Escribe: Diego María Gallardo
Fotografia: Guillermo Pazos


La Iglesia y el proyecto

Para muchxs la Isla Maciel es un pequeño lugarcito que nunca visitarán, para otrxs es su barrio. A un costado del camino de la Autopista Buenos Aires-La Plata, la Isla del Docke acuna proyectos y sueños. Allí conviven ideas revolucionarias e historias de vida singulares como en cualquier ciudad. El Padre Francisco “Paco” Olveira, de “Curas en opción por los pobres”, nos dejó en claro su postura: “Lo más cercano al Reino de Dios, está representado por Cristina y Unidad Ciudadana”.

¿Cuáles son los principios del cristianismo?

El cristianismo tiene base en la solidaridad, en la fraternidad y en el otro. La Iglesia es como el justicialismo, hay de todo. Conviven desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda. Sin embargo, el cristianismo no es una doctrina ni una moral. Jesús te dice “ama y haz lo que quieras”. Como en cualquier religión, existen grupos muy fundamentalistas que se basan en una supuesta moral natural que nos diría “cómo Dios siempre quiso las cosas”, sin posibilidad de cambio alguno. Desde ahí se oponen al divorcio, a la homosexualidad, al matrimonio igualitario. Para mí justamente eso no es el cristianismo. Yo creo lo contrario, el cristianismo se basa en seguir a Jesús. Él nos muestra cómo es Dios, él siempre estuvo del lado de los pobres y de los excluidos. Lo termina asesinando el Imperio Romano con la muerte que se les daba a los subversivos. Claramente, Jesús molestó al poder religioso y político de la época. El Evangelio dice que Jesús viene a anunciar la buena noticia. La misma palabra “evangelio” significa “buena noticia”. Sin embargo, en la época de los primeros cristianos que estaban sometidos al Imperio Romano, el Evangelio, la buena noticia era cuando el emperador nacía, asumía el cargo o cuando ganaba una batalla. Por eso la buena noticia de Jesús que no tiene nada que ver con el emperador es totalmente contra-cultural y contra el Imperio. Su buena noticia es que el pobre viva.

¿Votar a Macri es un pecado?

Yo no puedo decir al otro a quién debe votar. Sin embargo, sí es correcto decir que el neoliberalismo va en contra de los principios cristianos, porque está basado en el dios dinero, en el individualismo, en la meritocracia, en el derrame. Macri representa a un gobierno que lleva adelante estas premisas. Como existe un pecado individual, está el pecado social que tiene que ver con estructuras que generan más pobres e injusticias. En este sentido, votar a Macri conscientemente es pecado. La grieta existió siempre. En toda sociedad hay conflictos y uno puede hacer dos cosas: no meterse, que es ponerse del lado del opresor, o enfrentar el conflicto y elegir el lugar del oprimido. Nosotros creemos que hay que estar del lado de los pobres y de los más desprotegidos.

Si no decís quién crea la cultura de del odio y las injusticias, te estás poniendo del lado de los opresores.

¿Qué opinión tenés con respecto al pedido del gobierno de reconciliación con los genocidas de la última dictadura militar?

Perdonar solamente lo puede hacer la víctima. Quién soy yo para perdonar a una persona que torturó a otra. Entonces, existe el nivel del perdón que es individual y el nivel de la justicia que ha de existir en toda sociedad. Si yo hice un mal y estoy arrepentido tendré que pedir perdón, pero eso no quita que yo pague mi delito. Por eso lo que proponen es una reconciliación falsa, porque para que exista de tal manera la persona tiene que reconocer su culpa. En el catecismo nos enseñan que para confesarse hace falta un examen de conciencia, dolor de los pecados y propósito de enmienda. Los genocidas no tienen ninguno de estos conceptos. Ellos volverían a hacer lo mismo. Entonces no perdonamos ni tampoco olvidamos. Massot pide reconciliación y encima es familiar de genocidas. En todo caso, ellos deberían pedir perdón y reparar el mal realizado aportando información de dónde están lxs niñxs apropiadxs y lxs cuerpxs de lxs desaparecidxs. La oración del Padre Nuestro dice “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”, y esto mismo lo dicen las Madres y las Abuelas. Ellas no luchan por odio ni por venganza, luchan por justicia. El perdón no es borrón y olvidamos, porque permitiríamos que vuelva a pasar lo mismo. Como dijo Néstor “No hay rencor ni odio”, a eso se refiere el Evangelio con “poner la otra mejilla”, lo que no significa que no busquemos justicia.

Francisco, nuevo paradigma

Mientras responde, el Padre Paco toma mate y mira sus paredes llenas de fotos y cuadros revolucionarios. Desde Eva y Perón hasta lxs dirigentxs de la última Patria Grande están presentes. Aunque no se quedan afuera ni el Gauchito Gil ni Maradona. El Padre Paco bien sabe que sus paredes reflejan su discurso y acción.

¿Qué opinión tenés sobre la figura de Bergoglio? ¿Qué diferencia existe con su figura como Papa Francisco?

Tengo claro que Jorge no es Francisco, existe esa diferencia. Sin embargo, hay cosas básicas que Bergoglio siempre tuvo. Por ejemplo, yo vine de Colombia a la Isla Maciel por la posibilidad que me dio Bergoglio. A mí seguramente no me hubiera recibido el Obispo de Avellaneda porque no me conocía y porque más que currículum tengo prontuario. Cuando hablé con Bergoglio me dijo: “Hay un lugar para vos que es la Isla Maciel” y habló con el Obispo de Avellaneda para que me reciba. Esas cosas yo las reconozco, implican una apertura de mente. Sin embargo, Bergoglio, antes de ser Papa, parecía el jefe de la oposición. Aunque a veces también pienso si Clarín nos lo mostró como tal por necesidad de enfrentarnos a él…

Creo que no debemos irnos a ese pasado, lo que interesa es que actualmente el Papa Francisco es uno de los rostros más claros en oposición al capitalismo. Representa una mirada en contraposición al neoliberalismo y profundiza que este sistema mata.

Hoy sus palabras, sus escritos y sus gestos muestran que otro camino es posible. Esto no quiere decir que haya cambios estructurales en la Iglesia. A mí me gustarían cambios mucho más profundos, pero comprendo cada etapa y tampoco espero que el cambio venga de un Papa. Sin embargo, también es cierto que Francisco en Argentina está nombrando obispos del pueblo. Bergoglio tiene mucha resistencia en los sectores más conservadores de la Iglesia, lo critican desde la moral cristiana y la tradición. De más está decir, que no viene a visitar nuestro país porque el presidente es Macri. Después de su visita a América Latina, mandarle un saludo protocolar al presidente en inglés es toda una ironía.

¿Qué lugar tiene el feminismo en el cristianismo?

Hay vertientes que plantean un cambio estructural. Existen “católicas por el derecho a decidir” que militan a favor del aborto legal, seguro y gratuito. También, hay monjas católicas que militan esta misma causa. Existe la Teología Feminista llevada adelante por mujeres, que organizan encuentros latinoamericanos con debates muy interesantes. Sin embargo, es verdad que la Iglesia Católica como institución es patriarcal y el papel de la mujer es ínfimo. El Papa Francisco no está a favor del sacerdocio de las mujeres y dice que no implicaría mayor igualdad, pero para mí está claro que es una desigualdad que las mujeres no puedan ejercerlo.

Como Iglesia seguimos siendo una sociedad patriarcal donde falta mucho para que haya verdadera igualdad.

¿Por qué elegiste Argentina para tu militancia?

Nací en Málaga, al sur de España, y formaba parte de una comunidad religiosa llamada los Dominicos que actúa en Sudamérica y Centro América. Yo quería ir a Centro América porque había un cura que nos contaba todo lo que sucedía allá, eran las épocas del sandinismo. Desde que ingresé a la congregación tuve claro que mi vida la quería compartir con los más pobres. Finalmente me vine a Argentina y dejé los Dominicos. Llevo 30 años acá y siempre viví en villas y asentamientos. Hice base en Argentina y de ahí recorrí otros países. La última vez estuve en Colombia pero más como enfermero que como cura. Al volver a Argentina busqué un lugar que estuviera relativamente cerca del Hospital Piñero porque había sacado un puesto como enfermero para la salita del Bajo Flores. En 2005 fue cuando Bergoglio me dice que la Isla Maciel estaba libre y para mí fue ideal.

La Isla cambió para siempre

La charla avanza y caen las primeras gotas de agua. El Padre Paco parece no preocuparse. Entrada la tarde el diluvio llega y el Padre asegura: “Antes llovía y no se podía ni caminar, ahora y gracias a las obras de los últimos 12 años de Néstor y Cristina nuestra realidad es otra”.

¿Qué cambios hubo en la Isla Maciel en los últimos 12 años de kirchnerismo?

Siempre digo que fueron cambios estructurales. Antes caían cuatro gotas y la Isla se inundaba. Eso fueron obras de infraestructura, no fue magia. Pudimos hacer muchas cosas porque hubo ayuda del Estado, que nos ofrecía programas, presencia, abrir desde cooperativas a centros de prevención de adicciones. Desde políticas como la Asignación Universal por Hijo hasta el Puente Nicolás Avellaneda, que se hizo totalmente a nuevo dando trabajo digno y sin tercerizar. Además hicieron tres barrios de viviendas, se asfaltó gran parte de la Isla Maciel, se hizo la escuela secundaria que no teníamos, tenemos la universidad a 10 minutos. Fueron muchísimas cosas que mejoraron la calidad de vida de todas y todos. Con el cambio de gobierno se dieron de baja muchos de los talleres que coordinábamos con el Estado, gran parte de los talleres los hacemos nosotros mismos a pulmón. Seguimos adelante porque es una forma de decirles a nuestros chicos que aunque este gobierno quite derechos nosotros los vamos a seguir peleando.

Tomar posición

Las paredes son nuestras, dijo alguien alguna vez. En la puerta de su casa Paco tiene una foto bien grande de Milagro Sala, abajo la casita de los perros y gatos adoptados. Como decía el Korneta de los Gardelitos: “No necesita los lujos, ni las luces de la ciudad”.

¿Macri podría hacer un acto en la Isla Maciel?

Claramente no. Acá tendría un repudio popular impresionante. En las elecciones, la Municipalidad de Avellaneda junto a Jorge Ferraresi cambió los techos de la escuela primaria y secundaria porque la Provincia de Buenos Aires no se hacía cargo. Pero un día apareció de improvisto Esteban Bullrich de campaña en la escuela. Claro, eso hacen los ladrones. ¿Sabés qué hizo la gente?, lo echó a huevazos. Que quede en claro que no defiendo la violencia, pero Bullrich vino a robar porque quería mostrar como que la obra era de él. Recuerdo que Jesús nunca tiró huevos, pero echó a los mercaderes del templo a latigazos. A Macri nunca lo recibiría porque tengo una posición ideológica. Desde el PRO han querido venir pero yo digo que no. En cambio, si viene alguien de Unidad Ciudadana sí porque somos compañeros. No se puede estar bien con todos. Sin embargo, a mí no me define el kirchnerismo sino la opción por los pobres. Sí mañana el espacio de Unidad Ciudadana se junta con la derecha no estaré más de acuerdo. Como decía el Padre Mugica, en la época de Perón el proyecto nacional y popular pasaba por el justicialismo y por eso él se hizo justicialista. Entiendo que en estos momentos lo más cercano al Reino de Dios está representado por Cristina y Unidad Ciudadana. En la Isla a Cristina la aman. Ganó con el 80% de los votos. Cristina al igual que Jorge Ferraresi pueden caminar por acá sin ningún otro problema que el que todo el mundo va a querer abrazarlos.

¿Cómo ves el futuro del país y las elecciones de 2019?

Siempre digo que con trazo grueso puedo hablar de política, pero con trazo fino no. Creo que Cristina tiene una adhesión muy importante pero que con eso no basta. Es necesaria la unidad más amplia pero eso conlleva riesgos y a límites. Uno no puede en pos de ganar las elecciones juntarse con cualquiera, porque como dice Cristina ese cualquiera se da vuelta después.

¿Qué opinión tenés sobre lxs presos políticxs en nuestro país?

Para mí es clave que este modelo no cierra sin represión. A su vez, necesitan plantear un enemigo. Con respecto a Milagro Sala está presa por lo que hizo y no por lo que no hizo. Ella demostró que es posible un Jujuy distinto. Está presa porque tocó muchos intereses. Siempre digo lo mismo sobre Milagro Sala, si se hubiera quedado haciendo comedores todo el mundo la aplaude. Hay una frase que siempre repito de un Obispo brasileño: “Si doy pan a un pobre me llaman santo, si pregunto por qué no tienen pan me llaman comunista”. Milagro está presa pero mañana podés ser vos. Hoy son muchos más los presos políticos, mañana podemos ser cualquiera de nosotros. No hay Estado de derecho ni en Jujuy ni en toda la Argentina. Se inventaron causas para generar miedo. Con la corrupción, creo que hay que tener tolerancia cero. Como dice Álvaro García Linera que los otros sean corruptos está en su esencia pero en nosotros no. Porque nosotros hablamos de igualdad y de justicia social, entonces no podemos tener esa conducta. Pero una cosa es que existan sindicalistas corruptos y otra muy distinta es querer terminar con el sindicalismo. Todo va en la misma lógica. Defiendo al sindicalismo porque de ahí parten los derechos de los trabajadores organizados.

¿De qué estás cansado?

Hace poco me hicieron una pregunta similar y dije que estoy harto de Macri y de lo que representa. Me cansa, me entristece y me angustia esta realidad. De todas formas, sé que la tenemos que seguir peleando y poner el ejemplo en las Madres y en las Abuelas de Plaza de Mayo que la pasaron mucho peor que nosotros y siguieron adelante. Estamos viviendo retrocesos a todos los niveles. Al vivir en un barrio pobre se siente mucha impotencia, porque los problemas son cotidianos. Cada vez la gente tiene más necesidades urgentes. Me genera bronca tener la energía puesta en dos comedores, cuando antes la teníamos puesta en acciones que dignificaban y mejoraban nuestras vidas. Antes era mejorar viviendas y crecimiento colectivo, y ahora es dar comida porque hay hambre.