La revolución libertadora del 55 es una clara intencionalidad de la derecha, ahí inauguran una idea que los gobiernos populares son demagógicos, dictatoriales y corruptos, eso es una constante le pasó a Yrigoyen y hasta a Dorrego, pero esta revolución del 55 de Rojas y Aramburu marcó como pocas y como acontecimiento fundamental tildar al gobierno de Perón como tiránico y dictatorial, ese se puede leer también hoy en la idea de la corrupción y del autoritarismo del antiguo gobierno.

Esos momentos se caracterizaron por se profundamente antidemocráticos y sobre todo porque la revolución libertadora inaugura una ficción, la de gobernar el país sin el peronismo, por decreto niega el nombre de Perón, de Evita y que nada se llame justicialista o partido justicialista, ahí aparecen las frases: el tirano depuesto, el dictador depuesto.

Durante esos años surgió la resistencia peronista, algo que ahora estamos añorando, estamos esperando que se de esa resistencia unívoca y con unidad, una oposición que se una para formar un bloque opositor. Aquella resistencia produjo grandes cosas: la huelga del frigorífico Lisandro de la Torre, fue significativa y además no la condujo Perón, no se esperó que la condujera, ni tampoco tuvo vanguardias armadas iluminadas, fue una huelga realmente obrera y el barrio de Mataderos apoyó por completo, fue una unidad entre obreros y vecinos.

La unidad tiene que venir desde abajo pero sin despreciar lo que se tiene arriba, se tienen determinadas figuras que apoyan determinados proyectos, los de abajo tienen que tener en cuenta esto y trabajar en un proyecto que sigue siendo valorizado por las mayorías, sobre todo por los sectores mas pobres, para ser claros si el liderazgo tiene que ser de Cristina habrá que acompañarlo, pero de manera crítica.

Hay una asociación entre lo urgente y lo necesario, pero lo urgente tiene que ser realizado pero sin perder de vista lo estratégico, sería que lo urgente no traicione a lo estratégico, lo urgente es tomar el liderazgo de Cristina Fernandez de Kirchner pero sin perder de vista lo estratégico, toda oposición tiene que ser abierta a todos posibles cambios que sean necesarios, que tienen que surgir de las bases, se tienen que organizar, tener sus unidades básicas, sus partidos pero todos confluir en una fuerte oposición que irá manejando sus liderazgos, que viendo el caudal de votos parecería ser de Cristina, pero tiene que estar permanentemente cuestionado por las bases, validado y reconocido, si no es así no es un liderazgo es una dictadura, el de Cristian es un liderazgo de lo urgente pero no necesariamente de lo estratégico.

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