Por Mónica Puertas
Ilustraciones Maite Larumbe y Soledad Garriga

Un chico encuentra a un fiscal en un bar y lo insulta. El fiscal, acompañado por otro hombre, se ríe y levanta el pulgar. También sonríe el mozo. El video se viraliza. Están quienes lo consideran un héroe y quienes creen que se excedió, tanto por las formas como por el contenido. Pero unos y otros opinan. Tuiteros, feisbukeros e instagrameros hacen uso legítimo de la libertad de expresión propio de una democracia liberal. Pero al fiscal no le gusta y lo denuncia argumentando amenazas.

Facundo no se dedica a putear fiscales. Facundo es mago y la noche de ayer tenía una presentación en el bar Don Narciso. La cita era a las once de la noche. Pero no llegó. Un grupo de policías, por orden del Juez Lijo, allanó su casa de Paternal aproximadamente a las ocho de la noche. Un zócalo de la TV rezaba: “Acaban de detener al agresor del fiscal Moldes. Su nombre es Facundo Daelli”. No es un problema escrachar a magos sin condena firme. Pero no es delito si lo hace un medio de comunicación oficialista.

 

El dato de color es que, en el medio del allanamiento, el espíritu vocacional mágico de nuestro compañero Facundo se impuso y les dio un truco de magia gratis a los polícías.

A pesar de lograr una espontánea simpatía por el detenido, también hicieron uso de su vocación policial e hicieron lo que se les pidió: secuestrar el teléfono personal de Facundo y su computadora.

A las 12 de la noche el mago estaba en el edificio del Cuerpo de la Policía Montada, de la calle Cavia 3302, donde pasó la noche. Tuvo la suerte de que fuera la flamante abogada Graciana Peñafort quien tomara el lugar de defensa del caso. Para quienes somos del palo no es una sorpresa que Graciana se involucre como lo hizo, pero no está mal de vez en cuando pasarlo en limpio, y así lo hizo un tuitero, en pleno uso del ingenio popular, que publicó “Graciana Peñafort defendiendo compañeros. No importa cuándo leas esto”.

A las 10 de la mañana indagaron a Facundo Daelli en Comodoro Py, lugar emblemático de persecución político- ideológica de la era Cambiemos, que nada tiene para envidiarle a la dictadura del 55. Hay, incluso, quienes lo llaman Comodoro Pro. Otra vez el ingenio popular, ese que ayuda a resistir. Le tomaron declaración indagatoria y el mismo fiscal de la causa pidió su excarcelación bajo caución. En este momento los pasillos de la burocracia no implementan la orden de hacerlo, pero la excarcelación ya fue ordenada, aunque la causa sigue.

Tiene que dar aviso para salir del país y una vez por mes deberá presentarse a firmar en la comisaría para comprobar que no se fue a Brasil (tomando otros ejemplos de verdad preocupantes).

Mientras tanto, nosotros, un medio de comunicación popular, transitamos nuestra primer embestida judicial de la era Macri, que usa a Facundo como botón de disciplinamiento para todo el campo popular. La embestida económica ya la venimos padeciendo desde diciembre de 2015. Pero la semana pasada, los planetas neoconservadores se alinearon en la Cámara de Senadores y salió la ley 26.736 que pone la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa de papel para diarios, al servicio del Grupo Clarín y en detrimento de los medios de comunicación populares.

Seguiremos comunicando. Seguiremos resistiendo. Porque la democracia en nuestro país no fue magia.