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Cecilia Canevari, nos recibe una tarde de sol santiagueño en el Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (INDES) donde trabaja. Es dueña de una mirada sencilla y sabia. Cecilia reflexiona. Envuelve su relato en una profundidad amorosa que aporta lucidez y compromiso feminista, imprescindible.

 

Santiago del Estero tiene una larga historia en lo que tiene que ver con la mortalidad materna alta. ¿El aborto clandestino es una de sus causas?

CC: El aborto en Santiago tiene este contexto de ruralidad y pobreza. Siempre hay que recordar que Santiago del Estero tiene el porcentaje de población rural más importante del país. Esta característica se mantiene a pesar de las variaciones y del crecimiento de las ciudades: Alrededor del 30% de la población Santiagueña vive en comunidades rurales aislasdas, esto debemos tenerlo en cuenta al hacer una mirada sobre el territorio provincial, debemos contemplarlo porque complejiza el análisis.

Recientemente, hubo un caso bien significativo, por las características de una mujer que finalmente, murió a causa de un aborto clandestino. La mujer se llamaba Maria Campos, tenía 37 años, tenía un hijo varón y cinco hijas, la menor de dos años. María, vivía en La Candelaria, una localidad rural que depende de la comisión municipal de Villa Matoque, al norte de Santiago del Estero, un lugar que está como a unas seis horas de la capital de la provincia, casi en el límite con Salta, una zona bien rural.  María, quedó embarazada, recurrió a una vecina y se hizo una interrupción de ese embarazo con una sonda, en un contexto de clandestinidad y en condiciones inseguras. En verdad, lo que aparentemente le paso a María es que ella se sentía mal, fue al hospital y no se animó a hacer la consulta. ¿Qué le pasó que no pudo pedir ayuda cuando tuvo los primeros indicios habituales -sangrado y fiebre alta- cuando se complica un aborto? Yo creo que María estaba muerta de miedo. Ella tenía miedo de llegar al Hospital y ser condenada, recibir condena social y condena legal. Porque ella sabía que estaba en el margen de la ley. Necesitaba encontrar una cara amigable en el hospital de San José de Boquerón. Yo hablé con la profesional que la recibió, ella no estaba de guardia. Estaba esperando a que ella llegue, Maria demoró por miedo. Llegó al hospital de San José de Boquerón con una infección generalizada. En las zonas rurales de nuestro país las mujeres están desprovistas de recursos para interrumpir un embarazo sin riesgos.

Lo que yo quiero señalar, es que el marco legal hizo que María tuviese miedo, ese marco legal restrictivo: hizo que María se muriera. Yo no podría responsabilizar al hospital de lo que pasó porque ella llegó tarde, tengo que responsabilizar al marco legal, porque si ella sabía que no iba a ser condenada por nadie, que simplemente ella iban a resolverle su problema de salud. Ella no se hubiera muerto. Su muerte muestra una vez más las consecuencias de la criminalización del aborto en el país.

María llega al Hospital de San José de Boquerón, la trasladan al hospital Regional y llega en condiciones imposibles de remontar. Esas barreras del sistema público de salud para las mujeres pobres. Son imposibles de saltar. Si hubiese tenido dinero, ni por casualidad hubiera acudido a hacerse una interrupción en un contexto de tanta precariedad y tan insalubre. Hubiera resuelto de otra manera.

En este momento hay un grupo de Socorristas en Red que tienen un teléfono para asistir, acompañar y brindan información a mujeres que quieren abortar. La difusión de su herramienta es lenta, el grupo tiene un año y medio de existencia y han acompañado a más de cien mujeres, sabemos que esto es lento y que en el interior de la provincia, todavía no resuena. El uso popular del Misoprostol baja la cantidad de mujeres que mueren por abortos clandestinos y menos internaciones por complicaciones post aborto.

Hay un trabajo de un investigador del INDES y ginecólogo del Hospital Regional Miguel Curioni de 2014 donde él documentó la brecha entre lo que se registra en las estadísticas oficiales y las muertes reales registradas en los servicios de salud por aborto en Santiago del Estero entre 2002 y 2011. Dice que en 2010 mientras los datos oficiales contaban 2 a 3 muertes, en realidad ocurrían entre 7 y 10. En este mismo trabajo puede deducir que se hacen más abortos que nacimientos. También hay que tener en cuenta que las mujeres que llegan con un aborto a medio camino al Hospital Regional, son las más maltratadas de todas, ahí aparece la figura de la violencia obstétrica.

¿En “Cuerpos Enajenados (1)” mencionas que se hacen legrados sin anestesia?

CC: Es tortura, hacer un legrado sin anestesia, es el extremo del grado máximo del trato cruel e inhumano, es castigo al cuerpo. El legrado, es una práctica que se hace para raspar las paredes del útero y sacar los restos que están adheridos, es una práctica quirúrgica hiperdolorosa.

Es importante que quede claro, es que no es la rutina de todos los días. No es que a todas las mujeres se le hace un legrado sin anestesia, también hay un número importante que se hace como corresponde. Pero, hay otro mundo que trascurre en el hospital en esos momentos de paréntesis de la vigilancia, los fines de semana, por ejemplo. Donde para sacarse el problema de encima, lo hacen. Ese problema lo tenemos, hay varias voces que lo confirman pero las mujeres no se animan a denunciar por varias razones, el primer elemento importante es que ellas tomaron la decisión de interrumpir un embarazo, y otra cuestión, es que ellas saben que tienen que volver al hospital en algún momento para resolver otro problema, es muy difícil que ellas quieran alzar la voz en estos casos que sería lo que de alguna manera es lo más deseable para que esto siga sucediendo. Este tema está silenciado hace décadas, se viene hablando es voz baja, en voz alta de distinta manera pero no logramos terminar de erradicar la  práctica violenta.

¿Qué sucede cuando las mujeres llegan al hospital para atenderse por secuelas de un aborto: Hay objeción de conciencia?

CC: No hay objeción de conciencia cuando ya está hecho, porque ese embrión ya está muerto. Las objeciones de conciencia vienen cuando llega una mujer que ha sido violada o cuando una tiene problemas de salud y pide un aborto. O sea, cuando se solicitan las interrupciones legales de embarazo (ILE) las cuales, están contempladas en nuestro código penal, que son las excepciones, las que la Corte Suprema, dijo: “Si, estos son los abortos permitidos”. Si una mujer que ha sido violada llega al hospital y dice “Me quede embarazada de una violación”, firma una declaración jurada y le hacen la interrupción. Supongamos que se trate de una niña que producto del abuso sexual está embarazada. En esos casos, aparecen los objetores.

¿Qué te parece debatir aborto en este contexto?

CC: Hoy es parte de la disputa entre el Gobierno de Macri y el Papa, están como rayando la cancha. Muchos dicen que están tapando otras cosas y que nos distraen con este tipo de debates. El movimiento de Mujeres y Feminista estamos agradecidas y felices de que el debate se dé, porque son muchos años de este reclamo. Hay que aprovechar igual la oportunidad porque si no, le seguimos haciendo el juego a ellos mismos. Es un escenario un poco confuso, un poco raro pero de todas maneras es muy bueno que la Cámara de Diputados haya abierto el tratamiento en las comisiones, creo que va a llegar al recinto. No sé si se va a aprobar, pero todo esto que está sucediendo, de por sí es muy bueno.

Creo que escuche a todas y a todos en la primera jornada de debate. Hay un espectro muy interesante de voces desde aquello vinculado a lo jurídico y desde lo médico. Escuche a Paola Bergallo, a Gil Domínguez, a  Susana Chiarotti- gente muy capa; también Mariana Romero que ha trabajado muchísimo desde el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), Martha Rosenberg una psicoanalista feminista que integra la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y  Marta Alanis que de Católicas por el Derecho a Decidir, ella fue quizás es una de las que más preguntas recibió, es algo interesante.

¿Porque te pareció interesante?

CC: Porque el tema del aborto y lo católico que parecen ser dos cosas que nunca se van a encontrar, lo hacen. Entonces cuando Marta Alanís dice: “Yo soy Católica y estoy a favor del Aborto” es revolucionario, mueve algunas estanterías. Luego estuvo Dora Barrancos, con una exposición impecable y un relato imponente. A la tarde circulaban biolicistas, un constitucionalista.

¿Te parece que la sociedad está a la altura de plantear un debate serio sobre aborto?

CC: Alanís decía que el aborto tiene la despenalización social. ¿Es así? Creo que socialmente se ha dado un debate muy interesante. Allá, acá en Santiago, en la Plaza del pañuelazo ayer en apoyo a las audiencias de Buenos Aires. Yo que hace mucho que transito estas calles, me he sorprendido de la cantidad de gente que había, gente con pañuelos, carteles, eso para Santiago es muy importante. No es lo mismo acercarse para el 8M o para el 25 de noviembre, había mucha gente y pidiendo porque el aborto sea legal.

Hemos avanzado un paso importante como sociedad para no volver al debate de la derecha que es la del bebito, es un paso que nos permite una problematización para corrernos y develar todas las hipocresías que hay detrás del discurso del bebito, porque las personas que están atrás de esto, son las que también están en contra de la Ley de Educación Sexual Integral y eso, hace muy poco se vio. Acá desfilaron unos sacerdotes con un cartel, estaban los curas acompañados de otras personas. El cartel decía “No al Protocolo del Aborto” “No a la Educación Sexual”.

¿Las dos cosas de la mano?

CC: No quieren la ESI, no quieren la Asignación Universal por Hijo, no quieren los anticonceptivos,  no quieren el aborto. ¿Qué hacemos en qué mundo están? Claro que si quieren el gatillo fácil. Bueno ahí está el mundo en el que están pensando. Están como en una cerrazón como que de ahí no se pueden mover, es complejo.

¿Cómo construyen los problemas de investigación desde el feminismo?

CC: El ideal que los investigadores e investigadoras trabajemos a demanda de la sociedad, quienes somos feministas estamos en una posición de ventaja porque el feminismo es nos lleva todo el tiempo a la calle. Esto no quiere decir que no nos equivoquemos, solo quiere decir que tenemos la oportunidad de conversar de otra manera con lo cotidiano, estamos todo el tiempo transitando ambos territorios porque la investigación y la epistemología feminista nos propone un  punto de vista donde la investigación es política, hacemos investigación y producción de conocimiento para incidir a nivel político, no hacemos cualquier producción de conocimiento.

¿Cómo estás viviendo estos momentos de oleada feminista?

CC: Yo que vengo remando hace rato, ayer veía la cara de muchas pibas jóvenes, siento la alegría de estar viviendo con ellas, que tienen 20 años y que la tienen muy clara. No hace falta explicar tanto, para ellas el derecho al aborto, es su derecho. No digo que tengan todo claro, hay muchas cosas que el patriarcado se mete en las venas como por ejemplo ¿Cómo resolverán su sexualidad? ¿El amor romántico? De todas maneras, hay un camino recorrido que es muy interesante y, es muy importante: porque no podemos dejar de reconocer que las feministas jóvenes nos van a marcar otro recorrido, ellas van a llegar a su etapa reproductiva con un aborto legal y eso no es poco para la autonomía de los cuerpos y para esta revolución que estamos buscando. Ellas no van a permitir abuso, están pensando en otro mundo, que es el que nosotras soñamos, que no llegaremos a ver pero siento que está en tránsito, que hay un tránsito que se viene: Porque yo estoy convencida que el feminismo es un promesa de felicidad. Estamos en un momento tan interesante, estoy contesta de estar acá viviendo.

*Cecilia Canevari. Licenciada en Enfermería de la UBA, especializada en Ciencias Sociales y en relaciones entre géneros, Magíster en Sociedad y Poder desde la perspectiva de Género y doctorada en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en la orientación en Estudios de Género, docente e investigadora de la Universidad de Santiago del Estero (UNSE).

(1) Cuerpos Enajenados. Experiencias de mujeres en una maternidad pública. Disponible en: http://www.altaalegremia.com.ar/Archivos-Website/CUERPOS_ENAJENADOS.pdf