Escribe: Juan Manuel Bassús
Fotografìa: Paula Lobariñas

El sol todavía picaba cuando llegamos a las oficinas de “El Destape”. No había forma de determinar si el sudor se debía a la temperatura o a los nervios que nos producía saber quién nos esperaba adentro. El más lindo regalo que nos ha hecho el Uruguay, el Gardel del relato (por su exquisitez en la ejecución) nos esperaba charlando con sus compañeros en la cocina. Despedido, perseguido, allanado; pero no amordazado. Víctor Hugo Morales, el canario de la mina, quien anunció hace décadas los peligros que cernía sobre la democracia la concentración mediática, nos guía cual Virgilio por el infierno de los multimedios en Argentina.

Entrevista a Victor Hugo para Hamartia Revista #29

Revista Hamartia: ¿Cómo ves el mapa de medios actual?

Víctor Hugo Morales: Con una concentración mediática pavorosa. Un único megáfono desinforma a la gente: tiene el poder para hacerlo e intereses concretos para deformar la información. La libertad de expresión tiene ahora más limitaciones que las que normalmente se pueden encontrar. Aunque la confrontación del poder político con el periodismo es eterna, se llegó a un límite cuando menos preocupante, con más de tres mil periodistas que han quedado afuera y un manejo de la pauta publicitaria según la cara del cliente y si se asocia a los intereses de ellos. No sólo se trata de concentración mediática, sino que ésta se agrava por la concentración de pauta publicitaria, manejada por un mismo sector político en todo el país.

Siempre has sido muy consecuente a lo largo de tu vida en la batalla contra la concentración mediática, personificada en el Grupo Clarín.

En mi libro “Textualidades”, presentado en mayo, tomo muchas cosas que he dicho. Mi primera declaración contra los multimedios es de 1987. Hace 30 años dije por primera vez que los multimedios eran una desgracia. Para el público, porque iba a tener concentración de información de acuerdo a los intereses de los medios; y también para los profesionales, porque eran arrastrados a funcionar dentro del multimedio y, de esa manera, se quitaban puestos de trabajo. Ya después, en 1992, Clarín compra el fútbol a través de Torneos y Competencias, y ahí vi todas las mafias que fueron capaces de desplegar. Por lo tanto, Clarín es para mí el elemento más perturbador de la vida política del país. Es el más formidable poder extorsivo que existe en el país y, posiblemente y en términos relativos, en el mundo.

Entrevista a Victor Hugo para Hamartia Revista #29

¿Cómo se pelea contra semejante Goliat? ¿Desde qué lugar?

Yo sé que voy a morirme sin que las cosas hayan cambiado, pero les deseo mucha vida a los malos: para ver si es en esta vida que lo pagan. ¿Cómo se hace? No hay caminos. Tiene que llegar un gobierno que se anime a dar un golpe revolucionario en democracia. No a través de una ley como lo que se ha hecho, sino con un decreto como lo hizo el establishment a través de Macri, que es un mero gerente. Eso es manejar el poder. Sectorizar el periodismo impidiendo que las empresas puedan tener diarios, radios y canales de televisión al mismo tiempo. El día que eso suceda se te van a tirar encima en nombre de la libertad de expresión con el apoyo de los EE.UU., la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los organismos internacionales de periodismo, todo el mundo, porque ellos tergiversaron la libertad de expresión y la convirtieron en algo más fuerte que Dios.

¿Hay alternativa a la concentración mediática sin una opción electoral que acompañe ese proceso? ¿Se puede lograr sólo desde la sociedad civil y sin la participación del Estado?

No. La sociedad esta adormilada en ese sentido, no ve lo que implica Clarín. Protesta muy esporádicamente contra este tema, pero no advierte que la pelea política deber ser contra el establishment, cree que es con Macri. Yo también tengo críticas contra él, pero me doy cuenta de que lo que se está haciendo es disimular. Los que lo critican desde la derecha representan el margen que se permiten dentro del criterio neoliberal, pero lo que buscan en realidad es poner a otro. En todo caso si no es Macri, será Urtubey, María Eugenia Vidal, Lorenzetti o cualquier otro bien entregado a ese poder real. Todo esto está digitado por el multimedios. Clarín llama a un juez y a ese juez le tiemblan las piernas. Les piden un expediente y se lo dan. Reclaman información privilegiada y se la dan. Después publican una nota en el diario diciéndole qué y cómo hacer. El juez o el fiscal saben que, si no hacen exactamente lo que Clarín espera de ellos, se va a publicar sobre algún muerto en el placard que ya le conocen. Esa es una de las tantas formas de operar de Clarín, a carpetazos.

Leé la entrevista completa próximamente, en la edición #29 de Revista Hamartia