Mucho se ha hablado en estos días del impacto que ocasiona la subida del dólar en los sectores que accedieron o accederán al crédito hipotecario. Se han desarrollado análisis en función del valor de la UVA, del valor de la vivienda, de la cuota y de los ingresos. Pero poco o nada se ha analizado el impacto de la suba del dólar en los sectores que alquilamos la vivienda y no podemos acceder a un crédito hipotecario porque no tenemos el capital previo, porque no tenemos ingresos en blanco, o sencillamente porque no tenemos la estabilidad laborar que nos permita ingresar con seguridad a un crédito a 30 o 40 años. Sin lugar a dudas el primer factor a analizar a partir de la suba del dólar es la inflación. Los contratos de alquiler, a pesar de la prohibición de indexar aún vigente, aumentan cada seis meses con porcentajes de inflación unilaterales impuestos por el mercado inmobiliario en todo el país. Aquí reside, quizás, el mal mayor de todos aquellos que alquilamos la vivienda. Años tras año vemos como el aumento del alquiler aumenta por encima de los salarios y de la inflación. El mercado repite sin descanso que la rentabilidad de los propietarios es baja. ¿Qué cuenta hacen para justificar sus aumentos? Si una propiedad aumenta su valor (un 10% en sólo algunos días), por lo tanto se necesita invertir más capital en una propiedad, deben aumentar los alquileres. Entonces, el aumento del dólar, en un contexto en donde las viviendas están dolarizadas provoca también que aumente el valor del alquiler para seguir manteniendo la rentabilidad. La inflación afecta entonces el precio del alquiler que se encuentra completamente desregulado, a pesar de tener media sanción en el senado el proyecto que presentamos desde la Federación de Inquilinos Nacional. La inflación también afecta el valor de las expensas que pagamos los inquilinos en su totalidad (aumentando la rentabilidad de los propietarios) y por supuesto la inflación afecta, en el caso de que los salarios no acompañen el índice, los ingresos de todos aquellos que sabemos a ciencia cierta no habrá posibilidad de acceder a la casa propia. Mientras tanto cada vez más inquilinos y menos propietarios con más propiedades. En la ciudad de Buenos Aires hay una vivienda cada 2,3 personas. Pero una persona puede llegar a tener 100 o 200 departamentos, sin contar a las empresas o S.A. que tienen decenas de edificios. Sin embargo la ley de oferta y demanda parece no funcionar en este caso. Los alquileres se están firmando con aumentos para el 2018 entre un 30 y un 32% cuando el gobierno espera índices del 15 o 19%. ¿Cuál es el modelo para salir de este camino en donde parece que el horizonte es una crisis habitacional de magnitudes nunca antes vistas? Regular el precio de los alquileres con un índice promedio entre inflación y salario. Sólo así bajaremos la presión del alquiler sobre los ingresos y lograremos acercar el horizonte de la casa propia. Regular el mercado inmobiliario parece ser una tarea que ningún gobierno quiso o pudo o quiere llevar adelante. Gervasio Muñoz. Pte. Federación de Inquilinos Nacional. Pte. Asoc. Civil Inquilinos Agrupados.]]>