Autor: Julián Andreu

Antes de empezar a desarrollar estas lineas escuetas me gustaría decir que seguramente va a generar en los lectores la sensación de que es una provocación. En lo más mínimo quisiera que pensaran o afirmaran eso, es sólo un desarrollo de ideas que surgieron en mi cabeza luego de que Mauricio Macri inaugurara las sesiones ordinarias con su ordinario discurso, valga la redundancia.

La superestructura comunicacional que maneja las marionetas que se mueven en el escenario de Cambiemos no son inocentes, ni serían desprevenidos en mostrar cosas tan obvias. Me refiero a la foto de la entrada del presidente al Congreso y su saludo a la plaza vacía. Muchos de nosotros -me incluyo- supimos hacer innumerables chanzas con respecto a eso y la comparación más que clara con Cristina y Néstor: siempre entraban con la Plaza del Congreso colmada de militantes, cosa que este elenco gubernamental no quiere ni necesita. Pero ya sólo con la entrada nos empiezan a distraer corriéndonos el eje. La distracción ya los pone uno a cero desde el primer minuto.

En el desarrollo de su plano discurso plagado de mentiras, logra una nueva forma de ponernos a hablar sobre temas de coyuntura. Se puso en lugar de “feminista” (con las disculpas del caso a las compañeras) tratando de ensalzar los oídos de las mujeres -cuando es un gobierno que sólo tiene dos mujeres en su gabinete-, genera un ataque con su verborragia al sector docente -cuando su mayoría son mujeres-, utiliza, además, de manera miserable y desde una posición  patriarcal el debate sobre el aborto. No quiero ni debo caer en la tentación de decir que es sólo una cortina de humo, pero sólo lo mencionó en 20 segundos de sus 40 minutos. No quiero adentrarme mucho más, no me siento en condiciones de hacerlo y como decía un escritor, que prefiero no nombrar, “disculpen mi ignorancia”.

Otro de los temas que expuso -y otra vez desde su rancia posición de “los Derechos Humanos son un curro”,  pisoteando la memoria, la verdad y la justicia- fue reasignar terrenos de Campo de Mayo a un parque nacional. La memoria vuelve a jugar y me trae esta misma situación, o similar, cuando Menem quiso derrumbar la ex ESMA y también hacer un parque. Las ideas dantescas se reciclan como tantas otras en estos tiempos de mierda. Pisotear los restos que esperan identificación en esas, y casi seguras, fosas comunes que todavía siguen clamando que la justicia les ponga luz, algo inesperado durante este lapso de oscurantismo e ignominia jurídica.

Sobre los temas que deslizó como “importantes” sabemos que, desde su punto de vista, son tapaderas. Para nosotros sí los tienen que ser. Y sí tenemos que tomarlos y avanzar para imponerlos realmente en la agenda.

Pero hubo temas que para Cambiemos son esquivos en esta coyuntura. Desde la reforma provisional, resistida de manera estoica en dos oportunidades en la calle; en esas calles militarizadas y en ese Congreso defendido por trincheras, balas y gases de las fuerzas “democráticas” de seguridad; con métodos abyectos de cacería indiscriminada sólo sostenida por un juez de la servilleta manchado hasta sus calzones y por una cámara que utiliza la preventiva delivery. Estas circunstancias gravísimas de un estado de derecho que renguea, marcaron otro punto de inflexión. Porque ya lo escribí acá. No fue gratis para el elenco amarillo de boina blanca, pero fue punto de partida para un derrumbe en todas las encuestas, inclusive en las que manejan ellos. No pueden detener esa sangría.

A esto sumaron el oprobioso manejo del Ministro Triaca con su “empleada doméstica”: una trabajadora en negro en su propia quinta. Comentario al margen es el suceso del avión de Jorgito: un paseo por Europa en los que iban algunos dirigentes sindicales detractores de la “marcha de Moyano”. Primeras lineas de los llamados “Gordos” que querían mostrar cuan larga la tenían y parece que eran micropenes. Luego de la imponente convocatoria en la 9 de julio, ese 21 de febrero, el avión salió con muchos asientos disponibles y sólo terceras lineas. Dirigentes tan chiquitos que pudieron viajar dos por asiento.

Otras situaciones que sí preocupan: sus funcionarios lavadores. Más allá de la operación en la cual Telefónica, a través del diario El País de España, les hace tragar el sapo Gilligan, todo circundado por la gran maniobra Clarín, Telecom -su competidora local-, la otra telefónica exige y exigirá algo o seguirán buscando cuevas de valijas negras en Andorra.

Pero hay más. Luis Caputo gana espacio en la AFIP preocupado por una investigación y desplaza a Abad. Pone un alfil suyo, un experto en lavado y en esconder plata negra, Leandro Cuccioli, quien además tiene acciones en dos fondos de inversión en el paraíso fiscal de las Islas Caimán. Esto lo denuncia hoy, 4 de marzo, el diario La Nación. Llegamos a Arribas y a sus “muebles/ inmuebles” que no termina de explicar y que ya Brasil dice que lavó u$s 850.000.

Sí tiene problemas el gobierno. Sí empezó a deambular por una coyuntura que no le es propicia. Coyuntura que, por primera vez en dos años, no maneja.