Escribe: Natalí Revert
Fotos: Pedro Guridi

La UniCABA es un logo. Los títulos de Pablo Pineau, cargos ocupados y sus varios libros sobre educación pican alto en el mundo académico. Aunque su nombre trasciende el reconocimiento nacional, se presenta como profesor de la Escuela Normal Superior N°2 “Mariano Acosta” y de la Universidad de Buenos Aires. Pablo Pineau es profesor de profesores. Quienes estuvimos en sus clases recordamos su teatralidad, los climas de atención y giros dramáticos que genera. Una vez nos dijo que saliéramos del aula y que lo siguiéramos, recorrimos varios rincones del Acosta con sus explicaciones. Al volver al aula nos hizo ver que, cómo personas adultas que ya éramos, habíamos hecho caso a todas sus indicaciones sin cuestionarlas. En ese hacernos sentir a merced de su voluntad nos demostró el poder que tiene un docente frente a sus alumnos. Esta vez me encuentro con él en el Archivo del Mariano Acosta: papeles, fotos viejas y libros gigantes empolvados son un gran tesoro y que muestra fascinado. Salimos de la cueva para preguntarle sobre lo que más sabe a uno de los imprescindibles.

La palabra “crisis” se utiliza con frecuencia para caracterizar al sistema educativo y la situación actual de la educación. ¿Por qué se recurre tanto a esta idea?

Los sistemas educativos prácticamente nacen en crisis. La crisis es constituyente del sistema educativo, aunque la idea de crisis se instala fuertemente con las modificaciones culturales que se generan en la década del 60, cuando se critica a la Escuela por anacrónica. Decir que algo está en crisis es no decir absolutamente nada. Generalmente se articula con un discurso sobre un pasado glorioso que se magnifica y una crisis actual, esto es aplicable a la escuela, a la familia, a la sociedad, a la patria, al futbol a lo que quieran. Detrás hay un discurso muy melancólico y nostálgico que supone un pasado glorioso y un presente en crisis. Hoy, la idea de crisis educativa se asocia a supuestos incumplimientos de algunas metas esperables. Y digo “supuestos” porque hay una idea de que antes esas metas se cumplían y ahora ya no, pero esto sucede desde el origen del sistema educativo. Esa mirada melancólica también constituye a la educación. Lo que hay que ver en cada momento es quiénes hablan de crisis y cómo se articula esta idea con proyectos políticos y sociales. No es el diagnóstico lo relevante, sino ver cuáles son las propuestas para superar la crisis diagnosticada.

“La UniCABA es un logo”

En la Ciudad de Buenos Aires hay falta de docentes. A partir del diagnóstico de crisis que hace el gobierno, se propone la creación de la UniCABA, ¿Qué opinión te merece ese proyecto?

Efectivamente en la Ciudad faltan docentes, también profesores de Nivel Medio, pero en primaria la falta es grande. Esto tiene que ver en gran medida con un fuerte descrédito del docente. Desde los medios las críticas son muy duras. Se determina que hay una crisis y el responsable de esta crisis educativa es el docente concreto, hay un discurso muy fuerte contra docentes efectivos. Por otro lado, está el tema de la extensión de la carrera de formación docente y el cambio del mercado laboral: claramente un maestro está mejor posicionado que gran parte de la población de la Ciudad y también tiene que ver con un ascenso social. Pero en la lógica costo-beneficio, hay muchas otras carreras de estudio de cuatro años que garantizan mejores condiciones económicas y ese dato se está olvidando. Las condiciones laborales docentes desestiman la elección de la docencia como carrera: tanto las condiciones objetivas en términos salariales, como subjetivas, es decir esta idea de ser siempre el responsable de todo. UniCABA es un proyecto típicamente macrista por la cuestión de marketing, es un sello, un logo, una marca más que un proyecto pedagógico, después hay que instalarlo en el mercado y venderlo bien. Ante la falta de docentes dan a una respuesta de marketing que es llamarla universidad. Generalmente, las medidas educativas que fueron eficaces funcionaron o por consenso, y esto no quiere decir que todo el mundo esté de acuerdo, o por la vía represiva. Parecería que el macrismo está más por la segunda que por la primera. No hay consenso de la comunidad ni participación de los sujetos. La UniCABA es un logo, una marca, es el nuevo modelo de Nike.

¿Hay algo nuevo en términos de política educativa o de perspectiva pedagógica en el macrismo?

Lo original del macrismo es la lógica más marketinera, del consumo. Tienen muy claro que los ciudadanos son consumidores, entonces apelan a todo tipo de estrategias de venta y son muy efectivos. Hay cierta lógica de la producción del consumidor, de la dilución de la política y de lo estatal cargado de pura negatividad. Lo que llama la atención hoy es el retorno de categorías, como la de talento, que parecían desterradas de la pedagogía. El talento era eso con lo que se nace, hoy vuelve esta idea a explicar los destinos de los sujetos. Esas son las novedades, la idea del talento y la cuestión del marketing. Además, se consolida fuertemente la idea de que la empresa es la forma de organización y que las empresas y los empresarios son los que tienen los saberes correctos y que no hay mejor político que un gerente. Hay un avance mayor del discurso empresarial en la totalidad de la política y por ende en la política educativa.

¿Cómo se resiste desde la escuela o desde la educación? ¿Cómo se mantiene el optimismo?

El optimismo es la base de la pedagogía. Nuestro rol tiene que ver con el debate y la cuestión política, con volver a plantear la idea de que la escuela tiene que ver con la producción de sociedades más justas, con las luchas y con la articulación de luchas generales. Hay que hacer un trabajo, que es difícil y bien complicado, que es el de desarmar las certezas, las verdades que nos venden. Hay un trabajo de la escuela que es el de mantener, el de sostener… y sí ya vendrán tiempos mejores, es cierto, no son las mejores épocas, pero hubo muy malas épocas, cuando uno levanta un poco la vista se da cuenta que siempre fue difícil.

“La UniCABA es un logo”

 

El plantel del gobierno nacional está conformado por egresados de la educación privada. ¿Hay un avance de las privatizaciones y de la educación privada?

Eso es una novedad. Tiene que ver con la consolidación del sistema de educación privado en los últimos 50-60 años y las universidades privadas. El menemismo no tuvo egresados de las universidades privadas porque en esa época eran de muy mala calidad, no se consideraban que eran buenas. Hoy se supone que el mejor egresado es el de una escuela privada y esa idea hay que salir a debatirla. Hay formas de privatización complicadas en la escuela pública, pero yo no creo que esté avanzando la escuela privada, sí la privatización, en el sentido de la venta de servicios. La escuela se torna un gran negocio de consumo de bienes culturales privatizados, puede seguir siendo estatal, pero lo que pasa en la escuela lo deciden empresas privadas: editoriales, plataformas digitales, formas de capacitación, formas de evaluación, etc. Se mercantiliza lo que es vendible en educación. Lo que hace el macrismo es dejar de ver al Estado como un enemigo para pasar a ser un lugar a ocupar para hacer negocios. Desde el discurso crítico, la privatización y la mercantilización nos quedaron como palabras, al igual que crisis, que explican todo. El desafío es ver y explicar dónde está, qué quiere decir que se privatiza, cómo se articula y por qué es efectiva. Hay un desafío del pensamiento crítico de tratar de ver cómo funcionan efectivamente los mecanismos para contrarrestarlos.

Los trabajadores de la educación cargamos con el descrédito y con los paros se refuerza el discurso de buscar respuestas “con los chicos en el aula”. Pareciera haber poco margen de acción.

No nos damos cuenta que la educación pública no es un valor de este gobierno, que haya escuelas y universidades públicas no les importa, sólo les importa en la medida en que pierdan o ganen votos. No hay un interés porque efectivamente no conocen la escuela pública, no sólo no han ido, sino que no la han pensado como una opción para ellos. Realmente creen que el mundo es algo que se compra, entonces, ¿por qué no comprar la educación?: la mejor escuela sería la que se compra. Ahí creo que hay un debate muy grande y una tarea de concientización de las luchas docentes y efectivamente pensar los paros y las medidas de lucha por dónde golpean.

¿A qué subjetividades apela el macrismo?

Hay una híper individualización del sujeto. Cada sujeto es responsable de su destino y condiciones, por eso vuelve la categoría de talento. Una cuestión muy de ONG, del macrismo de encontrar el caso del que se hizo millonario. Lo que ponen como norma es la excepción. Les es muy útil la inversión porque ponen al esfuerzo individual como suficiente y las condiciones sociales parecerían irrelevantes. Fue muy eficaz el discurso que plantea que una sociedad que no permitió que el que nació para ser x cosa o desarrollar su talento es una sociedad injusta. Sin embargo, muchas veces para que el talento de unos se desarrolle, deben ser anulados los que no tienen talento. La pregunta no es qué hacer con el talento de uno, sino qué hacer con los que no somos talentosos. Hay un relato que presupone la eliminación de lo social, o en todo caso sólo pasa por la caridad y la ayuda social. Yo creo que no fuimos eficaces o no supimos revertir la idea de que los sujetos que tienen algo lo tienen por su propio esfuerzo, porque si no hay un contexto político que lo acompañe, el esfuerzo no alcanza. Hay que debatir y frenar la lógica individual que plantea el macrismo de que cada uno es responsable de su propio destino.

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Si fueras Ministro de Educación, ¿qué harías? ¿Cuál creés que es el gran nudo del sistema educativo?

El gran nudo sigue siendo la escuela secundaria. Porque dentro de todo, la cuestión de para qué sirve el nivel primario y superior está clara. Durante mucho tiempo se suponía que la escuela secundaria tenía sentido per se, porque había certezas sobre un futuro posterior, hoy esto no sucede. La formación docente para el Nivel Medio debe priorizarse, es necesario formar profesores para ese nivel y tratar de revertir la idea de que el que trabaja en una escuela secundaria no es un buen profesional. Está muy instalado que el que trabaja de profesor de es porque falló como profesional en su área. Es necesario recuperar la tarea docente, el placer y la alegría. Hay de todo, pero muchos docentes han perdido las ganas de desempeñar su tarea y la confianza en que lo que hacen sirve. Los 90 fueron eficaces en plantear que la única motivación docente es la salarial y además que los docentes no saben y están desactualizados. Se logró instalar que el trabajo docente es espantoso cuando históricamente la docencia se vinculaba con ciertas satisfacciones o deseos, desde cambiar el mundo a recibir una alegría. Hoy hay mucha soledad y falta de confianza en los profesores. Otra gran cuestión es poder dialogar con la cultura actual, qué hacer con los pibes en la escuela con tremendo potencial. Quienes han movilizado fuertemente la cuestión del aborto fueron las adolescentes, su generación va a recordar que esta fue su gesta. Así como mi generación recuerda la vuelta de la democracia, la de los 90 la peleó contra la Ley Federal de Educación. ¿Cómo puede ser que la escuela tenga un discurso sobre esos pibes como apáticos, que no estudian y que no se involucran? Ahí hay una cuestión sobre la que hay que trabajar.