1. Por Miranda Carrete y Laura Mangialavori

Fotos Carlos Brigo

Despidieron a la mitad del personal de la Agencia Nacional de Noticias, comenta a penas se enciende el grabador en el primer piso de Bolívar 531, en el barrio de San Telmo. El día que llegaron las notificaciones, el Directorio publicó un comunicado en la página de Télam. La periodista, asegura que “colgar la justificación de los despidos, como si fuese un cable, una noticia más, es inaudito. Nunca en nuestro gremio se vió una situación de esta naturaleza”. Por su parte, Hernán Lombardi, titular del Sistema de Medios Públicos Federales, argumentó que dentro de la agencia “confundieron periodismo con propaganda partidaria“.

Carolina está hace dos semanas participando de la ocupación pacífica del edificio. Se asoma desde el balcón y observa a quienes realizan una asamblea en la planta baja. Vuelve la mirada, toma un mate y comienza a hablar: “Trabajo en la Agencia Nacional de Noticias desde enero de 2010, en el área audiovisual donde tuve la oportunidad de impulsar la agenda de género y diversidad.” Explica que el gobierno intenta desacreditar e invisibilizar el trabajo que realizan, “Todos y todas podemos demostrar qué hacemos y cómo trabajamos. El descreimiento que intentan instalar está encadenado con el desprecio a lo público. La Agencia Nacional de Noticias, tenía un volumen de 800 trabajadores y trabajadoras. Cuando llegó Pousá comenzaron los retiros voluntarios, y la agencia quedó a la mitad.” Rodolfo Pousá, actual presidente de la agencia, fue designado tras la asunción de Macri pero no es la primera vez que está al frente de Télam. Durante el gobierno de De La Rúa llevó las riendas de la agencia donde también aplicó políticas de vaciamiento.Este es un gobierno que ajusta con la variable de los trabajadores y las trabajadoras, que nos dice que nuestros derechos son privilegios. Y nosotros decimos claramente que esto es una persecución ideológica, también manifestada en lo gremial. Aquí es el último de los bastiones donde se cumple el estatuto del periodista.”

 

¿De qué manera pudiste impulsar la agenda de género?

El primer Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) que cubrió un medio público fue el de Paraná (2010) ese fue el primer año que me incorporo yo. Había una camarógrafa y una editora. Nosotras logramos meter una cámara dentro de los talleres. Nunca desde un medio público se había metido una cámara adentro. Se cubrían las marchas, pero por lo general la lectura era estigmatizante. Esto para mí ha sido una incidencia fundamental. En el 2015, en la treinta cobertura de los ENM en Mar del Plata, fuimos uno de los equipos más compactos y al año siguiente, recibimos el premio “Lola Mora” en reconocimiento de nuestro trabajo. Inmediatamente la actual gestión me desplaza de las coberturas de los ENM y hacen la provocación de mandar a varones a cubrir el siguiente. Con eso se perdió lo que se había logrado, generar lazos de confianza, empatía y un tono de cobertura.

Para mí es un camino construir el ejercicio periodístico desde el feminismo. Es una responsabilidad hacerlo, desde la convicción individual, pero en un entramado colectivo. Cuando entramos al feminismo, muchas lo hicimos desde la práctica misma. Vas al ENM y te das cuenta que no sos la única a la que le pasan cosas. Hay un sistema mucho más grande que ordena los discursos y los roles de las personas. Ver todo eso acompañadas es mucho más fuerte. La visibilización de la Campaña Nacional por el derecho al Aborto, Legal, Seguro y Gratuito, por ejemplo, la hemos hecho todas. A veces sueltitas, otras articuladas. Yo me siento parte de esa propaladora gigante. En la agencia, dí muchas discusiones para poder cubrir esas cuestiones. Nosotras tenemos que pelear la agenda y dar explicaciones todo el tiempo. No solamente en esta gestión, sino hasta en gestiones más favorables. Desde nuestro trabajo audiovisual dábamos la discusión. Quienes hacemos periodismo sabemos que todo es una construcción. Yo hago los guiones de las notas que hago, yo decido que se dice y que no se dice. Desde ese poder que tenés de la mediación, de la construcción del discurso, vos sabes qué imagen o audio de apoyo pones, cómo comenzar y cómo cerrar lo que ese entrevistado o entrevistada dice. Es una decisión que toma la periodista.

Recientemente expusiste en el Congreso a favor de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, ¿Cómo lo viviste?

Muy orgullosa, agradecida de la oportunidad histórica y convencida de que era una manifestación colectiva. Mi herramienta de activismo es el periodismo. Soy una trabajadora de prensa sindicalizada, una activista de la RedPar, integrante del movimiento de mujeres, docente y de otra provincia. Yo cuento al mundo con todo eso atravesándome. Comencé haciendo comunicación comunitaria. Entiendo la comunicación como un derecho humano y una construcción colectiva, me salgo un poco del periodismo en primera persona, sino más bien le doy una discusión a eso, por eso decimos “Abortamos la objetividad”. Discuto mucho sobre ese concepto cristiano de “dar la voz a lo que no tienen voz”, para mí es una herramienta para abrir más canales, para que se escuchen más voces y para tratar que no haya una más alta que la otra. Es nuestro trabajo abonar a esa pluralidad, que hoy no existe.

En el marco del Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo del corriente, las trabajadoras de Télam realizaron un “ruidazo”, para manifestarse y acompañar la medida de fuerza nacional. Como respuesta, la agencia las sumarió, “por sustracción de bidones”. “Este tipo de persecución no es sólo hacia el periodismo con perspectiva de género. También sucedió con la cobertura de los conflictos de los pueblos originarios, o con la desaparición forzada y posterior asesinato de Santiago Maldonado.”

¿Por qué crees que desde la agencia se toman estas decisiones?

Porque la gestión de Cambiemos es una gestión del desguace que arremete contra los derechos humanos. Desde el derecho al trabajo, que es el que estamos hablando ahora, hasta la estigmatización y odio sobre lo público. No es menor que uno de los primeros decretos de este gobierno (decreto 267/2015) puso en marcha una serie de medidas que limitaron la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Hay en particular dos artículos que se vieron afectados; el de la concentración de las licencias y el de la producción de contenidos locales. Esto es un plan sistemático de desguace de los medios públicos. Al perder federalismo incurrís en una avanzada al derecho a la información. Atentás contra la libertad de expresión y también contra la libertad de que todo el territorio nacional sepa lo que pasa en sus propias localidades. El sistema de medios públicos; Radio Nacional, Canal 7 y la agencia Télam; es el único sistema nacional de comunicaciones, el único. El resto son medios de alcance nacional. Estás en Santiago del Estero y te enteras del tránsito de Corrientes y Callao pero no sabes lo que pasa al lado. Ahora, la pauta  publicitaria la maneja, elige, entrega y controla, el Poder Ejecutivo en manos de Marcos Peña. Eso también hace que se concentre la información. Entonces si estas en Tartagal y tenes un medio vecinal, una radio comunitaria y no le llega la pauta ¿Cómo sabes y cómo articulás lo que pasa en tu sector? Hoy en día hay seis corresponsalías que están desmanteladas, otras vacías. En Mar del Plata eran nueve y ahora queda una sola persona. En Viedma, en Misiones, en Formosa, en Chaco y en Rawson, no hay nadie. Es una falacia decir que quieren hacer algo federal, algo democrático, algo plural y que se expanda al exterior.

 

¿Cómo son los días en la ocupación pacífica?  

Con asambleas multitudinarias y paro en las dos sedes. Ya veníamos armando hace un mes la campaña #SomosTélam, porque habían despedido a dos trabajadores. Nos venimos organizando, trabajando mucho, contando qué es Télam. Creo que hemos hecho un gran trabajo comunicacional porque es el ejercicio de nuestro oficio, de nuestra profesión. Y articulando, empatizando con otra gente que por ahí no te cruzabas, porque no hacías trabajo en conjunto. Generamos ahí un montón de lazos. Queremos a la agencia con todos los trabajadores y trabajadoras adentro, vamos por eso. Además estamos haciendo actividades para que la ciudadanía se acerque. Creo que esta puede ser una lucha bisagra en donde se empiecen a armar bloques de manifestación en otros sectores. Si esto pasara en otra parte del mundo sería un escándalo total. Es un escándalo, pasa que aquí está minimizado, por los medios que cuentan lo que quiere escuchar este gobierno del desguace.

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*Miranda Carrete, profesora en ciencias de la comunicación y locutora. Laura Mangialavori, comunicadora y radialista feminista.