Escribe: Julián Andreu

Si empezara esta columna diciendo que el principal perjudicado en el triunfo de River de hace dos semanas contra Boca fue el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), Carlos Rozenkrantz, parecería una loca idea trasnochada de diciembres de festejos (o no tanto), pero algo de esto pasó durante los últimos meses y ese partido resultó el colofón de un proceso.

El 4 de noviembre escribí una nota relacionada con el nuevo trio de poder dentro de la CSJN donde hice una descripción del núcleo de poder que se estaba formado luego del golpe que le pegaron al ex presidente del supremo tribunal, Ricardo Lorenzetti. También, en esa misma editorial hablaba un poco de la acefalía en la que estaba quedando el juez Claudio Bonadío, hombre ligado al santafesino que, hasta ese momento, presidía el organismo jurídico superior.

Lorenzetti y Bonadío, grandes amigos.

A los hechos me remito. Los llamados a indagatoria a Gianfranco Macri y al mismo Franco Macri son, sin duda, una misiva que tiene impresa la dirección Balcarce 50, sin pasar por alto la interna que este magistrado sostiene con los fiscales que llevan la causa de los cuadernos inexistentes. El dúo Stornelli (ex empleado de Macri cuando fue presidente de Boca) y Rívolo, ya pidió el procesamiento con prisión preventiva para Paolo Rocca, CEO de Techint, sin la anuencia de Bonadío. Decidirá la Cámara Federal, pero esto es capítulo de otra interna.

los llamados a indagatoria a Gianfranco Macri y al mismo Franco Macri son, sin duda, una misiva que tiene impresa la dirección Balcarce 50.

La pitonisa a escena

Desde hace varios años, la diputada Elisa Carrió lleva una descarnada lucha -más propiamente una suprema embestida- contra el que era presidente de la CSJN, Lorenzetti: ya tiene pedidos de juicio político. Ninguno prosperó. También Clarín, en algún momento, le mostró la punta de alguna carpeta que le tienen reservada por irregularidades cuando éste era abogado ligado al PAMI en su ciudad natal, Rafaela.

Eran tiempos de Carlos Alderete al frente de la obra social de los viejos, en diciembre de 2013, cuando se motorizó esta denuncia. Un testigo declaró que un joven abogado tenía conexiones con sanatorios y prestadores. Ese joven era el hijo de Ricardo Lorenzetti, Pablo. Este testigo hablaba de negocios que venían desde los 90, por sus vínculos con el titular del PAMI durante el menemismo. En su declaración se pudo leer “Lorenzetti, en los ’90, fue asesor legal de una de las prestadoras. Él tenía conexión con Alderete. Lorenzetti armaba una sociedad y armaba otra por mis denuncias. Ellos se quedaban con el dinero de las obras sindicales”.

Carrió, ayudada por sus vínculos siempre “serviciales”, conoce esto y desde ahí apretó durante los tres años del gobierno de Cambiemos al cortesano ex presidente.

El punto de inflexión se dio cuando Lorenzetti, en una reunión con el mismo presidente, le advirtió: “si no la callan, saco la ilegalidad de la nueva ley previsional”. Esa apretada marcó el final de la presidencia del hombre de Rafaela, todavía más cuando se supo de su reunión con Bonadío. El resto de la película está en mi nota “El trio mas mentado”, ya mencionada. Pero no fue el último capítulo, hay todavía un poco más.

Unidad hasta que duela

Luego de votar el presupuesto, el gobierno creyó haber terminado el año, se relajó. Pero el partido termina en el minuto 90. Dos días después de obtener en la Cámara de Senadores la sanción final, la oposición en Diputados juntó 131 miembros, arrebatándole un lugar a Cambiemos en el Consejo de la Magistratura y dejándolo sin los 2/3 necesarios para remover jueces. Obtuvieron el miembro de la misma forma, con la unión de bloques, algo de dudosa legalidad. Pero ley pareja no siempre es rigurosa.

Así, sacaron de juego al radical Mario Negri del Consejo de Magistratura, jugada que puso al radicalismo de punta contra la Casa Rosada y sobre todo con las figuras de Rogelio Frigerio y de Marcos Peña, pero claro, como todo lo radical, sin generar ningún efecto.

No sólo la situación de juntarse todo el peronismo para la maniobra fue dura para el ejecutivo. frente a la imposibilidad de remover jueces, los tiempos en Comodoro Py empezarían a cambiar.

Y cambiarían mucho más si Angelici, el operador que tiene Macri en el fuero federal, sufriera una derrota en el plano deportivo porque afectaría sustancialmente su posición, hasta ese momento impertérrita.

Cambiemos pierde los 2/3 del Consejo de la Magistratura

A Madrid

El día que se debía jugar la segunda final de la Copa Libertadores entre River y Boca en el estadio Monumental, pasaron cosas.

No voy a describir el hecho en sí de la rotura de los vidrios del micro que trasladaba al plantel de Boca, hay demasiado escrito y hablado sobre el tema.

El partido se suspendió, no solo el sábado, sino también el domingo y hubo un responsable por el mal manejo de la seguridad: el, hasta ese momento, Secretario de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), Martín Ocampo, quien presentó su renuncia. Dicen algunos allegados, hombres que compartían despachos contiguos, que mientras estampaba la firma en la nota de renuncia se lo escuchó vociferar a viva voz: “¡borracha hija de puta, me hiciste una cama!”. Saquen ustedes lectores sus propias conclusiones sobre a quién se refería. Primera derrota de Angelici. Ocampo es hombre de su riñón.

Martin Ocampo y Angelici

El partido se hizo en Madrid. Lo deportivo lo voy a a obviar, sé que voy a ser muy parcial si me refiriera al gran triunfo de River por 3 a 1 en un hecho histórico e irrepetible, por eso prefiero saltear esta parte.

Angelici sufrió en lo político su segunda derrota, mas allá de la deportiva. Hizo todo para no jugar en el Monumental y por esto perdió un alfil en el camino. Además de que perdió el brillo y que su reelección en Boca está casi herida de muerte, Macri no le paga a débiles. Por si fuera poco, sufre los continuos ataques de Elisa Carrió, no por su republicanismo, sino por querer colar como operador a un socio político suyo: Pepín Rodriguez Simón, todavía sin éxito y mucho menos viendo cómo viene el final.

Jugada a dos bandas

El 18 de diciembre la CSJN se aprestaba a sacar el fallo que favorecería a los jubilados, aunque eso quedó a mitad de camino porque sólo favorece a los que están en juicio y deja un universo de millones afuera. El resultado del fallo fue 4 a 1, pero el día, que hasta ese momento era un poco malo para el gobierno, no terminó ahí. Lorenzetti tenía la virtual respuesta a su golpe. Con un contragolpe mortal le arrebató, gracias a esa mayoría de tres que supo conseguir con Maqueda y Rosatti, el manejo casi total, no sólo de la corte, sino de la justicia. Le sacó la potestad al presidente de la CSJN de contratar personal y además le limita la capacidad de manejo de fondos. Pero lo que es más importante: ya no será él el que decida las causas a tratar por el pleno del organismo, potestad que hasta ese momento y durante la presidencia de Lorenzetti fue suya. Con solo tres miembros es suficiente y el presidente de la Corte podrá ser o no parte de esa mayoría circunstancial.

Lorenzetti rie, Rosenkrantz sufre.

La reunión fue tan tensa que sólo participaron los cinco miembros, sin ningún tipo de asesor adentro del recinto. Los cruces se escuchaban hasta en los pasillos de Tribunales. Rozenkrantz acusó a la medida de ilegal y la respuesta fue: “llevalo a la Corte”.

Allegados de Rozenkrantz dicen que hasta redactó su renuncia pero la frenaron desde la rosada. Sin poder y con un sillón vacío, ese cargo es sólo protocolar.

En Casa Rosada la preocupación es mayúscula. El año 2019 es plenamente electoral. La economía no funciona y la estrategia judicial debería de ser otra vez la vedette, ser el vector por donde polarizar y reelegir y, para peor, al gobierno en Talcahuano le salió un grano.