Escribe: Julieta Dorio

Claramente hay algunos que todavía no entendieron que cuando una mujer dice No, es No.
La lucha recién comienza. Estamos hermanadas y ganamos las calles. Pusimos sobre la mesa el tema tabú por excelencia. Acotamos la brecha generacional, hay nietas que pudieron hablar con sus abuelas sobre el tema. El mundo se hizo eco de nuestro reclamo y estuvo expectante siguiendo el debate y la votación en el Senado. Ya no estamos solas. Muchas pudieron romper el silencio y decir POR PRIMERA VEZ que habían abortado. Ya sacamos la palabra ABORTO de la clandestinidad. Más temprano que tarde lograremos también sacar nuestros cuerpos de la clandestinidad.

Interrupciòn Voluntaria del Embarazo: Será Ley

Siempre fuimos nosotras las que pusimos el cuerpo. Nuestros cuerpos históricamente fueron conquistas de deseos y voluntades ajenas. Pero esta vez pusimos el cuerpo por voluntad propia, para exigir nuestro derecho a ser sujetos de derecho plenos. Para gritarles a los distraídos que también tenemos goce y que tenemos derecho a tenerlo.
Desde siempre quisieron enclaustrarnos, encerrarnos, enjaularnos, silenciarnos, separarnos. Nos prendieron fuego. Nos tiraron piedras. Nos obligaron a someternos a la voluntad del hombre en nombre de una voluntad divina. Nos confinaron a los hogares y a una maternidad forzada. Nos negaron el estudio, el trabajo, el dinero, el reconocimiento. Nos pegaron para educarnos. Nos prohibieron ingresar en lugares de poder. Nos mantuvieron fuera de la toma de decisiones. Nos obligaron a respetar la palabra del hombre bajo la pena de castigo. Nos sometieron. Nos prostituyeron. Nos violaron. Nos mataron. Nos metieron en bolsas de consorcio. Nos invisibilizaron tanto que no podíamos vernos entre nosotras.
Nos hartaron.

Aborto seguro, legal y gratuito

Y entonces nos miramos, nos escuchamos, nos abrazamos, nos lloramos, nos creemos, nos acompañamos. Nos encontramos. Nos obligaron tanto a ser su objeto ideal que terminaron por obligarnos a rebelarnos.
Fuimos brujas. Fuimos santas. Fuimos locas. Fuimos pecadoras. Fuimos demonios. Fuimos vírgenes. Fuimos putas. Fuimos perras. Fuimos yeguas. Fuimos mojigatas. Fuimos sucias. Fuimos puritanas. Fuimos ciudadanas de segunda clase. Fuimos las “mujeres de”… Fuimos madres. Fuimos amas de casa. Fuimos floreros. Fuimos esclavas. Fuimos todo eso y más y a la vez nada. Pero la ambición falocéntrica y misógina les explotó en la cara.
Ya nos despertamos. Ya nos pusimos de pie. Ya no nos duermen más. Hoy SOMOS. Y somos muchas. Y estamos juntas. Y eso les da miedo. Prepárense. El patriarcado no se va a caer. Lo vamos a derribar.