Escribe: Magy Meyerhoff
Fotos: Leonardo Rendo

¿Cómo te movés
en un mundo de niebla
que siempre anda cambiando las cosas?

I don’t want to grow up
(Yo no quiero crecer)
THE RAMONES

Hay muchísimo de místico en cómo surgió el punk.
Esos ´70 viviendo en el ya icónico club CBGB, cantando lo que era mucho más que sólo rock’n’roll: el descontrol, el caos y las melenas cortadas como con los dientes que pateaban furia y que vieron, en los suburbios de Nueva York, surgir a bandas como The Ramones, Blondie o los Talking Heads hasta convertirse en las más grandes de la historia.

Y hay algo de icónico en cómo suceden las cosas y quiénes están presentes para retratarlo: la fotógrafa estadounidense Roberta Bayley habló con revista Hamartia para contarnos cómo fue haber estado presente en esos días, la historia detrás de todo este movimiento que captó y qué podemos esperar en la “exhibición más grande que tuvo en su vida”: Ramones & CBGB, del caos a la cultura, desde el 7 hasta el 30 de septiembre en el Centro Cultural Borges.

Roberta Bayley, muestra fotográfica, Centro Cultural Borges, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 7 de Septiembre de 2018. Fotos: Leonardo Rendo

Roberta, ¿cuándo arrancó todo esto?

En 1974. El CBGB era un lugar pequeño, no iba mucha gente, y aparte estaba cerca de donde vivía, por eso empecé a trabajar ahí. Mi novio estaba en una de las bandas que tocaban por ese tiempo en el club, y su mánager me dijo ‘podés sentarte en el centro del club y tomar el dinero de la gente que viene a ver a la banda’, y yo dije ‘Ok’.
Fue durante ese año que conocí a muchos músicos y un par de meses después junté un poco de plata, compré una cámara y empecé a sacar fotografías.

Así que todo surgió así: compraste la cámara y la estrenaste.

Sí… pensé ‘este es un buen momento para comprarla’ y entonces gasté unos cientos de dólares. Siempre supe que quería ser fotógrafa, pero por ese entonces no era más que un hobby… porque encima hacía todo gratis. La gente estaba muy feliz si le sacaba fotos.

Roberta Bayley, muestra fotográfica, Centro Cultural Borges, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 7 de Septiembre de 2018. Fotos: Leonardo Rendo.

¿Y cómo empezaste a hacerte conocida?

Bueno, había un par de revistas que empezaron a pagar por mis fotos, claro.
Estaban cubriendo la escena musical por ese entonces: Punk, Rock Scene, HIt Parader… ellos por ejemplo tenía una editora que estaba muy pendiente de todas las cosas nuevas que estaban pasando y así descubrió a The Ramones, que eran realmente diferentes, tenían un estilo único.
Fue cuando arrancaron a ser conocidos… ellos, Blondie… nadie pensaba que iban a ser famosos, siempre se escuchaba que no hacían buena música. Y los dos terminaron siendo los mejores… mejores que ninguna otra banda.

¿Vos no pensabas que eran realmente buenos?

Sí, nosotros deseábamos el éxito. Vivíamos en ese sueño, pero no lo veíamos posible. Hasta ese momento no había habido ninguna banda de rock and roll de Nueva York que hubiera tenido fama internacional, así que, aunque todo el mundo quería ser exitoso no lo pensábamos demasiado, porque no estaba pasando.

Roberta Bayley, muestra fotográfica, Centro Cultural Borges, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 7 de Septiembre de 2018. Fotos: Leonardo Rendo.

Y en ese no pensar demasiado surgieron muchas de las grandes estrellas de punk que existieron, ¿no?

Sí… en el ‘76 yo ya trabajaba para el magazine Punk que había empezado a publicarse un año antes. Los que la estaban escribiendo iban al CBGB y buscaban ese tipo de bandas y así nos conocimos y empecé a sacar fotos para sus notas de esos grupos que ya eran mis amigos: Television, Talking Heads, Blondie, The Ramones. Por ese entonces todavía todo el mundo decía que hacían rock: empezaron a decir que hacían punk porque nosotros pensábamos que hacían punk, sólo por el hecho de relacionarlos con la revista… y al final los terminamos convenciendo.

¿Y fue natural que todos empezaran a tener éxito juntos? ¿Vos, las bandas que fotografiabas, el género?

Sucedía que todos teníamos la misma edad. Todos éramos jóvenes, éramos pobres, pero creo que no necesitábamos mucha plata… nos sentíamos bien juntos, socializábamos, nos reuníamos en el CBGB, yo los escuchaba tocar y les sacaba fotos.

Roberta Bayley, muestra fotográfica, Centro Cultural Borges, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 7 de Septiembre de 2018. Fotos: Leonardo Rendo.

Y durante esos años, de eso de lo que estabas siendo parte, ¿se sentía distinto como mujer?

No, fue todo muy normal, nunca lo pensé, nunca me sentí diferente a nadie. Por si lo querés saber, siempre fui una mujer, nací mujer y… siempre fui muy feminista. Fui a Londres sola, fui a Nueva York sola, nunca terminé la facultad, hay cosas que dejaron de importarme.
Me siento muy cómoda siendo independiente. Empecé a sacar fotografías, casi como otra cosa más que hacía, nada del otro mundo. Habían, aparte, muchas mujeres fotógrafas por ese entonces y nunca me pareció raro… era lo que quería hacer.

En la Argentina estamos viviendo el proceso de empoderamiento feminista más grande de la historia. Entre eso y que los Los Ramones y el punk acá son muy famosos, es una buena conjunción para que esta exhibición esté pasando ahora, ¿no?

Sí, sí, yo también lo creo así. Es mi cuarta visita a la ciudad, pero la primera que expongo. El punk se respira acá, se nota. Se que Dee Dee vivió acá mucho tiempo, estoy muy al tanto de lo que pasó… que se casó con una argentina también, y que formaron una banda. El éxito del género en este país es palpable, creo que a la exhibición le va a ir bien por eso también, hay muchos fanáticos… por eso también es que todo esto está sucediendo. Me fascina que la muestra más grande que tuve esté pasando en esta ciudad.

Roberta Bayley, muestra fotográfica, Centro Cultural Borges, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 7 de Septiembre de 2018. Fotos: Leonardo Rendo.

Y cuando la semana que viene vuelvas a Nueva York, ¿qué te espera? ¿En qué estás trabajando?

En nada, no hago nada. Estoy jubilada, soy vieja.. Ya tengo 68, ya no tengo que trabajar. Tengo una perra y me ocupo de ella. Estos son los primeros días que la tengo lejos después de siete años. Y ahora quiero que a la muestra le vaya muy bien, así vuelvo feliz a casa para verla.