Por Natalio Pochak

Estamos en esos momentos en que la palabra AJUSTE se enuncia mucho.

Estamos en esos momentos en que la sociedad es tratada como una simple receptora de decisiones y definiciones que se relacionan con el AJUSTE.

Estamos en esos momentos en que se decide que, para el desarrollo pleno de la sociedad, se precisa de un AJUSTE.

Lo mismo sucede con la infancia. Es por eso que estamos en esos momentos en que la infancia es, ni más que menos, que una INFANCIA AJUSTADA.

¿Qué implica el ajuste respecto a la infancia? Un modo de dominación u opresión. Además, el retorno de ideas y acciones desarrolladas y justificadas en las décadas finales del siglo XX desde las usinas del pensamiento del neoliberalismo que define, básicamente, que todo lo que no está desarrollado para el mundo de la generación de riquezas (entiéndase adultos) debe ser considerado en falta o en déficit.

Un exponente central de este modo de encarar la realidad de la infancia es el actual senador de la Nación y ex Ministro de Educación de la Nación, el oficialista (chimpancé) Esteban Bullrich, cuando, ante un auditorio lleno, explicitó que su tarea como Ministro era la de generar las condiciones para que se formen dos grupos de ciudadanos: aquellos que tomarán las decisiones y aquellos que las deberán acatar. Y para lograrlo es que se deberá trabajar fuertemente, con este último grupo, para que la incertidumbre sea un valor y un aprendizaje.

Otro de los referentes de este paradigma es el Dr. Abel Albino, que representa -con sus ideas retrógradas y arcaicamente dañinas- un enfoque de higienismo social en el que niños y niñas sólo son receptores silenciosos de su propio proceso de desarrollo.

Ante esta situación, quiero destacar un hecho ocurrido a comienzo del mes de agosto en la sede de la Sociedad Argentina de Pediatría, ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: La Fundación para el Estudio de los Problemas de la Infancia (FEPI) presentó oficialmente su libro llamado “La infancia en juego”.

¿Por qué me parece importante destacar la presentación de un libro? Porque no es un libro cualquiera y porque llega en un momento más que oportuno y necesario.

Este libro, según las palabras de los expositores, viene a presentar un trabajo de años de investigación en el terreno del trabajo clínico de manera interdisciplinaria, colocando al deseo, la acción y la subjetividad de cada niño/a en el centro de la escena.

Este libro puede exhibirse como una voz importante dentro del debate público sobre los temas relacionados con la niñez y  la primera infancia desde una mirada contracultural.

¿Por qué es contracultural? Porque afloja el nudo… No lo ajusta.

Con un panel de profesionales, y liderado por la Lic. Coriat, se rescató al libro como la generación de un producto interdisciplinario propio del trabajo clínico con niñas y niños con problemas en el desarrollo.

Se esgrimieron argumentos sobre cómo su lógica y ética rompen con las sobradas prácticas de elaboraciones colectivas realizadas desde la sumatoria de miradas sin articulaciones, en el que cada una de las disciplinas (generalmente psicopedagogía, trabajo social y fonoaudiología) se cierra en su campo y no propicia un diálogo crítico con las demás. Como si los equipos interdisciplinarios se encargaran de abordar las problemáticas de niños y niñas como piezas sueltas que solo debieran agruparse.

El segundo punto que se señaló fue la importancia del juego en el desarrollo infantil.

El juego es la acción más creativa por excelencia de la infancia (y del ser humano). El juego es más que el jugar… Es el juga(do)r.

Tal como se dijo en el panel: “el juego constituye destinos (…) y libera al jugador y al juguete”.

El juego convoca al deseo, al goce, a la fantasía y a la creatividad; y propicia que cada niño y cada niña sea protagonista de su propio proceso de desarrollo, superando dificultades y problemáticas.

¿Por qué es contracultural? (me reitero la pregunta). Porque la infancia deja, en parte, de ser ajustada cuando se le permite ser protagonista y cuando los adultos que acompañamos lo hagamos desde la ética y el compromiso de un trabajo articulado e integrador en el que el juego sea la acción principal.

Así lograremos que aflojemos, un poco al menos, el nudo que la ajusta.