Autor: Julián Andreu

Ilustra: Maite Larumbe

Tengo que hacer una autocrítica. Por segunda vez creí que un tema era solo distractivo; cuando se inició el debate del aborto, cuestión que puso en agenda el oficialismo, parecía solo ser un recurso para desviar el eje informativo. La corrida cambiaria recién empezaba, estaba tomando vuelo, y el tema de presentar la interrupción voluntaria del embarazo era óptimo para generar un debate paralelo.

Fue la mismísima Carrió la que declaró que “el presidente creía que ganaba el NO en el debate en Diputados”, y esto quedó plasmado en su exposición casi de mañana cuando llegó y pidió la palabra y solo balbuceó amenazas a su propio espacio. Ese quiebre no tardó en verse en los medios de comunicación, todos integrantes de su propio espacio, cruzándose en discursos bastante filosos con posturas irreconciliables.

Le llevaron un caballo, peligra un alfil y la reina, la reina al desnudo

Aportantes truchos, aportes ilegales

Hace poco más de un mes apareció otra denuncia periodística. En la campaña de CAMBIEMOS hubo una cantidad de aportantes irregulares. La palabra usada fue “truchos”. Eran en su mayoría beneficiarios de planes sociales, muchos de ellos de muy bajos recursos, claramente imposibilitados de hacer ningún tipo de aporte. Además también figuraban como afiliados al PRO, cosa que también negaban haber hecho.

Otra vez, parecía ser un tema que no tendría demasiada trascendencia. No seamos necios, en política existe bastante eso de aportes de dudosa procedencia, casi nadie mea agua bendita, o en todo caso unos pocos.

De los planes al plan

El tema a mi entender tiene dos partes bien marcadas. Una, la que describí anteriormente, sobre beneficiarios de planes sociales que no aportaron ni son afiliados al PRO. Hasta ese momento sin mucha trascendencia. El tema cambia y empieza a resonar fuerte cuando candidatos propios, algunos militantes del PRO y hasta funcionarios se suman a la lista de los que niegan haber aportado para las campañas. Y ya no solo para la del 2017, sino también la del 2015. Recordemos que fue esta la que llevó a Mauricio Macri a la presidencia de la Nación. Esta, que para mi es la segunda etapa, es la que genera el mayor cimbronazo tanto para afuera como para dentro de las propias filas de Cambiemos. Lo hago extensivo a todo el partido gobernante porque también involucra a la coligada Coalición Cívica y a candidatos outsiders como Graciela “La hormiguita” Ocaña, la cual se mantuvo en silencio hasta que el tema ya era un escándalo mayúsculo y salió a querer explicar lo que claramente no podía: su silencio cómplice.

Foto de campaña: Montenegro, Ocaña, Bullrich, Gladys Gonzalez y Toti Flores

Dos protagonistas principales de este anti manipulite son un ex candidato de Ituzaingó Osvaldo Marasco, y a mi entender el que clava la puntada en el centro del corazón del monstruo amarillo: es el impresentable intendente de Mar del Plata, Carlos Fernando Arroyo. Personaje detestable al punto que ni la propia gobernadora María Eugenia Vidal quiere una foto con semejante espanta votos.

Pero no todo es gratis en en estas pampas. El precio del desprecio hizo llegar la factura a La Plata y la recibió la mismísima Vidal. El intendente Arroyo de su propia boca deslizó la negativa de un aporte de $50.000 a la campaña de Cambiemos. La escena donde hace el anuncio parecía armada, el periodista solo tuvo que mandar el centro para que el hombre que no llega a río definiera como quien pasaba por allí.

Intendente de Mar del Plata, Carlos Arroyo

Que digan que son kirchneristas (por favor)

Hace solo una semana, para ser mas exactos el 13 de julio, la propia gobernadora deslizó que la denuncia de los aportantes truchos era una “denuncia kirchnerista”.

Ese mismo día nombra a María Fernanda Inza como contadora de la Provincia, quien ya estaba  denunciada por haber sido quien “manejó” fondos de la campaña. Inza es responsable jurídica y económica de la campaña de Cambiemos. Y la tía abuela de la contadora de Vidal, una mujer jubilada de 86 años, es la responsable jurídica de los millones que llegaron como “aportes de campaña”, todo en familia.

Vidal le toma juramento a Fernanda Inza, 13 de julio de 2018

Solo tres días hábiles estuvo en el cargo. El mismo día que Macri daba su anunciada conferencia de prensa, pideron la cabeza en bandeja de plata de la contadora, Vidal tuvo que concederla pero sin el baile de Salomé. Este fue un triunfo del tridente “soy yo” Peña, Lopetegui y Quintana.

Hasta ese mismo día Clarín y La Nación nada decían sobre lo que para ese momento ya era una causa penal y una crisis política gravísima que todavía no terminó de llevarse a todos los que parece se llevará.

Madura el jaque

Hay un alfil en esta partida que empieza a estar expuesto, y peligra su cabeza. Es quien estuvo verdaderamente a cargo de las campañas de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, el marido de la Ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley, desde donde se cree salieron las listas de aportantes truchos usadas para blanquear fondos. ¿Fondos de la AFI (hoy más SIDE) quizás?

Vidal con su jefe de gabinete Federico Salvai

Esa pieza clave es Federico Salvai. Hasta el momento guarda un silencio que hace mucho ruido. Hombre de extrema confianza, del propio riñón PRO, nadie puede creer que Inza, un simple caballo (entiéndase visto desde una partida de ajedrez), podía tener semejante responsabilidad en el manejo de por lo menos $ 40 millones de pesos, trabajo que tiene y debe hacer aquel que está cerca de la reina.

Le llevaron puesto un caballo, peligra un alfil y la reina, la reina está al desnudo.