Escribe: Julián Andreu

Debido a los tiempos que vivimos de reivindicación de género y en el medio de la discusión por la legalización del aborto, un desprevenido podría leer este título y asociarlo con las reivindicaciones antes aludidas, nada más alejado de esa interpretación.

Voy a traer unos hilos históricos. Desde ya le pido disculpas a nuestro compañero Nicolás Dulcich (un experto en estos temas); sólo soy mero un relator de acontecimientos históricos, un escribiente de sucesos que podrían repetirse en el presente.

Marche un fraude para todos.

Hasta la sanción de la Ley Saenz Peña de voto universal, votaba un sector de la sociedad, el más encumbrado. No sólo ellos, también “votaban” algunos “empleados”, más bien peones sin ningún tipo de posibilidad de elección, sólo empujados a punta de fusil para que introdujeran la boleta que el patrón le decía y así ganaba quien debía ganar, ¡que mierda!

En 1931 la oligarquía impulsó la convocatoria a elecciones generales en todo el país pero, para asegurarse el control de la situación y evitar que el radicalismo volviera a triunfar, impusieron hasta 1943 la práctica sistemática del fraude electoral y la persecución a los opositores. Los conservadores lo llamaron el “fraude patriótico”, porque sostenían que el objetivo de “salvar a la patria” justificaba estos métodos ilegales.

Ahora vuelvo a traer una frase, disculpen mi insistencia, que dijo Mauricio Macri y que no tuvo la repercusión, que a mi humilde entender debió haber tenido: “La única opción somos nosotros”. En una entrevista de Luis Novaresio a Miguel Ángel Broda, un economista que no habla por él sino por el establishment, este último dijo: “si volviera el PERONISMO en el 2019 sería una tragedia”. Parecerían dos frases descolgadas y sin conexión, pero una claramente va de la mano de la otra: si no se puede ganar con la urna limpia se gana ensuciándola, siempre que haya urna y no sea sólo una “impresora”.

Con voto electrónico, fraude asegurado.

Porque no hay que ser ingenuos, desde el primer momento que llegaron al poder estos tipos intentaron cambiar la ley electoral e imponer el voto electrónico o boleta electrónica, todo parece lo mismo y para lo mismo, para poder.

Los números de la economía son muy adversos y como ya escribí,  castigan muy duro, sobre todo a los sectores más vulnerables. Los sectores medios tampoco escapan a esta situación, muchos votantes del actual gobierno.

Esos números adversos se pueden ver en las encuestas que maneja la propia Casa Rosada:  “De acuerdo con el Índice de Optimismo -así se llama el estudio-, en la última semana se mantuvieron las expectativas económicas pero bajaron las expectativas políticas respecto al Gobierno que encabeza el presidente Mauricio Macri”, dice Clarín en su habitual nota de “Indice de optimismo” que publica todos los domingos. Esas expectativas políticas que bajan son producto de las medidas económicas que aplican, ni más ni menos. Incluso, en esa misma nota habla de que la operación “Cuaderno Gloria” no tuvo, por ahora, impacto. Si la tuviese no es beneficio directo para el propio gobierno.

Si sacara a Cristina de la cancha para el 2019, abroquelaría a todo el peronismo, algo que lo dejaría en una franca ventaja para llegar al gobierno en diciembre del año que viene.

En este posible escenario de deterioro económico, de caída de imagen del gobierno en general y de Macri en particular, sus internas dentro de su mismo espacio, sobre todo con la causa de aportantes truchos que le explotó a Vidal y que seguramente tuvo un garganta profunda amarillo, el gobierno podría apelar a un adelantamiento de las elecciones. ¿La excusa? como siempre: la crisis económica que nos golpea. Esto hace necesario una legitimación de la gestión. Como son la “única opción”, apelar a un fraude sería el instrumento a utilizar, con la consiguiente cobertura mediática continua y una futura investigación que nunca llegará o caerá en un juez amigo.

Ya avanzaron sobre la justicia electoral en la Provincia de Buenos Aires, apretaron a Servini hasta hacerla renunciar al juzgado electoral, pusieron en su reemplazo a Juan Manuel Culotta -un egresado del Newman- que, como titular de su juzgado, tuvo a cargo una causa muy sensible para el mundo del espionaje: el 9 de julio de 2013, en un expediente de narcotráfico, el juez ordenó el allanamiento del domicilio de Pedro “El Lauchón” Viale, un agente de Contrainteligencia de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE). La orden fue ejecutada por el Grupo Halcón de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Viale, que pertenecía al entorno del ex director de Operaciones de la SIDE, Antonio Stiusso, (según él mismo declaró en una entrevista con el diario Clarín), se enfrentó con los oficiales y fue asesinado de 11 tiros. ¿En que quedó la causa? Nunca se supo ni se va a saber el motivo por el cual lo fusilaron.

Si hay algo que no tiene la derecha es escrúpulos para mantener sus privilegios, son sus dueños verdaderos. El precio de un fraude es muy bajo, en la república -que es de ellos-, todo lo vale, todo.