Escribe Mónica Puertas
Ilustra Leandro Gillig

Nosotras hablamos antes. Hablamos cuando ese tío nos encerró durante la siesta y nos tocaba tratando de mantener el silencio. Hablamos antes, cuando por fin lo pudimos decir y nos dijeron que seguro eran mimos porque el tío era muy cariñoso. Nosotras hablamos antes, cuando llegamos llorando a casa el día que ese tipo nos manoseó volviendo a las 11 de la noche, pero también a las 7 de la tarde. A las 8 de la mañana. Porque no importa la hora. Hablamos antes, cuando llegamos y nos agarró la crisis de nervios pero nos sentimos seguras porque estábamos en casa, a pesar de que en casa nos dijeron bueno, ya pasó. Nosotras hablamos antes, cuando dijimos que nos da miedo andar solas por la calle, que es nuestro derecho como el de todos y todas, y nos bajaron el precio, por exageradas. Por feminazis. Porque nos la buscamos. Porque quisimos salir con pollera. Nosotras hablamos antes cuando gritamos en el tren porque un tipo se masturbaba mientras nos miraba. Y algunos nos trataron de locas y otros se rieron. Nosotras hablamos antes cuando dijimos que no queremos piropos. Cuando no quisimos estar solas con el abuelo porque está en calzoncillos y nos sentimos incómodas hasta que nos encerró en la habitación y nos bajó la bombacha. Yo hablé antes. Mis primas hablaron antes. Mis compañeras de la escuela primaria hablaron antes. Y también las de la secundaria hablaron antes. Nosotras hablamos antes. Hablamos el dia que ese tipo nos mostró la pija en la parada del colectivo y nadie hizo nada.

Hablamos antes, cuando dijimos que caminar por la calle y pasar por donde hay grupitos de hombres te acelera el corazón, te tensa y caminás rapido para no sentir esas miradas que pesan, que comprimen. Porque si ese día tenés suerte no te dicen todo lo que te van a hacer. Hablamos antes cuando dijimos que ese compañero de trabajo o ese jefe nos trató de sirvientas o de putas a pesar de que trabajamos de lo mismo y por menos salario. Nosotras hablamos antes cuando dijimos que un femicidio no es un crimen pasional porque la pasión es otra cosa y la celebramos. Esto es asesinato que empieza en el machismo corporativo que justifica los maltratos. Que habla de influencer cuando debería decir violador. Que se pregunta quién es la víctima en vez de poner la mirada en el violador. Nosotras hablamos antes cuando dijimos que no importa si Melina terminó la secundaria. Que lo que importa, que lo que debería importar es que la mataron. Y que le niegan esa muerte a favor del asesino. Nosotras hablamos antes. Nunca dejamos de hablar.

Y vos, vos… vos ¿por qué no escuchaste antes?

#MiraComoNosPonemos