El pedido de detención de Rafael Correa, ex presidentde de Ecuador, es un nuevo capítulo en la saga de Lawfare que, para el diputado del Parlasur Oscar Laborde, tiene fecha de nacimiento: cuando dijimos NO al Alca. Desde ahí Estados Unidos planificó una contraofensiva donde utiliza, entre otras cosas, la Guerra Jurídica (Lawfare). Empieza con el Pentágono, estudiando la legislación de los países que va a intervenir; lo continúa la Universidad de Harvard -que tiene un departamento donde se estudia la Constitución de ese país- y termina en los medios. El cuento es muy sencillo: hay una denuncia de un político, luego lo toma un medio diciendo que eso tiene que ser investigado, se elige el Juez y fiscal amigo, se pide a la justicia que actúe rápidamente y luego pasa lo que pasa…

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Oscar Laborde, diputado del Parlasur.

Lawfare, Correa y después

“La democracia, en el sentido literal de la palabra, tiene que ver con cada cuatro años votar y que te respeten lo que votás. Ahora no se está haciendo ni eso”. Así caracteriza la situación del continente el diputado por Parlasur y agrega: “Los mismos medios que denostan al político o al militante popular perseguido – tenemos el ejemplo de Luis D’elia, que ya no se sabe por qué fue preso y por qué salió- de mínima logra un desgaste y de máxima un desplazamiento. El Lawfare se llevó puesto a Zelaya en 2008 en Honduras, en 2012 a Lugo, tiene preso a Lula y se ha dictado la prisión preventiva de Cristina Fernández de Kirchner que no se lleva adelante porque tiene fueros”.

De esta forma Laborde pone también en eje lo que pasa hoy con la Justicia: “Se llegó al punto de que un Juez dijo que no tenía pruebas pero que los indicios lo llevaban a la convicción de que era culpable. Hizo retroceder años en Derecho. Es muy utilizada la delación, pero lo que yo diga tiene que ser probado. Ahora basta con la palabra de alguien, incluso es premiado con la libertad, como el caso del que testificó contra Lula. Eso está pasando específicamente en América Latina. Le están haciendo lo que le endilgaban a Rosas. No se sabe por qué destituyeron a Dilma, no se sabe por qué está preso Lula da Silva, no se sabe por qué quieren meterlo preso a Correa. La condena es previa, es mediática y es lapidaria”.

Esto no es un fin de ciclo

A pesar del momento de oscuridad democrática que atraviesa el continente, Laborde dice: “Aca no hay un fin de ciclo. América Latina está en disputa. El triunfo de Macri no determina un fin de ciclo porque el neoliberalismo tiene serias dificultades para instalar vituosamente su proyecto. Cada vez tienen que hacer cosas más brutales porque no pueden triunfar. Lo de López Obrador es un respiro y un impulso muy grande. Estos no tienen nada para dar, esto no son los noventa”.