Escriben: Marilyn Fernandez y Cecilia Cusó Gallardo

Los fines de semana las esquinas de Presidente Perón y 25 de Mayo se llenan. Los grupitos de jóvenes van y vienen, caen en un barcito, se van un poco más allá, la cuelgan por ahí. Nada aparentemente fuera de lo normal para una zona de bares y boliches en el conurbano.

Lo que tampoco se escapa (lamentablemente) de lo normal son los supuestos “piropos”, o el tipo pesado que quiere levantarse a una mina. Desde que tenemos memoria, los bares son siempre lugares donde tenés que estar dispuesta a fumarte algún manoseo (léase abuso) o a quedar como histérica o loca cuando decidís hacerle frente al acosador. Que no suene exagerado lo que se está planteando: fue en esta esquina que se vio por última vez con vida a Melina Romero, víctima de violación y femicidio en 2014.

Pero la cuarta ola del feminismo está permeando en eso que parecía ser territorio naturalizado misógino y cosificador de nuestros cuerpos. Un grupo de mujeres organizadas se acercó a uno de los bares más populares y rockeros de la zona, Orange, con la propuesta de intervenir las paredes de los baños con frases y consignas anti acoso y de autocuidado. No esperemos pensar esta medida como cuantificable. La desnaturalización de las conductas de acoso y abuso no se logra solo con una campaña de comunicación en un toilette de moda. Esta iniciativa busca visibilizar situaciones que seguro se repiten cada fin de semana, en alguno de los bares de esta zona nocturna.

“Manosear a una piba no te hace un campeón”, interpela uno de los graffitis realizados en el baño de varones. Mientras tanto, en el de mujeres, las consignas apuntan a fortalecer los vínculos (sororos) entre las féminas: “la autoestima no se mide por cuántos te levantaste en una noche”. O: “si ves que tu amiga no está en condiciones de irse con nadie, ayudala, no la abandones”. Y a la vez, este último también aporta a la reducción de daños, en sustancias como el alcohol, sin estigmatizar el consumo a la vez que poniendo el foco en los efectos que tiene al ser ingerido en exceso.

Las noches en San Martín se siguen sucediendo. Hombres y mujeres van a seguir pasando por estas calles en búsqueda de diversión, y seguro por los baños de Orange. Y entre ratos de espera, charlas y selfies, hagamos que estos graffitis no queden encerrados.

*Orange Bar San Martín queda en Av. Pres. Juan Domingo Perón 3330, San Martín, Buenos Aires.