Escribe: Silvana Jauregui
Fotos: Nicolás Blanco

Omar Gasparini nació en 1946 en la Ciudad de Azul, en la Provincia de Buenos Aires, y desde allí perduran sus visiones enormes y estéticas del espacio. Hace más de 40 años que su vida y su arte conmueven las calles y los muros de La Boca. Omar Gasparini refleja y reconoce su historia militante en los muñecos y murales que hablan de identidad y sentimiento. Como escenógrafo, trabajó en obras de teatro, largometrajes y stands didácticos y aportó a la estética del Grupo de Teatro Catalinas Sur.“Me interesa transmitir lo cotidiano y expresarlo en las calles donde vivo. Siempre traté de ser sincero con mis obras, no me interesa hacer cosas para quedar bien o porque están de moda. Lo que más me importa es estar juntoa la gente”.


Gran parte de tu actividad artística y social transcurre en la agrupación Impulso, incluso tu taller está en el primer piso del sitio de la agrupación. ¿Qué nos podés contar de este lugar?

Impulso es una de las pocas instituciones históricas que quedan vivas en la Boca. Digo pocas porque hay otras que terminan siendo sólo un sello de goma y ni siquiera abren las instalaciones. En este momento estoy a cargo de la presidencia, después de haber ganado las elecciones que se realizaron tras haber sido intervenida la comisión anterior por irregularidades en el manejo. Hace alrededor de siete años que tomamos la administración de este lugar. En los primeros años nos dedicamos fundamentalmente a nivelar ese avión que había desestabilizado sus alas. Fueron los socios, junto con artistas, escritores e intelectuales de La Boca, quienes se comprometieron con el proyecto y llevaron a cabo el saneamiento económico de la institución. La Agrupación de Gente de Arte y Letras Impulso fue fundada en 1940 por un grupo de destacados artistas plásticos de la época, encabezados por Fortunato Lacámera, Juan Carlos Miraglia , José Pugliese, Arturo Maresca, Carlos Porteiro, Antonio Carotenuto, Vicente Vento, Mateo Scagliarini, José Rosso, Orlando Stagnaro y José Luis Menghi, con el propósito de fomentar la realización de actividades plásticas y literarias, mediante el mantenimiento de una galería de arte y una biblioteca en la sede propia de la calle Lamadrid 355. También frecuentaban este lugar, entre otros,Benito Quinquela Martín, Miguel Carlos Victorica,Raúl Soldi, Raquel Forner y Juan Carlos Castagnino. Aquí convivieron artistas que fueron rechazados por el ámbito académico. Debido a que siempre rechazaban sus trabajos decidieron abrir un polo cultural que fuera independiente de las luces del centro. En la Ciudad de Buenos Aires, Impulso fue uno de los dos o tres lugares que se abrieron, tuvo un éxito rotundo. Aquellos tiempos eran de gran pujanza,todos salían con sus caballetes a pintar y a dibujar a la vera del río.Impulso mantiene una agenda permanente sobre las artes y las letras. En cada estación del año se hacen “Salones”, actividades pensadas para que todo aquel que quiera participar mostrando su obra lo haga sin ninguna restricción, así como quería Quinquela.¡Cada encuentro es una fiesta!

¿Cómo surge en vos la pasión por el arte?

He nacido, fui criado y engordado en Azul, provincia de Buenos Aires, rodeado de campos y de grandes extensiones. Durante el verano, en vacaciones,mi locura y mi pasión era realizar construccionescon barro o con ramas que recogía del lugar. En la época escolarya en la ciudad me la pasaba dibujando. Tuve la suerte histórica de que en Azul se abriera la Escuela de Artes Visuales Urrutia Artieda, una de las tres escuelas de Bellas Artes de todo el país con títulos nacionales. Las otras dos eran de Santiago del Estero y de Capital. Me recibí de maestro de primaria. En 1969, a los 19 años de edad,decidí venir para Buenos Aires. En esa época vivía en Barracas, en dos habitaciones que alquilaba con un amigo, y en el mismo conventillo teníamos un sótano grande que usábamos de taller. Trabajé como maestro en la escuela Catalinas Sur de la Boca, mientrasestudiabaen la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredóndonde me especialicé en dibujo y pintura. Así fue que me enamoré del barrio de la Boca. Eran épocas donde la vida y la plástica se mezclaban mucho con la militancia. Estábamos atravesados por la política y las circunstancias. El terror no pudo con mis ganas de seguir pintando. Entre el 69 y el 70 tuve la suerte de tener como profe en Historia de la Cultura a Rodolfo Kusch. Este hombre,que para mí fue mágico,nos hizo entender lo nacional y lo latinoamericano. Aprendimosa mirar lo nuestro y a no tener un pensamiento único de dependencia cultural –con la mirada puesta en Europa– sobre el arte. Solía invitarnos a su casa y fue allí que me enamoré de la cultura y el arte latinoamericano, eran cuestiones que no estaban en ningún programa de estudio y que él supo resaltar y avivar en nuestras conciencias. Justamente mis primeros dibujos y pinturas estuvieron signados por esta temática. En el año 73, antes de la dictadura ya habíamos hecho una experiencia política plástica con historietas, sacábamos una revista que se llamaba Doña Robustiana. Cada edición tomaba una temática, la inflación, la vivienda, y al ser de fácil lectura tenía una llegada masiva sobretodo en barriadas populares que era donde queríamos llegar fundamentalmente. En el medio y en paralelo participaba de la campaña de alfabetización del adulto sobre la base de las reflexiones de Paulo Freire. Trabajé dos años haciendo historietas y láminas con mucho humor (como material didáctico) sobre los textos que nos daban, hasta que vino el golpe. Una oscuridad total nos invadió. Era muy difícil trabajar en ese clima donde uno no podía tener una permanencia en un sitio determinado mucho tiempo, cuando intentabashacer algo sólo surgían cosas horribles. Ver caer a los compañeros era cosa de todos los días. Esto no te dejaba pensar,ni seguir.

¿Cómo surge y se materializa la idea del grupo de teatro Catalinas Sur?

En la Escuela N°8 Carlos DellaPenna de Catalinas Sur habíamos formado en el año 73 una mutual. Cacciatore, intendente de la Ciudad de Buenos Aires durante la dictadura del ‘76, definió que sólo deberían funcionar cooperadoras. Así que nos tuvimos que ir de la escuela. Empezamos a realizar un trabajo social y cultural increíble en todo el barrio de Catalinas Sur. Era un barrio que lo permitíaporque no hay circulación vehicular, está rodeado de edificios ytiene una gran plaza en el medio. Tal como desarrollaban el arte los griegos y los romanos, todos nos encontrábamos allí, teníamos cancha de fútbol, dábamos cine y todo tipo de actividades. En la época de la dictadura se trabajaba a media máquina, debíamos tener mucho cuidado. El el‘83 surge la idea de constituirnos en Grupo de Teatro Callejero. Fue uno de los primeros, habíamos encontrado un hábitat natural y territorial para desplegarnos.

¿Cuál fue tu principal aporte dentro de este grupo?

La actuación no era mi fuerte, aunque me gustaba mucho cantar. Fundamentalmente hacía muñecotes y todo lo que tenía que ver con la escenografía para vestir el paisaje artísticamente. Fue allí donde desplegué mi arte. Pero además estábamos muy atravesados por lo político. Me resistía a tener que exponer mi obra en una galería o museo porque pensaba que no trascendería y que sólo podría ser observada por unos pocos. Por eso de muy joven empecé a hacer murales para expresarme. Además, esto fue para muchos de nosotros una segunda militancia, un refugio de momentos difíciles como fue la dictadura. ¡Cuando lo de afuera está complicado implosionael adentro!

Uno de tus murales más célebres es “Bienvenidos a La Boca”, que realizaste en 1999 en el ingreso al barrio, inmortalizando el conventillo de la calle Palos 460.

Hace diez años ese mural iba a ser destruido por cambios en la traza urbanay gracias al pedido y a la defensa de los vecinos lo reconstruimos idéntico un poco más atrás del que estaba hecho.Fue transformado y recuperado por la iniciativa y la posterior realización por parte del grupo de artistas y escultores del Galpón Catalinas, en un montaje escenográfico con una representación típica de la vida y de los personajes del barrio de la Boca. La murga,el inmigrante italiano, el compadrito, el laburante, el bombero y la prostituta (entre tantos otros) conviven con los grandes símbolos argentinos: el fútbol con Maradona, el tango con Gardel y Troilo, y la pintura con Benito Quinquela Martín.Ya que hablamos de recuperar, te cuento que en el año 87participé de un movimiento urbano que se llamóPrograma de Recuperación y Desarrollo Urbano de La Boca (RECUP-Boca). Era un programa ambicioso, que proponía impulsar el desarrollo integral del barrio, tanto a nivel urbanístico como social. Incorporaba, a su vez, la dimensión participativa como un componente fundamental del diseñoyabogaba por la recuperación urbana e identitaria del barrio. Pensábamos que en vez de tirar abajo los conventillos teníamos que recuperarlos, conservar las fachadas y dentro darles la comodidad necesaria para vivir con confort y para que pueda ser apreciada por todos los que visitan esta zona. Esta fue una inmensa tarea que aún hoy sigue sin comprenderse. Sólo pudo concretarse en cuatro conventillos. Con todo el material(ventanas, postigos, maderas) deshechado se hizo el Mural de la Boca. Por eso estoy peleado con estos murales que son preciosos pero que no representan la identidad ni el pensamiento de los que habitan el barrio. Son murales para no pensar, para no reflexionar. El neoliberalismo pretende arrasar con la memoria y con las raíces. Ahora, y gracias a una compañera que trabaja en un CGP de la comuna 3, estoy por realizar unas esculturas en algunas plazas debajo de la autopista, referidos a las Madres de Plaza de Mayo, como mojones que indican qué ha sucedido en ese lugar. ¡Ojalá se concrete! Estoy muy entusiasmado con este proyecto.

 

Contanos de tus marionetas. Sentadas en tu taller,extendidas en los muros y paredones de la Boca…, tienen su propia historia. ¿Qué técnica utilizás para moldearlas?

Uno va acomodándose y va cambiando de acuerdo a las circunstancias. En un principio cuando salíamos a las manifestaciones hacíamos los cabezudos. Eran macizos de telgopor o de goma espuma. Eran muy pesados para quien los transportaba. Ahora,si bien usamos goma espuma,la usamos en placa. O sea su interior está vacío y eso hace mucho más livianas a las marionetas. Una vez que termina la marcha, el carnaval o la obra, se pueden desarmar y guardar prolijamente para una nueva oportunidad. A partir de Catalinas fui generando un grupo de compañeros que siempre colaboran. Algunas veces lo hacemos profesionalmente, quiere decir que cobramos,como marionetas hechas para el cine o las comparas. El tema es que hay muchos que ayudan pero no se involucran en el aprendizaje. Lo más estable es el grupo Catalinas. Las últimas marionetas que hice para diferentes agrupaciones políticas fueron Milagro Sala y varias veces aNéstor y Cristina.

 

Por iniciativa de los trabajadores de los yacimientos de carbón de Río Turbio, realizaste una estatua en homenaje a Néstor Kirchner en el primer aniversario de su fallecimiento.

La estatua fue presentada en la Plaza de los Dos Congresos el26 de octubre del 2010, un día antes de cumplirse el primer aniversario de su desaparición física. Luego fue  trasladada a pie a modo de peregrinación hacia la Plaza de Mayo por un grupo de mineros de Río Turbio que lucían cascos con linternas y los típicos uniformes azules de trabajo. Ya en la Plaza, participó de la tradicional ronda de las Madres de Plaza de Mayo en torno a la Pirámide. La obra, hecha en bronce y con una altura de 2,4 metros muestra al ex Presidente de la Nación con los brazos extendidos sobre un pedestal hecho con carbón, piedra y madera. Para llevar adelante la idea, los trabajadores carboníferos de Rio Turbio y diferentes movimientos sociales recolectaron llaves, canillas y organizaron festivales para recaudar los fondos necesarios para el proyecto.El sentido de los brazos abiertos de la estatua se explica “como uniendo a la mina por un lado y a la usina por el otro”. Personalmente sentí que esos brazos me cobijaban, nos cobijaban. Volví a nacer con Néstor, me devolvió las ganas de volver a creer en la política.

 

En Puerto Madero realizaste una escultura en memoria de los trabajadores portuarios desaparecidos.

Te cuento una anécdota que no la vas a poder creer. La historia y la idea de esa escultura tienen que ver con la desaparición de cinco compañeros militantes que pertenecían a la Comisión interna del Sindicato de Obreros Navales del Puerto. Los vienen a buscar,se los llevan desde el comedor, donde hoy está emplazada la escultura. Para realizarla se usó el material que tenía que ver con el puerto antiguo. Traté de evitar evocar el terror, el golpe bajo. La escultura fue patinada y para ello se respetó el entorno. Hace un año, la cuadrilla municipal la pintó sin criterio igual que las grúas que se encuentran en el lugar, creo que amarilla y naranja. Hoy en día hay un desconocimiento absoluto de lo que es una obra de arte. A veces pienso que debería reclamar por lo que han hecho, pero la realidad es tan dura que pienso que no vale la pena. Mejor pelear por otras cosas.

 

Fuiste maestro desde muy joven. ¿Qué enseñanza dejó en vos la docencia y que conceptos desarrollás junto a tus alumnos?

Si bien estoy jubilado, en Catalinas sigo formando y dando clases. Fundamentalmente enseño escenografía poniendo el acento en el dibujo dado que lo escenográfico debe plasmarse en dos dimensiones, o sea en el papel. Ya sea para transmitir la idea a otra persona, para ayudarse aver la secuencia de pasos a seguir o también para hacer un análisis de costos. Los jóvenes de ahora son reacios a realizar todas estas previas. Hay temas que no se solucionan sólo con el Autocad, porque queda muy prolijo pero el programa no crea. Por eso hay que usar previamente el dibujo para plasmar la idea. Los hago dibujar mucho. La docencia es mi vida, fue la que me dio los mejores placeres fundamentalmente por eso delida y vuelta. Aprendí mucho de mis alumnos. Fueron muy difíciles aquellas épocas cerca del 2001, cuando no había materiales y tampoco los chicos podían comprarlos. Y la práctica necesita de materiales. Fue muy agotador, tenía que recolectar y llevar lo que podía conseguir para poder dar los contenidos.

Nos gustaría saber del libro “La Celebración. Treinta años (1983-2013) del Grupo de teatro Catalinas Sur”. ¿Qué es lo que están celebrando?

La Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba) –en forma conjunta con Proteatro, perteneciente al Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires– publicóel libro de Celia Molina, con ilustraciones hechas por mí. El Grupo de Teatro Catalinas Sur lleva más de treinta años ininterrumpidos llevando alegría y fiesta al popular barrio de la Boca. Este libro celebra esas tres décadas. Ilustrado con imágenes de sus propios archivos, recorre no solo la historia del grupo y del barrio, sino de la vida democrática recuperada en 1983.Celia nació en Buenos Aires en 1940 y vive en el barrio Catalinas Sur, La Boca, desde 1972. Se tomó el trabajo de hacer intervenir a muchos de nosotros. El libro fue abordado desde una mirada muy amplia y una investigación exhaustiva de los hechos.

 

“Impulso es una de las pocas instituciones históricas que quedan vivas en la Boca. Fue fundada en 1940 por un grupo de destacados artistas plásticos que eran rechazados en el ámbito académico.”

 

“Tuve la suerte de tener como profe en Historia de la Cultura a Rodolfo Kusch. Este hombre, que para mí fue mágico, nos hizo entender lo nacional y lo latinoamericano. Aprendimos a no tener un pensamiento de dependencia cultural.”