Por Paula Rojo

“Etimológicamente, la palabra democracia se encuentra en el griego “democratía”, y se compone de los términos “démos”, que puede traducirse como ‘pueblo’, y “krátos”, que significa ‘poder’”.

Intento pensar que “democracia” es el poder del pueblo. Creo en eso. Pero, en esta argentina del siglo XXI ya no queda más que la utilización del término en forma escandalosa. En la era del individualismo y las redes sociales (que aportan al egocentrismo) habría que reformular la etimología de la palabra. Porque estamos muy lejos de ella. No vamos a ampliar quiénes eran el pueblo en la antigua Grecia y dónde estaban posicionadas las mujeres dentro de esa expresión (es absurdo, ellas no eran parte)  pero al escuchar tantas veces este vocablo, me permito decir con absoluta indignación que pareciera ser que la expresión ha perdido todo sentido. El vapuleo de dicho término en los últimos años es casi insultante. Se utiliza como excusa para sostener políticas públicas que van en contra de su significado.

El 14 de noviembre, tal vez, volvamos a ver en el escenario que el pueblo organizado pida que se vire el barco, porque la pobreza sube, se agranda la brecha entre la clase alta y media, llevando a que esta última desaparezca.

Que sea, como siempre, que lxs que más tienen tengan más y lxs que menos tienen ya no tengan nada. Sin embargo, allí en el recinto son otras las luchas: si ganan más o menos con la soja, si pagan o no más ganancias. El campo y los gobernadores se imponen si no obtienen respuestas concretas, y el debate por el presupuesto 2019 no está centrado en pensar cómo se hace para que las personas no se mueran de hambre, sino cómo hacen lxs CEOS para no perder dinero. Mientras tanto, afuera, las organizaciones gritan que ya no dan más. El pobre no tiene ni siquiera un “más o menos”. Los comedores aumentan y la canasta básica sube, el Estado se vacía y más gente queda en la calle.

El presupuesto brindará un 60% al Ministerio de Desarrollo Social -uno de los pocos ministerios que han quedado – habiendo aprobado el congreso una ley para urbanizar las villas, ese presupuesto no es sorprendente. Pero no hay que olvidar que es una lucha que vienen llevando hace muchísimos años distintas organizaciones. ¿Cuánto tiempo se estima para tener resultados una vez que  la ley este implementada? El tiempo suficiente para que sea una linda propaganda electoral.

Ahora bien, ¿qué pasa si el presupuesto no es aprobado? Se sigue con el anterior, el que tenía un dólar a 19 pesos. Cualquier escenario es terrible, porque la situación que vive nuestro país es siniestra. Porque una “mayoría” que quería “un cambio” lo obtuvo, porque quien hoy representa al pueblo tiene un disfraz y la oposición sigue jugando a los dados. Dados que caen cada vez con más pobreza. La derecha se ríe siendo el dueño del casino. Vigila a lxs jugadorxs, mientras que en el paño de la mesa sólo se pierde, y alguna que otra vez te sacan una ley para que creas que te ganaste la lotería.

Mientras tanto las mujeres somos las que pasamos los dulces, los cigarrillos en la bandeja. Nos usan para su política panfletaria, como si las feministas no tuviéramos en claro nada de lo que está sucediendo.

Antes del fascismo y el nazismo, Rosa Luxemburgo escribió (Reforma o Revolución – 1900)

“Si la democracia es, en parte, superflua para la burguesía, y en parte hasta un obstáculo, en cambio para la clase trabajadora es necesaria e indispensable. Y lo es en primer lugar porque crea formas políticas (autonomía, sufragio, etc.) que pueden servir de comienzos y puntos de apoyo al proletariado en su transformación de la sociedad burguesa. Pero, además, es indispensable, porque sólo en ella, en la lucha por la democracia, en el ejercicio de sus derechos, el proletariado puede llegar al verdadero conocimiento de sus intereses de clase y de sus deberes históricos.”

– Nosotrxs elegimos la revolución, Rosa.

Aunque nos obliguen a dejar el escenario de la calle, aunque intenten arrebatarnos la ilusión de que el mundo puede ser un poco más justo, aunque quieran desconcentrarnos con sus armas de fuego, aunque con sus hidrantes y sus gases nos hagan retroceder, aunque nos hagan llorar y gritar de impotencia. Tenemos claro que no hay otra opción que la lucha organizada. Ahora es cuando más tenemos que salir a la calle, dejarnos de individualismos y sumarnos, sumarnos para encontrarnos fuera del confort y sí en las veredas, porque hay que cree que no hay pueblo feliz sino es con reparticiones equitativas. Pero por sobre todo, alentar a lxs pibxs que la revolución se hace con el/las/los/les de al lado, con el/las/los/les que ves todos los días. Y que la “Democracia” no es una palabra para justificar que se puede hacer lo que se quiere. La derecha siempre odió esta palabra y hoy la utiliza. Ellxs pronuncian el término sin saber su real significado y lo utilizan como excusa para decir “el pueblo nos votó”. Está claro que no gobiernan para nosotrxs, sino para ellxs. Y eso es dictadura. Y la disfrazan de forma muy inteligente.

“La dictadura es un sistema de gobierno o régimen gubernamental donde todos los poderes del Estado se concentran en un individuo, un grupo o un partido”

Hoy todos los poderes responden al macrismo. Y el miedo está en el aire.

Feliz noche de brujxs