Por Natalio Pochak

“… una mirada adultocéntrica plantea que todo lo que no llega a la maduración de los adultos está en carencia, en déficit”

 

El tiempo puede medirse. En este caso debido a los contundentes planteos esgrimidos podría asegurar como escribió Iosi Havilio que “la conversación duró media eternidad”.

Lograr que la comunidad en su conjunto se interese por uno de sus actores sociales destacados como la infancia es uno de los puntos centrales para pensar en una sociedad inclusiva. Como enuncia la entrevistada “nace una primera inquietud y es que antes que operar tenemos que conocer”.

Por este motivo,es que en este relato se trata de destacar algunas ideas referidas a cómo los adultos y la sociedad nos vinculamos con la protoinfancia, como ella misma define a la primera infancia esa que se enmarca desde el nacimiento hasta los 3 años.

La carrera de especialización sobre Desarrollo Infantil Temprano desde un enfoque transdiciplinario

En el año 2006 se crea en la Universidad Nacional de Cuyo la carrera de Especialización sobre el Desarrollo Infantil Temprano.

Comenzamos con la primera camada, no había este tipo de formación universitaria. En ese tiempo no había muchas ofertas. Ahora hay más opciones en diversas universidades.”

Lo que sí nos diferencia es que la carrera se organizó desde una perspectiva transdiciplinaria. Está alojada en la Facultad de Educación, pero en realidad es una idea transversal porque el mundo de la infancia, especialmente el de la protoinfancia, como la definimos nosotros,es un mundo en el que los directamente interesados y responsables es toda la comunidad. En el que todos los campos y profesiones tienen una incidencia directa o indirecta”.

Por eso cuando diseñamos la carrera nos preocupó además de todo lo que tiene que ver con la psicología del desarrollo o la psicología genética, incorporar, desde una mirada transdiciplinaria, la visión de la ecología, la etiología, es decir incluir la incidencia ambiental, y el aspecto jurídico”.

“Con Ecología me refiero, en este caso, a los ambientes específicos para los niños pequeños que tienen sus características particulares más allá del ambiente en general”.

…un aspecto importante en la formación es que se refleje lo que hay que hacer, y el conocer para lograrlo, en cada situación, en cada contexto concreto”.

¿Cómo recuperar la inclusión de la infancia en el espacio o ambiente público? Los ambientes favorecen el desarrollo de niños y niñas y conforman un punto central de la vida cotidiana.

Por eso mismo es que debemos pensarnos en la posibilidad de recrear y crear nuevos espacios y ambientesadecuados y definidos para la infancia. Como así también nos debemos un camino de resignificación de los ya construidos y constituidos.

Un nuevo paradigma en defensa de la autonomía y el respeto de la infancia

Esta perspectiva de pensamientosobre el desarrollo infantil nace en la segunda mitad del siglo XX, con los estudios de la doctora Emmi Pikler y la formación del Instituto Loczy, en Hungría, quien descubrió el programa genético y fisiológico del desarrollo postural autónomo.

Al respecto, Chokler afirma que “…actualmente se mantienen los postulados o los principios de Pikler… Sin duda. Lo que cambia son los contextos y los ambientes… Pero esos postulados siguen tan vigentes como siempre”.

Como postulados podemos definir brevemente y de manera analítica: la valoración de la acción humana, la construcción de una conciencia sobre sí mismo desde la autonomía corporal, una buena salud, y la relación afectiva con el adulto. Cuando al/a niño/a se le permite hacer, es porque se lo/la está tratando como un sujeto activo.

Agrega la entrevistada respecto a esta manera de entender y abordar el desarrollo infantil temprano:

Esta manera (de conceptualizar a la infancia) es contra hegemónica porque nuestra cultura proviene de una mirada adultocéntrica que plantea que todo lo que no llega a la maduración de los adultos está en carencia, en déficit”.

“A lo largo del tiempo esta postura que sigue siendo contra cultural ha logrado tener más adhesiones, pero no los suficientes”.

“Esta perspectiva tiene en su esencia el profundo respeto por la maduración del niño, por las necesidades, por los intereses y por la construcción de un ambiente que esté ligado a su desarrollo y maduración y no a las escalas y los promedios.”

“Los niños concretos que existen no son los promedios, no están representadosen las escalas que se mide en percentiles o con aquellas propuestas que se basan niños promedios”.

“En los años 80 y 90 se refuerza una mirada muy estudiada y estimulada sociológica, política y económicamente desde las estructuras predominante que es la de arrastrar y forzar la maduración para que rápidamente adquieran ciertas competencias, capacidades y conocimientos, que claramente anulan otros. Esas adquisiciones impuestas son valoradas socialmente por los adultos”.

Una de esas adquisiciones por excelencia es el control de esfínteres.

Sobre este punto, Chokler comenta que “es uno de los signos fundamentales de la maduración y de la integración de estructuras y adquisiciones. Implica una maduración neurológica,psicológica, emocional y de construcción de un psiquismo que permite una estructuración de un esquema corporal e imagen del cuerpo que reconozca señales difusas y, a veces, confusas de partes del cuerpo que no se ven y, junto a ello, desarrollar conocimientos temporales y espaciales. Que a su vez requiere de la apropiación de saberes sociales como el uso del baño”.

Generalmente los adultos nos encargamos que este proceso de maduración sea vivido por los niños de manera humillante, cruel y denigranteComo en algún momento se denigraba a la sexualidad”.

El control de esfínteres es uno de los signos de la perversión social sobre los niños”.

Acuerdo con estas afirmaciones ya que se observatristemente queya está institucionalizada en nuestra cultura cuando en los jardines de infantes e instituciones comunitarias de atención a la primera infancia se les exige la adquisición de control de esfínteres para ingresar a la sala de 3 años, sin respetar y conocer el proceso de maduración de cada niño/a.

La crianza como identidad cultural

Otro de los puntos salientes de la conversación giró sobre como la crianza y la manera de conceptualizar a la infanciabrindan identidadesculturales que coexisten en las sociedades.

La nuestra se caracteriza por ser muy heterogénea. Tenemos diferentes visiones sobre lo qué debemos hacer con niños y niñas y cómo debe serla crianza.

Frente a ello, Myrtha asegura que “mantener los postulados de los estudios de la Dra. Pikler no implica que no haya que adecuar o asimilar las acciones a los entornos reales y concretos. Nuestra heterogeneidad cultural es lo que nos da cierta riqueza”.

Muchas veces los niños sienten que para ganarse la valoración y aceptación del adulto debe hacer cosas que no sólono sabenhacer,sino que no pueden hacer. No es que no quieran… Sino que no pueden”.

Esta perspectiva de respeto de su maduración, el ambiente y el contexto es contra cultural. Porque uno es en el contexto. Y se enfrenta a una idea general y cultural porque me parece que hay una necesidad muy imperiosa y una creencia que si uno no les enseña algo a los niños no pueden adquirirlo. Como la concepción de una tabla rasa, o el saco vacío que debe llenarse; como aquella otra concepción que definía al niño como perverso polimorfo y que la sociedad lo va formar y ubicar para una vida social sin reconocer las características y potencialidadespersonales y principalmente la maduración”.

Nosotros tenemos un principio general que dice que la maduración precede al aprendizaje”.

En estas palabras se resalta que la idea de respetar a la infancia en sus posibilidades y potenciales nunca debería modificarse.

Libertad de movimientos y moverse en libertad

Volviendo a la idea de Emmi Pikler, sobre el desarrollo postural autónomo, es importante pensar que, si bien nos apropiamos de las competencias motoras como caminar, sentarnos o movernos, no es lo mismo haberlas aprendido desde un contexto de exploración e interés que desde la imposición.Por eso sus siguientes afirmaciones deberían resonarnos.

Cuando lo aprende en un ambiente de libertad, sin imposiciones puede reparar aquellos elementos que fueron forzados cuando todavía no estaban maduros para ella y que fueron adquiridos por el deseo del adulto”.

“No todas las personas pueden modificar esas matrices impuestas y dejan marcas muy fuertes, no solo motrices sino en toda la personalidad o en la construcción de la identidad”.

Cuando estamos con un niño no sabemos en qué aspectos de su personalidad lo va a afectar. Porque cuando alguien aprende algo forzado aprende mal y lo sabe. ¿Cuáles son las marcas que nos quedan en ese sentimiento de insatisfacción?Porque lo que se nos impone no permite desarrollar lo que queremos y deseamos”.

El jardín y la formación docente

Para finalizar, hablamos sobre la formación docente, ya que los jardines de infantes y maternales son instituciones creadas para educar a niños/asde temprana edad. Si bien existen en los profesorados diferentes planes de estudio, bibliografías y marco teóricos,la inserción de esta manera de conceptualizar y comprender el desarrollo infantil temprano en la currícula de formación es muy escasa.

Al respecto, Chokler advierte que:

Se puede hablar de la generalidad y no de la situación particular porque creo que la heterogeneidad es muy vasta; hay muchísimos criterios y concepciones, diversas capacidades de análisis y observación de niños pequeños y heterogeneidad en la población que se dedica a la primera infancia”.

Debemos pensar qué sujeto queremos ayudar a crecer. Queremos ayudar a crecer a un sujeto seguro de sí mismo que pueda sentir que lo que aprende es interesante para él y si es interesante para él puede compartirlo con el adulto que también se muestra interesado. O si el sujeto que queremos ayudar a crecer es el campeón, ganador y exitista. Porque la condición que uno gane es que los demás pierdan.Pensemos cómo se desarrolla un niño que sabe que siempre ganan otros y no él”.

No veo todavía el cambio en la formación de los profesorados ya que aun la impronta y la mirada sobre el niño pequeño es el traslado, digamos, de modalidades de niveles. Como si de la escuela media se derramara a la primaria y de ésta al jardín de infantes y de éste al maternal. Es decir que los métodos y contenidos son poquitos pero no son diversos. Como si los niños pequeños fueran solamente más chiquitos o que tenga menos desarrollo, pero no que fueran otros”.

El niño pequeño está en pleno proceso de la construcción del yo de su personalidad. Y para poder vivirlo plenamente pasan muchos años. Me parece muy distinto los niños de 4 y 5 años que un niño de 2 y 3 años o de unoo año y medio”.

El niño es un sujeto social desde que nace por sus características biológicas. Todos dependemos de otro para la supervivencia, con distintos niveles de independencia y distintos niveles de opción y de elección”.

Hay cosas que un niño pequeño debe elegir y otras no puede. Este es uno de los conceptos que están muy poco desarrollados en las personas que trabajan con niños pequeños. Pareciera que lo que prima es una concepción de una transmisión mecánica sobre si yo aprendí así, así lo hago, sin tener una cualidad crítica que me diga que quizás la manera en que lo aprendí no fue la mejor”.