Escribe Camila García

En una semana más que caliente para el arco de la política, el tarifazo está delineando el marco del debate nacional. Pongamos las cosas en contexto: en lo que lleva de gestión, el Gobierno Nacional tomó la decisión de despojar de subsidios a los servicios públicos.

En su terca cruzada antisubsidio para equilibrar el déficit fiscal, la luz ya lleva de aumento un 1490%, mientras que el gas un 1297% y el agua 996%. El pueblo salió a la calle, se manifestó, los trabajadores salieron a la calle y se ve que el Gobierno Nacional tomó nota: dispuso la posibilidad de pagar el gas en 3 cuotas. Pero como todas las decisiones macristas que tienen su lado B, el plan que permite cuotificar el gas solo se aplicará a las facturas emitidas del 1° de Julio al 31 de octubre (los meses más fríos del año) y solo se aplicará a un 25% de la factura con un interés del 20%. O sea, si tenemos una boleta de $2.000 en un bimestre, solo se podrá financiar $500 saldo que se podrá abonar en 3 cuotas con un interés del 20%, o sea de los $2000 originales terminas debiendo $2400 . Ello sin contar que con la planificación tarifaria de Aranguren este invierno el gas va a valer un 100% más que en marzo del año pasado.

La alumna que adoctrina

Sin incurrir en tecnicismos, la foto sería esta: durante la última etapa del Gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner si pagabas $130 de luz, con Macri estarías pagando $1541. Y acá es donde viene la segunda decisión que pretende sostener el Titanic que en este caso sería la Argentina. La Gobernadora Vidal, en un intento por adoctrinar al resto de los Gobernadores y en una jugada magnánima del duranbarbismo para que el Gobierno Nacional comparta las responsabilidades del tarifazo, salió a “poner paños fríos” a la situación anunciando la disminución de una serie de impuestos provinciales que se cobraban en las facturas bonaerenses.

La “gran rebaja” es para la luz un 15.6% para paliar un aumento del 1490%; 6.3% para el gas que subió un 1297% y 6.2% para el agua que aumentó un 996%. O sea, volviendo al criollo, si con Macri pagas $1541 de luz, Vidal te saca $157 pesos y te lo vende como “la medida” que va a permitir morigerar los efectos del tarifazo sobre los sueldos de los laburantes.

Estos impuestos que bajó Vidal mediante un decreto provincial, son impuestos que durante el 2016 no se pudieron aplicar debido a una medida cautelar dictada en primera instancia que ya resolvió la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, dándole la razón a la Empresa EDELAP que volvió a incluir sus impuestos provinciales durante el mes de enero.

Si, así como lo lees, la Gobernadora sacó impuestos que solo se aplicaron durante el mes de enero luego de estar suspendidos por litigio judicial durante 2016 y 2017, impuestos que no resuelven el problema pero que permiten demostrar una Gobernadora que se involucra con la gente y sus problemáticas, separándose de la decisión inclaudicable del Gobierno Nacional de aplicar el aumento de tarifas. Claro, el ser y el parecer son dos cosas bien diferenciadas para el macrismo, y acá estamos algunos de nosotros tratando de desentrañar el ser de una medida que sigue en las postrimerías del antipopulismo y que tiene como objetivo favorecer a grandes empresas.

Los chivos expiatorios

La sensibilidad de la buena alumna, sirvió para comenzar el apriete a los Gobernadores e Intendentes. En una maniobra digna del duranbarbismo, el Gobierno Nacional salió esta semana a presionar a las provincias a que sigan los pasos de la Gobernadora Vidal y extingan todos aquellos impuestos que se cobran sobre los servicios públicos.

Los gobernadores de Río Negro, Jujuy, Salta y Santa Fe no tienen ninguna carga impositiva adicional en los servicios públicos, Córdoba ya se encuentra eliminando dichos impuestos. Por su parte Cornejo, Gobernador de Mendoza dijo que si quita esos impuestos apenas lograría bajar un 3% y solo del servicio de gas y luz, dado que el resto no tiene carga impositiva, algo similar ocurre en La Pampa, solo por citar algunos ejemplos.

La extensa negativa de los Gobernadores obligó al poder ejecutivo a eliminar los impuestos sobre las tarifas a partir de una ley y advirtió a los Gobernadores que quienes no apliquen la política tarifaria del Gobierno, pagarán con su presupuesto al menos la mitad del costo fiscal que produzca cualquier retraso en la aplicación del aumento.

Entre el maquillaje y la Realidad

El Presidente de la Nación esta semana se lo vio “compungido” en un acto en Vaca Muerta, lamentando que no encuentra otra salida al llamado “desastre energético” que fomentó el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner a partir de una política de subsidios supuestamente inviable. “Los subsidios no son gratis como nos hicieron creer durante muchos años. Es una mentira que nos hizo mucho daño”, aseveró y agregó que “para cubrir estos subsidios, se tuvo que tomar deuda, porque para pagar energía tenemos que pedir plata prestada”.

Según datos aportados por el FMI, Argentina que posee recursos energéticos, subsidiaba a cada habitante 35 % menos que el promedio mundial por debajo de países desarrollados como Japón y Estados Unidos. Del ranking conformado por 150 países, Argentina ocupaba el puesto 68, en cuanto al otorgamiento de subsidios a los servicios públicos.

Pero ¿hacia dónde va todo el dinero que el Gobierno Nacional se ahorra en subsidios aumentando las tarifas a los usuarios?, la respuesta resuena como eco, es obvio que al pago de intereses de una deuda que hoy por hoy se encuentra financiando gastos corrientes, o sea, historia repetida. Según datos del CEPA, en el 2016 un 18,90% del gasto primario de la Argentina se iba en subsidios y un 1,20% en pagos de intereses de la deuda. En el 2017 esa cifra disminuyó a 18,40%, mientras que las obligaciones de gasto de deuda aumentó a 1,70%. Si prestamos atención al aumento de las obligaciones de pago de la deuda podemos darnos cuenta que el gasto en subsidios bajó lo necesario para asumir el 0,5% de obligación de pago de deuda que subió al año siguiente.

Llevar las tarifas a precio de mercado solo beneficia a las empresas sin que eso implique ningún beneficio para los usuarios en materia de inversión o para mejora de los servicios. En criollo, nuestro sacrificio de ahorro por la baja de subsidios está financiando una deuda que se utiliza para mantener al dólar y otros gastos corrientes, o sea. nos empobrecemos para que las empresas sigan fugando el dinero del país. Ya van 65.252 millones de dólares fugados entre el 2015 y el 2018. Según datos aportados por el Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET), en los últimos cuatro meses el 40% de la deuda adquirida sirvió para financiar la fuga de capitales.

Entonces ¿De qué esfuerzo nos hablan?, ¿Del esfuerzo que estamos condenados a afrontar para pagar la fiesta de las corporaciones que no invierten en Argentina? Parece que el maquillaje de a poco se está cayendo, y no hace falta saber de cifras, hace falta sobrevivir para darse cuenta que el dinero no alcanza y que el esfuerzo financia el enriquecimiento de unos pocos.

*Camila Rocío García. Licenciada en ciencia política. Periodista.