Escribe Una Mujer

Ilustra: Laura Alderete

ABORTO: Relatos de VIDA VII

De las cinco veces que aborté, totalmente conciente, cuatro fueron de alto riesgo.

Asesorada por alguna amiga personal o del novio en cuestión llegué a diversos métodos: desde el raspado (en malas condiciones de higiene), pasando por el llenado del útero con algún líquido “non sancto”.

Solo una vez pude pagar una intervención con los controles médicos necesarios.

¿Por qué tantos? Con casi 60 años, en mi despertar sexual primaba el “de eso no se habla” con lo cual  tardé tres abortos para que entonces una amiga me llevara a un ginecólogo y me explicaran el método del DIU.

El cuarto aborto fue por descuido  con quien es mi actual marido, y pude realizarlo en una sala de operaciones.

El último, un aborto no deseado, ya tenía mi primer hijo (buscado y deseado) y no tenía dinero para el DIU quedé embarazada durante el primer año. Las cosas no estaban bien en ningún sentido, entonces decidimos abortar en un lugar de mala muerte por el oeste, esa vez sí que tuve mucho miedo. Salí tan mal que volví boleada a casa y estuve mucho tiempo llorando.

Por dos razones fundamentales: ahí comprendí el riesgo de morir (ya tenía un hijo pequeño) y no deseaba abortar.

Junté dinero y coloqué un nuevo DIU, hasta que las cosas estuvieron mejor y pude tener mi segunda hija.

No me arrepiento de las decisiones que tomé a cada momento, solo lamento no haber contado con la información necesaria para la prevención del embarazo y tener el dinero suficiente para abortar con el cuidado sanitario fundamental.

El acompañamiento fue variado:

El primer aborto me acompañó quien era mi novio. El segundo y tercer aborto fue conmigo una amiga. Y la cuarta y quinta vez que pasé por la experiencia de abortar me acompañó mi pareja y actual marido.
Relato en cinco tiempos
Laura Alderete