Autor: Ricardo De Luca

Marcelo Pulido, del sello Historieteca, nos dice que el local responde a varias necesidades de los editores: “Las pequeñas editoriales prácticamente no tienen distribución. Y las que sí tienen generalmente dependen de caprichos del mercado. La prioridad, y es entendible, la tienen el manga y los superhéroes, eso es lo que compran y llevan las comiquerías o librerías, y lo que mejor exponen. La historieta argentina acompaña, atrás. Y además, la prioridad, salvo un título excepcionalmente exitoso, la tienen las novedades, con lo cual títulos más o menos recientes van quedando muy relegados, y muchas veces ni se reponen”. Ya dentro de su rol como editor, Pulido señala que “se trata de que nuestros libros estén siempre presentes y bien expuestos” y que además “tengamos un espacio para un mínimo depósito”.

De este modo el local expresa dos cuestiones, primero el crecimiento editorial de estos sellos y del espacio de la historieta independiente en general, que comienza a demandar y justificar la existencia de lugares de venta especializada. Por otro lado refleja el desencuentro de los espacios tradicionales de comercialización que no han podido incorporar en términos razonables a la producción actual de historieta.

Hay que tener en cuenta que desde finales de los 90, como tantos otros rubros, la industria de historieta argentina viene atravesando su noche más oscura. Con el cierre definitivo de editorial Columba prácticamente no quedó editorial que produzca y edite historietas.

Aunque haya algún entusiasmo frente a la calidad de los materiales editados recientemente, hay que observar que ningún autor vive del mercado local. Los autores profesionales migraron toda su producción al mercado italiano, francés o norteamericano. Las historietas argentinas que se pueden conseguir en argentina, son con frecuencia reediciones de aquellas obras producidas para el extranjero o bien obras que los autores hacen por cuenta y cargo con el único objetivo de llegar al lector local.

No obstante, las ediciones y los editores independientes fueron creciendo significativamente en los últimos años pero este crecimiento se entorpece por la falta de canales estables de difusión y comercialización. En este sentido “La Fábrica” propone una apertura y un espacio para todos los editores de historieta, Pulido sostiene que “intentamos ir sumando todo lo que se hace de historieta argentina. Como editores conocemos bien los problemas que plantea el sistema de distribución y comercialización, sobre todo a las pequeñas editoriales, aunque es un tema general. Atendiendo eso nos ocupamos de ir consiguiendo los libros, y de ir reponiendo, algo que no es menor. Por suerte esta idea va prendiendo, y son los propios autores y editores los que quieren sumarse al proyecto con sus publicaciones. Ya nos están empezando a llegar publicaciones del interior también. Todas las semanas incorporamos títulos nuevos”. Además la Fábrica organiza presentaciones de libros y firma de autores con lo cual propicia un acercamiento entre el público y los historietistas. Hasta ahora parte de estas actividades y la venta misma de historietas locales se concentra en los llamados “eventos de historieta” que vienen expresando de diversas maneras estas problemáticas”Si bien una librería no resuelve los problemas, al menos garantiza un punto donde los libros estén, y en ese sentido esperamos ir convirtiéndonos en punto de referencia para el que gusta de la historieta nacional”, concluye Pulido.