Por *Nano Cara
Fotos Carla Carbajales

El ajuste neoliberal instaurado por la alianza Cambiemos expulsa al subsuelo de la patria a gran parte del pueblo argentino. La cruda realidad expone dos caras bien dispares: por un lado, algunxs pocxs salen beneficiadxs y aumentan sus capitales; por el otro, hambre, injusticia y desazón. Como dijo Galeano: “los nadies, los ningunos, los ninguneados” somos las víctimas de este modelo.

Desde diciembre de 2015, la Alianza Cambiemos puso en marcha un programa económico nacional agresivo e insensible que tiene su correlato en la Provincia de Buenos Aires y en la ciudad de La Plata. La abrupta restauración del modelo neoliberal debe ser evaluada a la luz del último cimbronazo, que deja una economía cada vez más deteriorada y dependiente. Esta crisis se expresa en los valores que adoptaron las principales variables socioeconómicas tales como el desempleo, la subocupación, la pobreza, la indigencia, la recesión, la devaluación, la inflación, el riesgo país, las tasa de interés y la fuga de capitales. La realidad, lamentablemente, es que estas cifras vienen escalando de forma alarmante hace dos años y nueve meses como consecuencia ineludible de un modelo económico que planifica la transferencia de recursos. Es un mismo proceso con dos caras: la concentración en manos de unos pocxs y la exclusión de la gran mayoría.

Así, con el afianzamiento de ese programa de la desigualdad y la marginación, en las principales ciudades de la Provincia de Buenos Aires los sectores más humildes reflotaron una vieja estrategia popular -que se implementó en nuestro país a fines de la década de 1990 y durante la crisis del 2001- para soportar el peso del ajuste: el trueque. Este fenómeno está cada vez extendido en la capital bonaerense, en varios puntos del país y es síntoma de una Argentina para pocxs. Las necesidades son apremiantes y, ante la indiferencia del Estado Municipal, Provincial y Nacional, para las familias es cada vez más difícil resolverlas. Por eso, el canje aparece como la respuesta popular ante la escasez de dinero líquido y  como un mecanismo para adquirir los bienes necesarios.

Para pelear contra un modelo económico excluyente y afrontar el proceso inflacionario que licua los salarios, la AUH, las jubilaciones y las pensiones, los clubes de trueque y los canjes se han popularizado en las barriadas de La Plata. Más aún, la sucesión de malas noticias en materia económica y social, como el regreso del Fondo Monetario Internacional y sus recomendaciones, la escalada diaria del dólar, la suba en las naftas y en las tarifas de servicios públicos, el fenomenal aumento de los precios y la reducción de la inversión estatal no auguran cambios positivos para lxs platenses que, inmersos en la desazón de no poder solventar un plato de comida, intercambian ropa por alimentos y engrosan las filas en los comedores o copas de leche en las delegaciones más postergadas de la capital de la Provincia de Buenos Aires.

Es inevitable señalar que la extensión de este triste fenómeno, con familias que se suman semana a semana, se da después de que la gestión del Intendente Julio Garro achicó en un 18,60% el presupuesto de la Secretaría de Desarrollo Social y, a lo largo del ejercicio 2017, subejecutó el 10% de esos fondos. Es decir que el ajuste en política social fue doble: recortó y desinviritió. Esto se agrava al considerar que es el segundo año consecutivo que el Municipio recorta los fondos y, posteriormente, no los usa en su totalidad. Más aún, el 2016 y el 2017 fueron años muy complejos para lxs vecinxs de nuestra ciudad y esto se expresó en la escalada de la pobreza, que superó los 30 puntos y de la desocupación, que alcanzó al 10,2% de la población.

Así, los recortes en este área tan sensible para la ciudadanía tienen graves consecuencias que se visibilizan en la capital bonaerense. Desde nuestro lugar, tenemos la responsabilidad de insistir para que el Gobierno Provincial y el Municipal asuman sus obligaciones,  dejen de privar a lxs vecinxs de los frondosos recursos aprobados para el desarrollo de la gestión y asistan a la comunidad local. En estas horas tan adversas, resulta urgente ponerle un freno al ajuste, al desgobierno, a la desidia y a la desesperanza. Otra ciudad, otra provincia, otra Argentina es posible.

*Concejal mandato cumplido 2013-2017, FPV La Plata.