Escribe: Redacción Hamartia

DRAMATURGIA
Entrevista a Gabriel Virtuoso

En diálogo con Gabriel Virtuoso, dramaturgo, actor, director, animador socio cultural y cantante de tango. Se desempeña además como profesor de teatro en las escuelas Miguel Hernández y Generación del Futuro, y dicta cursos para adolescentes y niños en el teatro El Desguace.
Su pasión por el teatro comenzó en los años 80 en los talleres del Centro Cultural “Roberto Arlt” del barrio de Flores, del que más tarde se desempeñaría como miembro del equipo de coordinación (1989-1994). Se vinculó primero a espectáculos barriales, luego a producciones de egresados de dirección de la E.M.A.D. y posteriormente ha integrado grupos de teatro independiente en los que comenzó, además de actuar, a escribir, a dirigir y a producir sus propias obras de teatro. En esta nota exclusiva para Hamartia, nos cuenta más sobre “Ensayo de una utopía”, obra de su autoría.

“Ensayo de una utopía” de Gabriel Virtuoso

¿Cómo nace este interés de la Cía por trabajar textos clásicos y emblemáticos para deconstruirlos y re trabajarlos con una mirada nacional?

Nace del encuentro creativo y del despliegue de una idea muy concreta. El encuentro fue con Guillermo Ferraro (Director) y Pettu Salama (Productora y actriz) y la idea, en esa ocasión fue montar una versión “porteña” de Sueño de una noche de verano. Tomé, entonces, la responsabilidad de versionar la obra trabajando sobre la idea de realizar una “traducción” al lunfardo porteño situado, como referencia, en el sainete criollo que se afianzó en la década del 20 en nuestro país. El trabajo con el lenguaje se fue profundizando en las situaciones, en los conflictos y en una época. La estética se fue desplegando y la versión ahondó en un modo de actuación y en la tensión de ver en escena el teatro dentro del teatro. A medida que avanzamos en el trabajo conjunto, ya sea de lectura y reescritura, ya sea en medio de la puesta en escena, se nos impuso la necesidad de reflexionar sobre el teatro argentino y las formas que fue tomando tanto la producción, la actuación, la ética y la estética en su derrotero.

En nuestro segundo proyecto, envalentonados por el resultado de Berretín, surgió la idea de trabajar sobre La Gaviota y el nacimiento de las primeras cooperativas del teatro independiente. Y si el público nos acompaña, más adelante terminaremos de producir una trilogía metiéndonos, esta vez, con el teatro de los 80.

Por otro lado, los clásicos que tomamos (Sueño de una noche y La gaviota) nos dan la oportunidad de un material conocido por los espectadores, que nos permiten la libertad de tener un anclaje desde donde desplegar otras reflexiones y preguntas sobre sobre las estéticas originales surgidas en la historia del teatro argentino.

La pieza aborda la creación de las primeras cooperativas teatrales y la llegada al país de técnicas de actuación y maestras europeas de teatro. ¿Cómo fue el trabajo de investigación qué hicieron sobre dicho momento histórico?
Fue mucho leer; biografías, compilaciones, notas. Muchos libros los fuimos encontrando, otros nos los acercó la profesora Mariángeles Sanz, que además de ser una gran investigadora teatral es una persona generosa y extremadamente amable. También vimos reportajes y testimonios que encontramos en internet y hablamos con varios exalumnos de las grandes maestras y actores que conocieron y vivieron esa época.

¿Qué fuentes escritas, documentales y orales usaron para tomar contacto con la época y la realidad del teatro independiente de aquellos años?
Muchas. La verdad es que no tomo nota de lo que leo, pues mi objetivo es buscar crearme un mundo para insertar la pequeña anécdota ficcional que se cuenta en la obra. Ese mundo investigado me es útil a la hora de escribir. Pero mi trabajo lejos está de hacer un ensayo o un trabajo antropológico. Es más, varios libros que leí ya los devolví y no recuerdo quienes los escribieron, otros fragmentos de artículos o libros me los pasaba Guillermo por WhatsApp cuando le parecían que tenían que ver y yo los leía de la pantalla.

Entre los que recuerdo más pregnantes están: “Historia del actor”, compilación de artículos coordinada por Jorge Dubatti, los libros de Cora Roca sobre Heddy Crilla fueron fundamentales para crear el personaje de Martzenka, “El teatro ¡qué pasión!” de Pedro Asquini, uno muy largo sobre Fray Mocho de Estela Obarrio y varios trabajos de historia sindical y política sobre el año 1958, donde se sitúa la obra.

Un trabajo editado por la Universidad de la Matanza que encontré en internet “Aproximación inicial a las manifestaciones culturales de La Matanza Teatro, literatura, artes plásticas e historiografía” Dirigida por Hilda N. Agostino, me abrió el imaginario del grupo de la ficción que está ubicado en San Justo.

Además, todo lo que encontré en YouTube (reportajes, sobre todo) de Alezzo, Gandolfo, Fernández.

También hablé con mucha gente, a la que no nombro, pues nunca les pregunté si querían o no que las nombre en estas circunstancias, que me contaron jugosas anécdotas y opiniones sobre el tema.

¿Por qué el conurbano y La Matanza como territorio para esta joven e ignota compañía de teatro?
Por varias razones, una dramatúrgica, la idea es armar un mundo conocido con referencias para el espectador, pero de ninguna manera igual al real. Hablar del teatro independiente en la ciudad de Buenos Aires sería como meternos en una obra antropológica sobre salas que existen o existieron y que muchos tenemos como ideales en la cabeza. Ubicarnos en San Justo es corrernos del lugar conocido o fantaseado. Segundo, descubrí que el movimiento teatral del conurbano tenía mucha fuerza en el siglo pasado y me parecía fenomenal subrayar ese punto para generar interés sobre experiencias silenciadas. Tercero, yo de chico vivía en San Justo y mi viejo, profesor de historia e hijo de inmigrante, decía que San Justo iba a ser el polo industrial que empujaría el desarrollo económico de nuestro país, por eso compró una casa con un crédito del Banco Hipotecario. Papá murió en el 74 y la familia salió de la Matanza y se vino a la capital, si mi papá no hubiera fallecido, yo estaría seguramente haciendo teatro allí ahora.

¿Qué respuesta están recibiendo de colegas y del público que toma contacto con el material?
Solo halagos, abrazos emocionados y felicitaciones. Los colegas, sobre todo, nos hacen devoluciones increíbles del material. Es una obra que intenta hacerle una caricia al artista valorando su trabajo, su compromiso y su militancia teatral. El público tiene la oportunidad de ver hasta donde somos capaces de llegar con nuestro arte, oficio o profesión, los que nos dedicamos a esto.

¿Cómo sigue el 2018 /2019 para la Compañía Tres en el fondo?
Esperamos que con muchas más funciones de Ensayo de una Utopía. Quizás el año que viene, si hay viento a favor, repongamos Berretín y Ensayo, al mismo tiempo. Y ya comenzamos a diseñar, paso a paso, el cierre de la trilogía.


Sobre Ensayo de una utopia:
La Matanza 1958, una cooperativa de teatro ensaya La Gaviota de Antón Chejov. No viven del teatro, pero como los grupos independientes de aquellos años tienen y ponen en su trabajo actoral un compromiso social y cultural inquebrantable, años de cambios políticos, sociales y estéticos, será en ese contexto, que enterados de la presencia en el país de una maestra de teatro, discípula de Stanislavski a la que deciden contratar, vivirán una serie de transformaciones, conflictos internos, encuentros inesperados y la puesta en tensión de ciertos clichés y estereotipos actorales ligados a un modo de actuación que portan sin saberlo.
Ensayo de una utopia aborda la relación de cada actriz/actor con el arte de actuar y sus referentes éticos y estéticos. Esta obra forma parte de un proyecto de investigación y puesta en escena iniciado con Berretín de una noche de verano, obra estrenada en septiembre del 2016, en la cual se tomó como base dramatúrgica “Sueño de una noche de verano” de William Shakespeare vinculándolo al sainete criollo de la década del 20.


 

FICHA ARTÍSTICO-TÉCNICA:
Elenco: Juan Trzenko, Mónica Spada, Gabriela Villalonga, Fernando Atias, Ariel Guazzone, Natalia Vozzi, Nicolás Fabbro, Pettu Salama, Ariel Mangiavillano
Vestuario y Escenografia: Virginia de los Santos
Coreografía: Eluney Salazar
Diseño de luces: Diego Todorovich
Arreglos de Sonido: Juan Pablo Maicas
Diseño Grafico: Leila Tanuz
Prensa: Simkin y Franco
Asistencia de Dirección: Antonella Loccisano
Producción: Pettu Salama
Director: Guillermo Ferraro
Dramaturgia: Gabriel Virtuoso

MÁS INFORMACIÓN:
Teatro: El grito
Funciones: domingos a las 18hs
Entradas: $220
Dirección: Costa Rica 5449
Duración: 70 minutos
Informes: 4989-2620
Facebook: https://www.facebook.com/tresalfondo/