un enemigo que ataca, se debe encontrar un responsable. ¿Será para tanto la violencia simbólica? ¿Que un Lanata se vaya a Miami para que otro Lanatta se encargue de denunciar a los líderes kirchneristas? ¿Es que acaso no se acuerdan? En la calle, la gente decía que al fiscal Nisman lo había mandado a matar Cristina, de la mano de Larroque, D´Elía y Esteche.
La catarata de despidos se fue tejiendo en forma ascendente y se impuso un nuevo tipo de comunicación: la perversa. Lo hice pero fue sin querer. Fue un error de carga. En realidad no lo hice. Un poco lo hice pero no lo hice porque si lo hubiese hecho no lo habría hecho. En el boletín oficial decía clarito que se había recortado el presupuesto de educación a un 3% del PBI. Pero claro, era un error, la idea era subirlo al 10%, no bajarlo. Ya se iba a subsanar.
El 21 de diciembre, Macri participó de su primer Cumbre del Mercosur y cargó contra el gobierno bolivariano de Nicolás Maduro: reclamó la “liberación de los presos políticos” en Venezuela. También pidió acuerdos comerciales con la Unión Europea y la Alianza del Pacífico. La réplica de la canciller chavista Delcy Rodríguez fue inmediata: le cuestionó la intromisión en cuestiones domésticas venezolanas y afirmó que el macrismo liberaría “a los responsables de las torturas de la dictadura”. ¿Estaba tan equivocada la canciller boliviana?
El 23 de diciembre, el ministro de Comunicaciones Oscar Aguad Intervino la AFSCA y la AFTIC. Martín Sabbatella presentó una hábeas corpus en la justicia y permaneció en el edificio esperando una resolución judicial. Un par de horas antes de la Nochebuena, Sabbatella abandonó el edificio de la AFSCA junto a otros directivos.
Por la mañana, ese 24, Mauricio Macri inició sus vacaciones junto a su familia en un country en Villa La Angostura. Descansaría hasta el 4 de enero.
Sin embargo, el domingo 27, el presidente tuvo que interrumpir por unas horas su descanso para visitar las zonas inundadas en Entre Ríos. La peor inundación en 50 años en la región. Esa madrugada, huyeron por la puerta del penal de máxima seguridad de General Alvear, los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, condenados por el triple crimen de la efedrina.
El 29 de diciembre, Macri recibió dos noticias importantes: El juez federal Sebastián Casanello lo desprocesó de la causa de espionaje. Y la Cámara de Casación lo desvinculó del expediente en el que se investigan los abusos contra indigentes y personas en situación de calle por parte de la UCEP. Denuncia de la que fue parte Siete Punto Cero y que Macri se cobraría desalojando Radio Rebelde a través del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
A su regreso, el lunes 4 de enero, Macri oficializó el decreto con el que sepultó la Ley de Medios. Michetti echó a 2035 empleados del Senado. Luego debió reincorporar a 100 trabajadores discapacitados. Más de 600 empleados del centro Cultural Kirchner quedaron en la calle.
38 días y ya podemos hablar de 20.000 despidos en el sector público, 10.000 en el sector privado. Prat Puto, aseguró que había limpiado la grasa de la militancia, Gerardo Morales advirtió  si te quedás en la plaza, te quedás sin laburo. Pero la amenaza simbólica duró un par de días hasta que encontró la forma de meter presa a Milgro Sala. Prat-Puto consagraría otra frase para la historia: “Cada sindicato sabrá hasta donde le aprieta el zapato y hasta qué punto puede arriesgar salarios a cambio de empleos. Lo que en criollo quiere decir: “Callate o te echo”.
Respecto de los medios de comunicación, no hay mucho para decir. Basta con encender la radio o la televisión y se nota a kilómetros que la pluralidad de voces que prometió Lombardi simplemente no existe. Por decreto, el gobierno modificó la Ley de Servicios Audiovisuales. El juez platense Luis Arias interpuso una pracautelar para retrotraer la situación. Pero el gobierno no se detuvo. Como tampoco se detuvo cuando dos jueces federales restituían a Sabbatella en su cargo. Metieron a la policía durante dos días hasta que finalmente consiguieron la contraorden de los jueces amarillos.
Hasta aquí un resumen de lo que sucedió este mes y monedas con los hombres de corbata amarilla. Pero hay que decír que han pasado otras cosas también. Porque en el país del 49% que votó a Scioli, el amor no se acabó. Por el contrario, hemos avanzado un montón en materia de creatividad. Jóvenes de entre 16 y 80 años, colmaron las plazas, se juntaron a gozar del privilegio de mirarse a los ojos, de abrazarse, de contenerse uno al otro, en esta horrible pero digna conciencia de saber de lo que es capaz el neoliberalismo. Estamos a 18 de enero pero esto parece un largo diciembre, recuerda las épocas del 2001. ¿Pero cuánto vamos a durar así? Una central de trabajadores por un lado, un sindicato por el otro, una agrupación por acá, otra por allá. Un dirigente que se calla, otro que habla poco. Los tiempos de la política no son los mismos tiempos que el pueblo le imprime. Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes, no somos pocos los que estamos dispuestos a luchar por la patria. Nadie tiene el “qué hacer” en sus manos, ese libro todavía no se editó para esta era. Pero de algo estamos seguros: no nos van a quebrar, no nos van a doblegar. Aunque nos opriman, aunque nos repriman, aunque nos denigren, somos lo que hacemos y hacemos lo que somos. En esa dialéctica vamos a construir autocríticas, en esa dialéctica buscaremos la forma de seguir creando poder popular, porque nunca abandonamos esa lógica, siquiera en estos doce años de gobierno kirchnerista en donde también, hay que decirlo, desfilaron algunos personajes por el podio de la perversión y el cinismo. Los traidores, los acreedores, los que se dan besos de lengua con el poder como si este gozara de una forma única y una posición fija. Hay que ser muy respetuoso con el poder, porque depende del lado que te pares podés quedar atrapado justo en ese lugar que tanto criticás.
Tal vez, estos 38 días me han dejado consternado, sin la claridad necesaria para pensar en dónde estamos parados. Y es, justamente en estos días intensos y de magnífica angustia en los que me gusta pensar en que este país vio nacer a San Martín, a Moreno, a Castelli, a Perón, a Evita, a Néstor y a Cristina. Y cuando uno estudia el discurso de ellos se da cuenta de que la lucha ya había empezado desde hace mucho tiempo atrás y a los saltos, vamos retomándola, en cada etapa. Pero en estos días en que me agobia el calor y la injusticia, donde urge la necesidad de construir un norte, pienso en otro argentino. En uno que supo bautizar el nombre de esta radio, Radio Rebelde, y que el 25 de mayo de 1962 le dio un mensaje muy claro a todos los argentinos y entre otras cosas dijo que “sólo caben dos posiciones en la historia: o se está a favor de los monopolios, o se está en contra de los monopolios”
Hoy, después de 38 días, quiero pensar en la importancia que tiene Radio Rebelde, y quiero recordar al Che. Sobre todo cuando decía que “todos somos aliados, aunque a veces no lo sepamos, aunque a veces nuestras propias fuerzas las dividamos en querellas internas, aunque a veces por discusiones estériles dejamos de hacer el frente necesario para luchar contra el imperialismo. Pero todos, todos los que luchamos honestamente por la liberación de nuestras respectivas patrias, somos enemigos directos del imperialismo”
Y así es, compañeros y compañeras de Radio Rebelde, por ahora tenemos que abocarnos al más sagrado de los deberes: luchar contra el imperialismo donde quiera que esté, porque esto reconforta y cura con creces cualquier desgarradura.
Bienvenidos a No Nos Queda Otra, un médico argentino contra la enfermedad neoliberal.