Diego Capusotto pasó por #NoNosQuedaOtra en AM740 Rebelde para hablar de su nueva película No llores por mí, Inglaterra. Ficción, política, fútbol, historia y, por supuesto, humor.

"Los argentinos somos eternos niños engañados por nuestros padres"

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No llores por mí, Inglaterra

#NNQO: ¿No es un poco populista presentar una película sobre fútbol una semana antes de que empiece el mundial?

Capusotto: Una estrategia que nunca funciona, la de ser populista… Si Argentina no quedaba clasificada y hubiese sido todo lo contrario, la película se habría dado igual. Habría sido más complicado y no sé en qué habría derivado todo… Igual, viste que acá, más allá de la fecha que pongas, la gente va más a mirar una película que venga de afuera que una de producción local. Salvo algunas específicas de actores y actrices que son muy convocantes o que mueven capaz a un espectador que no es tan cinéfilo.

No llores por mí, Inglaterra, es una producción importantísima, se fueron a Uruguay, muchos actores…

Sí, Néstor (Montalbano) la pensó a lo grande. Fue una producción muy importante, de filmar en Uruguay, de filmar acá también. Con detalles de época, mucho más cuidados que una película que hable de la época actual. Después, en la película hay decisiones que toma el director, como poner una canción moderna dentro de un contexto histórico, como la canción de Él mató a un policía motorizado. Pero no deja de ser una historia que es ficcional, poniendo el foco el tema de las invasiones inglesas, el tema del fútbol, el tema de la identidad y el tema de la apropiación.

En la película vos sos el DT. En la Argentina, ser DT es como un cargo honorífico pero que te disputa todo el mundo, los 40 millones…

Va de Perón a De La Rúa en dos minutos… Es un libro que se llama De Perón a De La Rúa, un tipo que no puede desarrollarse. Más allá de que resuelve el jugador en la cancha, hay algo del técnico que es autoridad que nos encanta, porque cuando no podemos jugar, por lo menos queremos ser autoridad. El ciudadano común piensa que puede ser más técnico que jugador, claramente. Entonces recae todo en ese técnico, que puede ser uno de nosotros que está ahí dirigiendo, porque no nos da para jugar.

El fútbol es una buena metáfora para hablar de guerra. Vos sos parte de una película que pone una bandera británica en la calle y genera algo… Hay cosas que no se han trastocado, que están muy vigentes. Salto a otro tema, el Gobierno viene ahora con un acuerdo con el FMI… La gente en Argentina no es pro yanqui y eso está como culturalmente instalado, ¿no?

Es como la vieja idea de que hay que entrar al mundo. Es la vieja estafa de que tenemos que entrar al mundo, de que finalmente tenemos que ser mayores y tenemos que entrar en una dinámica en donde los poderosos casi que nos exigen ser parte de un mundo en donde ellos mandan y en donde nosotros no. Todo eso es negociar con el Fondo Monetario Internacional, que es un prestamista que después te va a cobrar intereses y quedar culo pa’arriba, digamos. Y en la película pasa y es inevitable pensar siempre en términos del poder del hermano mayor, que seguramente las cosas las va a decidir para bien nuestro, y finalmente quedar como en un rebote en donde somos como eternos niños engañados por nuestros padres. Hay una relación siempre con el imperio y la relación con el imperio sabemos cómo es… En la película están los que quieren tener una identidad propia y sentarse a negociar en otros términos con el imperio, y los que directamente dicen “muchachos, somos sus mejores socios”.

En la película, ¿quién gana?

La película tiene esa ambigüedad en la que los ingleses terminan rindiéndose, tal cual pasó en las invasiones inglesas, pero (el general) Beresford termina diciendo que la victoria es como efímera. Hay algo que sabe Beresford que nosotros no…

Que manden a un Peña Braun en el futuro…

Claro, es como un recreito que nos podemos tomar pensando que la cuestión se puede direccionar para un lugar que después no lo será. En la película hay algo de eso. Finalmente queda cómo y cuál es la intención de revertir el estado de las cosas. No es una película fatalista ni mucho menos. Cuando ves 1806 en un tono de ficción, y ves hoy a alguien diciendo “hay que entrar al mundo”, “hay que aprender a vivir en la incertidumbre”, “se creyeron que podían comprar cosas, pero no”, la mujer del presidente que dice “él anda con la estufa a full” y después te piden que compres la bombita led… No, muchachos, ¿hasta dónde piensan tensar la cuerda?

En las invasiones inglesas, en algún momento hasta las viejas porteñas agarran el aceite, te lo calientan y te lo tiran por la cabeza…

Sí, me gustan estos que están pisando nuestra casita, pero después, cuando se descubre la trampa las cosas se dirimen de otra manera, ¿no?

Y en cuanto al programa de tv, ¿están pensando en nuevas temporadas?

En 2016 fue la última temporada (de Peter Capusotto y sus videos) en TNT, nosotros pensábamos que en 2017 continuábamos y esto no fue así. Así que tenemos una cantidad de material con Pedro (Saborido), que es un material que continúa, porque en el día a día uno va notando cosas que pasan. Hay una idea de que el programa circule por internet o por alguna de esas plataformas, como se dice ahora, que creo que van a ser plataformas submarinas, todos abajo del mar, como el Titanic… Como con otros formatos, si se quiere, como hacer menos programas de media hora o hacer como micros de 15 o 20 minutos que circulen ahí, no en este caso de televisión abierta. Más allá de que hay una posibilidad abierta de que canal 9 siga dando todos los programas o todas las temporadas desde que empezamos hasta ahora.

Van a ser como Los Simpsons…

“Pará, -nos dicen- pará un poco. Ya está, chicos, no insistan. Hay nuevas generaciones. Basta. Basta”. Te van empujando… Estamos en eso. No está definido, pero hay una posibilidad como de un 80 por ciento de que lo hagamos. Yo no tengo apuro… Yo con el tema de la offshore más o menos la voy piloteando…

¿Qué hay de cierto con que esto te pasó porque te escucharon cantar el hit del verano? Porque viste que si lo cantás te quedás sin laburo…

No, no lo he cantado.

¿Y no lo cantarías?

No, porque tengo un gran respeto por la investidura presidencial. Siempre la tuve. Desde ya que no lo cnataría. Cantaría otras cosas. ¿Ustedes lo están cantando? Porque yo tengo otro trabajo, tengo un trabajo paralelo… Soy topo. Topo del pro. Topopro, topopro.

Nosotros lo cantamos todos los días, así nos va… ¿Estás usando la estufa en este momento?

No, en este caso es “extufa”. Sí, yo la estoy usando porque tampoco me voy a cagar de frío por este salame…

Sos un rebelde…

El problema es que no te empiece a gustar, a naturalizarse la esclavitud, ¿no? La crisis está a la vista, no es un invento. Y uno finalmente termina diciendo bueno, pero es inevitable, porque las cosas continúan aumentando, entonces finalmente uno dice “che, mirá, la estufa sería mejor que si no hace falta tanto no la prendamos”. Finalmente uno navega por donde la cosa va también. Igual yo la prendo.

Estamos en una etapa pre peronista, en la de poder entender que los derechos te pueden tocar o no, pero nos quieren acostumbrar a eso. ¿Vos creés que pueden con un pueblo llevarlo tantos años atrás, tantas conquistas?

Por ahora sí, lo estarían consiguiendo… Yo creo que a veces demasiada obscenidad te derrama. No creo en la impericia total. Yo creo que es un objetivo, no una impericia. A veces se mezclan un poco las dos cosas. Y sí creo en la obscenidad. Así como también creo que en el kirchnerismo a lo mejor estábamos todos adentro y no, y también en la propia interna y la propia dinámica de 12 años también se maltrató a mucha gente. En este caso, como estos son los dueños, o por lo menos se creen dueños del país, son una élite que me parece que descansan en su propia obscenidad y a lo mejor se les viene en contra. Hasta dónde se dinamiza esto no lo sé. Hasta dos meses atrás, con lo que había pasado con la reforma previsional en diciembre, vos decías “me parece que Macri gana las elecciones”, inclusive hablaban de una reelección. Hoy no la veo. Después, que los muñequitos se muevan, como alguna vez dije y como todo el mundo sabe, en política no hay problema. Los políticos se mueven y si no es éste, éste se corre y vendrá otro. Pero el otro que venga hay que ver con qué dinámica viene, con quién viene atrás y si sigue este correlato o cambia la mano. Porque de acá a dos meses no sé qué pasará. En dos semanas el dólar se fue a 25 pesos… Así que no sé. Yo estoy más enfocado en cómo se arma una oposición frente a esto. Porque esto, a mí como a unos tantos, no nos sorprende. Lo que se antepone a esto es lo que a mí me está interesando mucho más y enfocando ahí el tema.

Necesitamos de tu arte, porque la sonrisa es importante en este tiempo.

Y ni te digo la carcajada, que ahí es cuando los sentidos se liberan completamente y ahí decís “sí, vamos”.