Escribe Ayelén Reyes

Entrevista a Patricia Simeone

Los Institutos de Formación Docente de la Ciudad de Buenos Aires se encuentran en lucha. El Gobierno ha presentado un proyecto, la UniCABA, universidad que reemplazaría a todos los institutos y borraría así tantos años de historia. Esta propuesta, de carácter inconsulto, no es otra cosa que la manifestación del desprecio por la educación terciaria, del recorte de presupuesto, del borramiento de las identidades institucionales y de su funcionamiento legítimo y democrático. Entre todas ellas, se encuentra el Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González. Con sus 114 años de historia, materializa en sus paredes el reclamo contundente de su comunidad: “No al cierre de nuestros profesorados”, “No al 29 x 1”. Allí, nos recibe Patricia Simeone, quien no solo ha sido estudiante y docente del Joaquín, sino que además, hoy desempeña sus funciones como rectora de la institución y como presidenta del CESGE (Consejo de Educación Superior de Gestión Estatal).
Revista Hamartia conversa con ella sobre la problemática en la que se encuentran los terciarios. En palabras de Simeone: “Una situación  en la que nos han metido sorpresivamente y de la cual estamos tratando de salir todos juntos para dar batalla desde nuestro lado”.

Patricia Simeone

¿Cómo se encuentra la situación actual de los Institutos de Formación Docente respecto a la UniCABA, teniendo en cuenta todas las medidas tomadas en la primera parte del año? ¿Se percibe algún cambio?

Definitivamente hay cambios. Nosotros estamos pidiendo el debate abierto desde las bases, desde las instituciones, con un análisis de todo nuestro trabajo, con respeto hacia nuestra trayectoria y sobre todo, con un diagnóstico a través de alguna autoevaluación que pueda ser escuchada y que nosotros mismos podamos llevar a cabo. Eso está igual. No hemos tenido ningún acercamiento hacia el ejecutivo que sea fructífero. Solo una reunión, el 24 de mayo, que fue fallida porque  siempre se arranca con el piso de una UniCABA ‘ya votada’ y ese no es nuestro inicio del debate. Así que, en cuanto a cómo trabajar la reforma educativa de la formación docente, el ‘cómo’ no se ha cambiado. Se ha seguido un mismo modus operandi. Sin embargo, en cuanto a cómo está el conflicto, sí. Porque el primer proyecto que se presentó el 21 de diciembre, evidentemente, va a sufrir cambios, y se nos ha llegado a decir, desde la subsecretaría y desde el señor Ferraro, que se pueden cambiar los quince artículos, que se pueden cambiar los fundamentos y entonces, si se pueden cambiar quince artículos de un proyecto que tiene quince y sus fundamentos, es que no existe el proyecto. Esto me parece que es concreto, algo que nosotros estábamos demostrando. No era un proyecto, era un pseudoproyecto que había sido, simplemente, una intención de hacer un recorte económico, un recorte democrático hacia las instituciones y, posiblemente, de salir con este slogan para la parte marketinera, para la parte de la creación de una universidad para las elecciones. Después, no había sustento ni legal, ni pedagógico como para poder mantener un proyecto de ese estilo, de una drástica reforma de la formación docente.

Movilización contra la UniCABA.

Por otro lado, lo que nos ha llegado -las recomendaciones que dicen que los especialistas han dado al gobierno- es que ahora  han decidido dividir el proyecto en dos: uno que es una UniCABA, que no se sabe qué tipo de universidad va a ser y otro que sería de políticas educativas, de políticas públicas de formación docente en donde ahí quedarían algunas de las instituciones  que pasarían por un filtro de matrícula y calidad. Por supuesto, con estándares, métricas -como lo llaman ellos-, establecidos por el mismo oficialismo o por aquellos especialistas que son afines a los oficialistas.

Hubo un primer desafío que tuvimos nosotros de probar que ese proyecto no era proyecto, que realmente lo hemos hecho. Yo no hablo ni de triunfos ni derrotas porque, realmente, siempre dije que esto no es un campo de batalla, esto realmente es una situación, una problemática en la cual nos han metido sorpresivamente y de la cual estamos tratando de salir todos juntos para dar batalla desde nuestro lado.

El proyecto de la UniCABA desmantelaría de hecho la red de profesorados que existe actualmente.

¿Y mediáticamente, cómo repercute esta situación? ¿Qué ocurre más allá de la comunidad educativa?

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires mantiene su gestión desde hace once años. Para nosotros no hubo cambio a nivel ciudad y, en este sentido, creemos que se ha ido construyendo un discurso acerca del rol docente y su ‘culpabilidad’ con respecto a  todo lo que pasa en educación. Si hilás más allá, en la sociedad, este discurso del docente ‘vago’, del docente que ‘falta’, que tiene un ‘ausentismo fuerte’, que tiene ‘muchas vacaciones’, un buen sueldo inicial y demás, es lo que vos vas a escuchar de los funcionarios públicos y que se une a otro discurso, oficialista, en el que siempre hay que  tener lo mejor, que nunca estamos conformes. Pero es poco lo que se hace en concreto. Cuando los docentes salen a explicar cuál es su verdadera situación (muchas de las cuestiones que se dan son en negro y muchos de esos beneficios que se dice que tenemos en realidad, no es así) se sale con el discurso de que los docentes se quejan, los paros, nos tratan de poner en contra de las familias, de los estudiantes y de la sociedad. Esto ha calado fuerte en los medios hegemónicos. No nos han dado lugar. Hemos llegado a espacios alternativos, que nos han abierto las puertas y realmente les agradecemos. Ahí hemos alcanzado otros rincones de la sociedad y algunos espacios más abiertos, pero siempre contraponiéndonos a un discurso muy oficialista. Nosotros no tenemos plata para la parte comercial. Las pautas comerciales se van distribuyendo según las problemáticas que tenga el Gobierno de la Ciudad. En este último tiempo, no ha salido la Ministra, no ha salido Larreta a hablar del tema, porque saben que hay una meseta, una meseta en la parte legislativa. Quieren salir con algo mucho más marketinero.

“Ahora dicen que no van a cerrar los Institutos de Formación Docente, pero en realidad, estos dos proyectos son la muerte lenta de los profesorados. Hablan de una coexistencia entre la UniCABA y los profesorados. ¿Con qué presupuesto?”

En el primer proyecto, el presupuesto con el que se iba a crear la universidad  era el que tenemos las 29 instituciones. Eso significa que todo lo que reciben los institutos iba a pasar ser parte de la universidad. Por otro lado, los fondos que hoy en día se nos destinan no satisfacen todas las necesidades. Tenemos que estar viendo por los caños que no se arreglan, lo que no funciona. Hace poquito hubo muchos cortes de luz. Finalmente, terminamos en EDESUR  y comprobamos que era  por la falta de precisión en los cables, en la parte de costos, del gasto de energía que tenemos en la institución. Entonces, con qué presupuesto construirán la UniCABA no sé. El desfinanciamiento es claro.

El 12 de junio, el Gobierno de la Ciudad elevó una carta a manera de respuesta para la Comunidad Educativa. Allí, se dice que cualquier proceso de mejora educativa debe empezar por los docentes o “estamos elaborando- ellos- una propuesta en donde los docentes sean los protagonistas”. También, se habla de la “capacitación permanente” de la “reflexión sobre su práctica”. ¿Cómo interpretás estos dichos que pareciera, no coinciden con el discurso de los Profesorados?

Los interpreto como slogans, clichés o frases que se van repitiendo sin ningún tipo de base sólida ni de sustentación pedagógica, y te diría, no sólo pedagógica sino un sustento realmente en debate. Podemos acordar o no, pero en un debate real. Nunca se pone al docente como protagonista porque primero no se nos ha consultado sobre este cambio. Pero más allá de eso, siempre se ha hablado, inclusive en la NES (Nueva Escuela Secundaria), del docente facilitador, se ha hablado en este gobierno de ‘voluntarios’ y de que hay que poner en debate la formación docente, pero siempre por la culpabilidad docente, cuando en realidad, los responsables de las políticas públicas son los que decidieron hacerse cargo y fueron elegidos. Entonces, deberían acompañarnos con políticas públicas que realmente sean de capacitación o de mejoramiento de la formación. Todas esas capacitaciones que nosotros tenemos son fuera de servicio, en horarios que tenemos que buscar, con cuestiones que nosotros tenemos que ver cómo arreglamos con todas las horas que tenemos que trabajar. Eso es un cambio sustancial que nunca estuvo  en debate. El profesor cargo o el maestro que pueda capacitarse en servicio realmente. Es un cambio fundamental que han hecho  la mayoría de  los países que realmente después se toman como ejemplo. Profesores que estén frente del curso, pero que además, sean pagos por capacitarse, investigar y aplicar lo aprendido a sus propios cursos. Todo lo que se promete es para un futuro. Está muy bien que se hagan promesas, que hagan proyectos a futuro, pero teniendo una base ya de doce años de gestión, realmente, no poder hablar de logros en doce años, habla de una gestión que no hizo mucho. Porque si estamos tan mal mucha de la responsabilidad es también de estos doce años en donde no se pudo  fomentar, elaborar o construir una buena reforma.

La comunidad educativa rechaza un proyecto que fue inconsulto y representa un retroceso para el sistema educativo.

De hecho, por un lado se habla de políticas de capacitación permanente, pero por el otro, hace dos años se han cerrado los postítulos gratuitos, nacionales y a distancia del programa ‘Nuestra Escuela’.

Yo no te había nombrado ‘Nuestra Escuela’ porque es a nivel nacional, pero me parece que eso es un tema clave. Han sido capacitaciones realmente muy valiosas, que nos han ayudado y es la misma gestión, que a nivel nacional, decide cerrarlas . Si ya tenemos esa política,  ¿por qué tengo que creer que la nueva capacitación va a ser bárbara si lo que teníamos se cerró?

La constitución de la UniCABA trae consigo la creencia de que el traspaso del modelo terciario al formato universitario mejoraría la situación educativa. ¿Qué creé al respecto?

El modelo institucional si es terciario, si es universitario per se no garantiza absolutamente nada. Es el vacío. Se está discutiendo un modelo institucional y no un modelo pedagógicoNo los he escuchado hablar sobre trabajar en áreas, trabajar en disciplinas, mejorar toda la parte online, clases virtuales y demás teorías que avalen realmente lo que estaban diciendo. Cuando vos pensás en un proyecto, primero se escucha el proyecto, después siempre preguntás con qué dinero y tiempo financiarlo. Si tengo todo eso, obviamente llevado por profesionales,  implica una mejora. Pero vos no podés pretender una mejora de proyecto siempre a futuro. Siempre estamos hablando  que la UniCABA  va a ser mejor, simplemente, por un deseo aspiracional. Acá  no se está jugando una partido de fútbol donde ganamos o perdemos. Estamos discutiendo la educación que es un punto estratégico porque hay muchos  actores involucrados. Entonces,  pensemos en una discusión y en un debate general, con distintos espacios de definición y decisión según la experticia  y la especificidad de cada uno. El último informe que nos ha llegado dice que somos endogámicos, que somos como archipiélagos, que no formamos un sistema. Esto habla de un Ministerio que desconoce  la historia del sistema  formador docente de la Ciudad de Buenos Aires, ya no te digo de la Argentina sino de la Ciudad de Buenos Aires. Nosotros tenemos  una identidad, nos miramos, nos reconocemos y si fuéramos endogámicos no saldríamos los 29 juntos con muchos otros organismos  que nos han apoyado. Pero bueno, hay mucho eslogan marketinero,  que es característica de esta gestión.

“Estamos defendiendo  nuestro tipo de formación, que amalgama la práctica con la teoría. Nuestro objetivo cuando nos formamos como docentes, es que el conocimiento pueda ser transmitido a otras generaciones  y entonces, el cómo transmitirlo para nosotros es fundamental”

La universidad tiene como objetivo  el conocimiento per se para que, con ese conocimiento, se pueda  hacer una mejor sociedad. La formación de los institutos está hecha de tal manera  que desde un primer año entramos en lo que va a ser  nuestro campo laboral: primero observando, después reflexionando, después sí, actuando directamente  junto con una teoría que nos va enmarcando, ayudando a las acciones que tenemos que tomar, la decisión fundada, basada en la teoría, en el por qué yo a este chico le voy a enseñar esto de esta manera, pero al otro le voy a tener que buscar otro recurso porque tiene otras características. Entonces, el qué vamos a transmitir es muy importante, que lo es importante para la universidad, pero el cómo acá es fundamental. Son dos modelos institucionales distintos.

A la hora de elaborar este proyecto, ¿Existió algún tipo de evaluación de los planes de estudio de las distintas instituciones?

No. Nosotros tuvimos cambio de planes del 2005 al 2010 y después tuvimos en 2015 con esta misma gestión. No hubo evaluación ni  diagnóstico. Sí en el 2003, 2004, ahí hubo un buen diagnóstico  de estudio de todo eso, pero no después.
En educación todo lleva su tiempo, pero en el tiempo no quiere decir que no se vaya cambiando, en el tiempo se va construyendo. Esta idea de tiempo que tiene que ser perentoria y fundacional, la idea del cambio porque sí, no son cuestiones que vayan con la educación sólida y seria. Al principio nos comparaban con Finlandia. A Finlandia le llevó como 20 años hacer el cambio. Ya no hablan más de Finlandia porque vender espejitos de colores a la gente que no conoce por qué Finlandia era primero en educación es muy fácil. Parte de una sociedad que es totalmente distinta: son 5 o 6 millones y es una sociedad muy una equitativa donde hay una cohesión social, donde todos tienen las mismas becas universales. Entonces, tiene garantizado ese estudiante, venga de donde venga, un recorrido.

Patricia Simeone, rectora del Joaquín V González.

El hecho de que no se haya realizado una evaluación previa muestra un modus operandi similar al que ocurre en la escuela secundaria con la NES (Nueva Escuela Secundaria). No se ha completado la cohorte anterior, pero ya se está proponiendo, y en algunos casos poniendo en práctica, un nuevo modelo educativo: La Escuela del Futuro.

Exactamente. Después cambiaron el discurso y dijeron que esto que estaban haciendo  es la profundización de la NES, que no era una nueva cuestión. Ya la misma ley les impedía hacer una reforma como la que están pretendiendo en la formación docente. Lamentablemente,  este accionar se está repitiendo. Nosotros entendemos la educación como un concepto social y ellos como un concepto más mercantilista, de formar para el trabajo, que no está mal si fuese uno de los objetivos de la educación y no el objetivo. Entonces, nos estamos encontrando  con proyectos armados sobre la  base de  estos objetivos. Todo lo demás  se va maquillando. No tenemos una discusión de fondo.

La Ministra de Educación, Soledad Acuña, ha dicho en una entrevista que los institutos terciarios tienen una mirada soberbia y autoritaria, que los rectores desean tener el monopolio de la cuestión y que se creen los únicos autorizados para opinar.

Lamento que la ministra diga estas cuestiones  en público. La función de una Ministra de Educación, con lo que implica todo eso, es buscar consenso. El consenso nunca lo ha buscado, por eso, ha anunciado sorpresivamente este proyecto. Cuando nos reunimos con ella y le preguntamos  por qué no habíamos sido invitados a elaborarlo de forma conjunta, por lo menos cuando hizo el anuncio,  ella directamente  nos acusó tergiversar las cosas.

Los rectores, venimos de la formación docente y pedimos tener interacción con gente de la formación docente que entienda. Creo que lo doctores quieren tener como ministro de Salud a un doctor. Nosotros pretenderíamos que el Ministerio de Educación esté juzgado por un docente con trayectoria y experticia, que realmente conozca sobre estas cuestiones. Le hemos enviado seis cartas a la Ministra. Todavía no nos ha recibido a los 29. Dice que no se puede hablar con los 29. Realmente es algo que lo puedo entender de una persona que no está acostumbrada a dar clases, por ejemplo, con 35 personas. Nosotros estamos acostumbrados a interactuar con mucha gente. Queremos  un liderazgo legítimo  en estas cuestiones  y me parece que sus decisiones  han sido muy cerradas. Nos cuesta entender con quiénes dialogan, con quiénes  consultan. Construir con el que hacemos negocio o  con los que sabemos que hablan igual que nosotros  lo hace cualquiera.

¿Cómo te sentís en relación a lo que viene ocurriendo en tu papel como rectora del Joaquín, pero también como docente y alumna que has sido en esta Institución?

Primero más que rectora también soy docente y como docente, en este periodo, tengo dos sensaciones: por un lado, sentir que todos los docentes y estudiantes somos parte de un momento histórico donde hay que dar batalla. Estamos tratando de hacerlo lo mejor posible. Sin muchos recursos, ante una cultura distinta, una cultura mediática, una cultura que te avasalla. Dentro de ese rol docente, yo estoy como rectora  y como presidenta de CESGVE y me siento con una gran responsabilidad de llevar la palabra a otras instituciones  y de consensuar por nuestras distintas posiciones e identidades. También tengo esta sensación de angustia por sentir  que se nos está ninguneando mucho. Existe un no reconocimiento que creo que termina siendo un bumerán para  la sociedad en general  y que constituye una gran irresponsabilidad de los funcionarios. Acá se perjudican nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros estudiantes, nuestras futuras generaciones. Me encuentro con  la gran angustia  de no poder construir ese diálogo y de no encontrar los medios para poder llegar a una mejora. El gran debate y el gran sinceramiento  de todas las partes. La gran angustia de sentir que realmente hemos y que estamos dando mucho y que siempre lo hemos dado y de no poder encontrar en  los funcionarios, interlocutores  válidos y sinceros.