Escribe: Sergio Zabalza*

La resolución Nº 1254/2018 del Ministerio de Educación por la cual se restringen 11 incumbencias al título profesional de psicólogo constituye un paso más en el retroceso al que este gobierno de Ceos está sometiendo a nuestra nación. La entrega de soberanía no es posible sin la colonización de las mentes, tarea en que la Salud mental por obvias razones ocupa un lugar preponderante. La cura por la palabra estimula el espíritu crítico, hace del respeto al síntoma el punto clave de un tratamiento habida cuenta que hace de su valor de mensaje y denuncia la oportunidad para que un sujeto vislumbre el lugar en que la trama social lo ha ubicado con su oscura y propia complicidad. No en vano, la evidente dimensión política de esta perspectiva motivó el comentario de Lacan según la cual en lo único que coinciden Freud y Marx es su concepción del síntoma. No es para sorprenderse entonces cuando un gobierno que llegó al poder con un discurso de tono evangélico forjado a puro coaching otorga una dimensión formal e institucionalizada a la restricción de la cura por la palabra. El propósito del discurso de Cambiemos consiste en exacerbar el odio, la estigmatización y la sospecha para así consolidar el aislamiento necesario para hacer de una sociedad un campo de concentración de consumidores: medicación psiquiátrica incluida.

El neoliberalismo contra las incumbencias profesionales

Ocurre que sin la eliminación del síntoma -único genuino albergue de la singularidad- no hay domesticación posible. Tal como la clínica lo demuestra a diario, la empresa neoliberal globalizada genera una escisión entre cuerpo y palabra a expensas de sofocar la señal que sólo la angustia es capaz de habilitar. Esta resolución, que recuerda el lugar al que las peores dictaduras restringieron el título de psicólogo, es consecuente con la Fosilización Mental Institucionalizada propia de un estado de excepción.

* Psicoanalista