Escribe: Mónica Puertas
Fotografia: Podemos


El 25 de marzo pasado el centro porteño si vistió de domingo. El ruido semanal de los bocinazos, las ambulancias y la melodía ensordecedora del tráfico estuvo ausente. Pero adentro del Hotel Bauen el panorama fue otro. El Secretario General de Podemos -Pablo Iglesias- junto a otros cuatro diputados, participó del encuentro del Foro Exterior- Mapa de la Memoria, organizado por Podemos Argentina. Revista Hamartia estuvo presente.

PODEMOS en Argentina

Estos políticos de la nueva generación conocieron de primera mano cómo transita la memoria colectiva nuestro país. El día anterior al encuentro en el Bauen estuvieron en la marcha por la Memoria, la verdad y la justicia en Buenos Aires, en conmemoración de los 42 años del último golpe cívico- militar. Y así se refirió Pablo Iglesias a ella: “Lo que veía ayer, el 24 de marzo, no es solamente el recuerdo del horror. El 24 de marzo se proyecta como conciencia democrática hacia el futuro”. De esta manera abordó la cuestión de la memoria histórica y la deuda que tiene la democracia con la historia de España.

Ante la pregunta que hicimos desde Revista Hamartia acerca de qué nombre darle a esta oleada de nuevos (o viejos) gobiernos en América Latina, e incluso en España, y teniendo en cuenta que Neoliberalismo por su propia definición entra en contradicción con sus políticas económicas, Pablo Iglesias habló de “Patrimonialismo”. Refiriéndose a estos gobiernos dijo: “ustedes pueden llamarse neoliberales o decir que son liberales, ustedes pueden decir lo que quieran pero en España no ha habido empresarios que puedan presumir de ser emprendedores. Se han enriquecido a costa de la teta del Estado”. Y fue contundente al definirlos como “ parásitos ineficaces que son incapaces de gestionar”.

Podemos es una fuerza política que nació del 15M, y según el Secretario General fue producto de la crisis de la estructura cultural de España. Una de las novedades en Podemos es la forma de construir poder. Quienes conocen su incipiente trayectoria, saben que su discurso se nutre de pensadores como Ernesto Laclau y Antonio Gramsci. Y aunque los principales referentes de este nuevo partido vienen de la academia, entendieron que la misma tiene que servir como herramienta para cambiar la realidad y no para hacer de esas herramientas un objeto de estudio que se piensa en recintos endogámicos.

No fue sólo el 24 de marzo lo que conmovió a Pablo Iglesias. En el encuentro del Bauen explicó cómo fueron generando diseños estratégicos de construcción de poder -muchas veces inspirados en los procesos latinoamericanos- pero teniendo en cuenta las limitaciones de los mismos y previendo posibles escenarios adversos. De esta forma, entendieron que, dada la especificidad de la historia de España, no hubiera sido eficaz nutrirse de viejos símbolos. Sin embargo, el Secretario General, deslizó el hecho de que con nuevos símbolos del SXXI, su plan de gobernabilidad está completamente inspirado en los ideales republicanos.

Con respecto a su idea de hacer política expresó: “La política no es un mercado de demandas, es una labor de transformación que implica construir cambios de mentalidad distinta a las dominantes pero con un diseño estratégico que no permita que el enemigo te sitúe allí donde quiere situarte”.

Esto último vale para repensar nuestras estrategias en Argentina. El gobierno de Cambiemos ha logrado arrinconarnos, no dejándonos salir de la indignación y el estupor. Somos reactivos a las provocaciones en todos los ámbitos. Cada uno de nuestros símbolos se convirtió en una llaga en la que el gobierno se divierte echando sal. Y nunca podemos avanzar.

La novedad que plantea este joven referente de la política española, reside en que independientemente de sus valores o ideales personales, la verdadera política se trata de diseñar tácticas y estrategias que movilicen a las mayorías. De ahí que, tal como explicó, una de sus primeras batallas fue preguntarse “¿Para qué sirve esta monarquía?”. Así, peinaron a toda una generación sub 45, en su mayoría protagonista del 15M, que no se sentía representada por ninguna de las identidades políticas tradicionales de España.

Otra batalla que dan por disputar el sentido común está en los llamados “Ayuntamientos del cambio” (en España el cambio tiene una connotación positiva porque fueron gobiernos progresistas los que lo llevaron adelante). Podemos formó parte de una coalición electoral que triunfó en las dos principales ciudades, Barcelona y Madrid. En ambos casos se generó superávit y son referencia en transparencia y en políticas sociales. En este aspecto también Iñigo Errejón, diputado de Podemos, señaló, en su visita a Buenos Aires en agosto de 2017, que se hace imprescindible dar vuelta el imaginario acerca de que, en cuanto orden y gobernabilidad, son los gobiernos conservadores los que logran esas máximas. Todo lo contrario.

Algo que deja claro Pablo Iglesias a la hora de diseñar la estrategia electoral del partido: “Nosotros estamos aquí para ganar, para construir un proyecto de país en el que no nos sobra nadie. Pero eligiendo los terrenos de combate”.