Escriben Natalia Morandeira y Santiago Mouradian
Foto Federico Fazzari

No se puede hacer más lento. Así decía René Lavand, uno de los más grandes artistas de la magia mundial que nació en estas tierras. Y así pensábamos durante las horas inagotables que esperamos a que se efectivice la liberación que el Juez Lijo ya había dictaminado para Facundo Daelli.

Moldes no se veía amenazado cuando Facundo le decía lo que piensa. Moldes se reía. Y nos preguntamos ahora si así se habrá reído cuando le dio el pasaporte al traficante de armas Monzer Al Kassar o cuando entorpeció la investigación por el encubrimiento de la AMIA. Sonreía Moldes, pero eso no cambia las cosas. Por más que en la tele el perseguido sea Facu, por más que Feinmann se esfuerce en mostrar a Facu como el malo, por más que todo, Eppur si muove.

 

Felices fiestas

Los teléfonos empezaron a vibrar insistentes en un bolsillo, en el fondo de una mochila. “Facundo Daelli está preso”. ¡¿Qué?! ¿Facu? Lo habían detenido por insultar al fiscal general Germán Moldes. ¿Qué? ¡Si suben videos de escraches todos los días! Nos dicen que Facundo es tendencia en Twitter, que los periodistas mercenarios lo están matando en la tele, que están escrachando a él y a sus amigos.

A Facu lo agarraron un viernes 21 de diciembre: el primer temor fue que pasara Navidad detenido, que fuera un chivo expiatorio, que llegara la feria judicial y pasara todo enero adentro.

Nos resonaba la frase “Navidad sin presxs políticxs”: en el barrio de Facundo se estaba organizando una movida con esa consigna. ¿Cuántos presos y presas políticxs pasan las fiestas adentro? El 21 de diciembre Milagro Sala, la primera presa política de Cambiemos, llevaba 1071 días presa. Pasará presa las fiestas por tercer año consecutivo.

En uno de los tantos momentos de espera, la madre de Facundo hizo por enésima vez un paneo por las redes sociales. No podía creer la cantidad de mensajes de solidaridad, cuántos conocen y quieren a su hijo. Se enojó también con los otros, los que hablaban por hablar, los que aplaudían a la “justicia aleccionadora”, los fascistas. Y le llegaron mensajes e imágenes de gente que no estaba enterada, carteles rojos y verdes que decían “Felices fiestas”. Con cada uno de estos mensajes navideños hizo una mueca y finalmente dijo: “Parece una realidad paralela”. Es así. A los militantes nos vienen construyendo realidades paralelas, esa grieta que avanza cada fin de año. El racconto no va a ser exhaustivo, pero es lo que rememoramos cuando estábamos ahí, esperando que lo liberen a Facundo. Es nuestro listado, particular y propio: 2015, alerta y movilización por los primeros despidos masivos del macrismo; 2016, por poco pasamos Navidad en CONICET, amenazaban con dejar afuera a unos 500 científicos; 2017, metieron en cana a Luis D’ Elía, lo fuimos a visitar, vimos a su familia y a la de otros presos de Marcos Paz lidiando con la burocracia penitenciaria para poder entrar un pan dulce; 2018, allanamiento en lo de Facu, suspensión de shows de magia, vigilia en el Cuerpo de la Policía Montada, desayuno en Comodoro Py, picnic extendido en la puerta de la Central de Policías. Así venimos pasando los fines de año. La frase de Cristina “Nos han venido a desorganizar la vida” no aplica sólo a lo económico.

El allanamiento

La familia nos contó que el allanamiento duró horas, que la policía fue amable, que igual no se pueden sacar de la cabeza la imagen de tener la casa llena de uniformados, de sentir que revuelven todo.

Secuestraron el celular de Facundo y una notebook. Había buena onda: Facundo les hizo magia a los agentes y al subcomisario

Muchos de ellos quizás veían a un mago por primera vez (y Facundo es un excelente mago, premio latinoamericano en la categoría “Manipulación”). Cuando Facu salió de la casa para ser trasladado a la Central de Policías, ya se había convocado espontáneamente un grupo de vecinxs y compañerxs, que lo saludaron con el cántico popular MMLPQTP. Empezaba el aguante.

El escrache

Llegaron cientos de mensajes solidarios. En varios se repetía que Facundo le dijo a Moldes lo que muchxs pensaban. Facundo se encontró a Moldes en la calle y lo
insultó. No fue un escrache organizado. Subió el video a sus redes sociales: cuando a
los días lo bajó, el video ya se había viralizado. En el video, Moldes se ríe, no sólo no muestra sentir temor sino que contesta “Hay muchos que no van a salir más”. Pero hay algo que a Moldes (o al fiscal Marijuan, quien hizo la denuncia por amenazas) le molestó: que un pibe de 24 años lo reconociera y le cantara las justas sobre su prontuario: “amigo de la barra de Boca, amigo de Monzer al-Kassar”, “que quiere meter presa a Cristina”, parte de “la familia judicial”. Un pibe de 24 años reconoce a un fiscal, le recita la biografía y le incomoda su cafecito.

El fiscal Moldes se ríe, pero el escrache sí molesta a la familia judicial. Y no sólo a la familia judicial: el escrache molesta a todos aquellos que se sienten impunes.

En estos días hubo mucha discusión sobre el escrache como método, a raíz de la denuncia de Thelma Fardín a Juan Darthés, que después derivó en decenas de escraches en las redes, denuncias de abuso sexual, de violencia de género. Se armó revuelo con algunas notas de Rita Segato, donde critica al linchamiento público, pero también señala que el escrache está habilitado cuando la justicia patriarcal falla. En nuestro país, el escrache nació con HIJOS (Agrupación de hijos de detenidos desaparecidos). No parece casual entonces que en la declaración indagatoria a Facundo Daelli se le señalara que el video en el que insulta al fiscal Moldes fue compartido en las redes bajo el título “A donde vayan los iremos a buscar”. Es el canto de HIJOS, el que cantamos todos los 24 de marzo contra los genocidas, contra los impunes. Los militantes sabemos –aprendimos de las Madres y las Abuelas– que no hay venganza en esa sentencia, que no es una amenaza sino una búsqueda de justicia. La frase anuncia que sabemos que ellos se sienten impunes, y que queremos romper con ese silencio. Incomodar a los que se sienten tan a salvo del escarnio público como para poder tomarse un cafecito con un sol de primavera y organizar redadas judiciales; o para poder ser buenos vecinos en cualquier barrio y llevarse a la tumba el dato de dónde están los desaparecidos y los nietos robados; o para seguir acechando y violando mujeres y ser buenos padres de familia.

“No vas a salir más a la calle”, le dijo Facundo a Moldes. No es una amenaza: es decirle que hay memoria. En la detención arbitraria de Facundo hay sobre todo disciplinamiento. Hay un mandato: no escraches. No escraches a tu abusador, no digas lo que pensás de un corrupto o un fascista, no revuelvas en la historia de los genocidas que siguen vivos, no andes buscando cómplices civiles, no recuerdes, no digas, callate, aprendé lo que te puede pasar. Es la construcción de un nuevo “no te metas”.

Algo que es seguro es que la biografía del fiscal Moldes es más conocida hoy que ayer. También es seguro que, como anunciaba Rita Segato, el campo popular debe profundizar debates en relación a la justicia, la impunidad y las estrategias populares. Tampoco hay dudas de que no nos vamos a callar la boca. No somos nosotros los que tenemos que sentir vergüenza cuando alguien nos increpa a la cara. Muchas veces soportamos el señalamiento por ser KUKAS y lo hemos enfrentado con la frente en alto, con el orgullo de pertenecer a un movimiento que cree en una Argentina donde entremos todxs.

El aguante

Facundo es un tipo querible y con muchos amigos y compañeros. Es uno de los magos argentinos que más shows solidarios organiza y es un artista reconocido y querido por sus colegas.

Como parte de la estrategia para sacarlo cuanto antes, la familia de Facundo pidió que difundiéramos en las redes, que por lo pronto no era necesario hacer movilizaciones a donde Facundo pasó la noche o luego a Comodoro Py. Había que contener a los grupos que ya empezaban a organizarse, dispuestos a movilizarse a donde hiciera falta, a hacer vigilia el tiempo necesario. El día de la detención, Facu iba a actuar en Don Narciso Almacén, un bar de Paternal donde organiza los “Viernes Mágicos Justicialistas”. Era el último show del año y se iban a presentar varios magos, muchos de ellos de los Magos Peronistas. Cuando la noticia empezó a circular, se armó el grupo de whatsapp “Liberen al Mago”. Imagínense: payasos, magos, un bufón, militantes del peronismo y de la izquierda, comunicadores populares, diputadxs, vecinxs, amigxs. Hubiera sido una runfla exquisita, propia de un poema de González Tuñón.

Lxs comunicadores y trabajadores de la palabra se organizaron también: Facundo sale al aire todos los jueves en Radio Rebelde, el programa #NoNosQuedaOtra de Revista Hamartia. La comunidad mágica, aún los magos que no comparten la ideología de Facundo ni las palabras que le dirigió a Moldes, pidió por la liberación del mago, cada uno llamó a sus contactos. Artistas de otros países se conmocionaron por la noticia. Los Vecinos Inquietos de La Paternal y los organizadores de la concentración #NavidadSinPresxsPolíticxs se pusieron a disposición. Dirigentes y diputadxs del kirchnerismo, del peronismo y de la izquierda troskista se comunicaron con la madre de Facu y con lxs compañerxs de Hamartia, y se ofrecieron a movilizarse, para ofrecer un abogado, o llamar para exigir la inmediata liberación.

Hay mucha magia en los lazos que se generan en el campo popular. La solidaridad siempre parece superar las leyes de la física.

La abogada

No sabemos cuántas veces durante la noche escuchamos a la madre de Facundo decir: “Por suerte tenemos a Graciana”.

Graciana Peñafort llegó al Cuerpo de la Policía Montada con una carpeta y una nota pidiendo la excarcelación de Facundo Daelli.

Facundo había sido detenido después del allanamiento e iba a pasar la noche ahí. Graciana se acercó armada de todas las herramientas de su profesión porque sabía que era una causa justa. Varias veces calmó a la madre, con palabras de amor y siempre con una sonrisa: Facundo iba a pasar ahí la noche, no le iban a hacer nada, la causa venía bien encaminada. Esa misma noche presentarían el pedido de excarcelación, al día siguiente le tomarían declaración indagatoria y ella confiaba poder sacarlo luego de esa instancia.

Graciana explicó por qué la denuncia de amenazas no tenía sentido: hizo un análisis de lo que se ve en el video y de la naturaleza del delito de que se lo acusa a Facundo. Se sentó en el cordón de la vereda y levantó su teléfono varias veces para preguntar cuándo llegaba Facundo. Hasta ahí también llegó el Rubio Peronista. Lo conocía a Facundo por haber actuado con él, pero estaba ahí casi de casualidad: es amigo de Graciana y habían quedado en salir a cenar. El Rubio también fue parte de la vigilia, se sumaron las anécdotas sobre los gajes del oficio de los cómicos y magos. Finalmente, Facundo llegó al edificio Montada en un auto de vidrios polarizados. No lo pudo ver ni la familia ni Graciana. De ahí Graciana salió rajando a presentar el pedido de excarcelación, en la central de Policías de Moreno 1400. El chofer y aliado incondicional fue el Rubio Peronista. Era de madrugada. Aún no habían cenado y Graciana tenía que estar a las 9 hs en Comodoro Py.

En Comodoro Py todo se dio tal cual ella había anticipado: el fiscal y el Juez pidieron la excarcelación de Facundo. De ahí Graciana también salió rajando, porque debía la entrega de una nota al medio de comunicación amigo, el Cohete a la Luna. Es imparable Graciana. El abrazo que se dieron con la madre de Facu fue enorme. Qué suerte que tenemos esta tremenda abogada.

 Libérenlo

Cuando Graciana nos comunicó que el Juez Lijo había dictaminado la liberación de Facundo, nos fuimos a toda velocidad a buscarlo. Nos dijeron que lo trasladaban de Comodoro Py a la Central de Policía y que desde ahí lo liberarían. Eran las 13 hs. La orden de excarcelación era para ese día, 23 de diciembre.

A Facundo lo liberaron a las 23:50 hs. en la otra punta de la ciudad: General Paz y Madariaga, Lugano. Esperamos la liberación efectiva de Facundo durante once horas.

Cosas que pasaron en esas once horas: la madre se hizo de un set de mate, le pidió agua a la policía y acampamos en la vereda; desde su balcón una vecina tiró un cucurucho de papel con soretes de perro, nos cayó al lado; luchamos para tener carga y crédito en los celulares; la madre llamó cada hora a la alcaldía de Comodoro Py para preguntar por el traslado; la hermana aclaró decenas de veces que a Facundo aún no lo habían liberado, que iba a avisarles; el padre compró vasitos y café instantáneo; pasamos a las papas fritas; la hermana intentó tranquilizar por teléfono a la abuela, que estaba rememorando lo peor de su historia familiar, un primo asesinado en una detención ilegal durante la última dictadura; descubrimos que en esa zona los vecinos discuten mucho con sus perros, y que hay un perro llamado Sargento; le avisamos a lxs compañerxs de Hamartia y a los Magos Peronistas que a Facundo aún no lo habían liberado; contuvimos a los que empezaban a ponerse nerviosos; no supimos a dónde lo llevaban; y finalmente con asombro nos enteramos que ya había salido el traslado (esta vez en serio) pero que lo estaban llevando a Lugano. La familia no dormía hacía más de 24 horas.

 

Cambio y fuera

A Facundo Daelli lo liberaron en Lugano. Estuvo más de 24 horas detenido por ejercer su derecho a la libertad de expresión. Se lo acusó de amenazas, un delito que es excarcelable (o sea, si se lo sentenciara –lo cual está lejos de suceder– no debería pasar preso ni una hora). Más de 24 hs. detenido por decir cosas más livianas de las que le dicen a un distraído que cruzó mal la calle. Facundo salió con una caución: no puede cambiar de domicilio sin dar aviso, no puede salir del país sin autorización, debe pasar una vez por mes por la comisaría a dar cuenta de su presencia, no puede acercarse a Moldes ni agredirlo directamente o por medio de interpósitas personas. El proceso jurídico continúa y la defensa seguirá a cargo de Graciana Peñafort.

Facundo contó que lo trataron bien, se alegró del cariño en las redes y se rio de los escraches de los mercenarios de la comunicación. Contó también que hizo magia y asombró a detenidos y penitenciarios. Facundo salió con una sonrisa, haciendo el mejor aporte para revertir la lógica del disciplinamiento que quieren imponernos. Porque, como dijo Jauretche: “Nos quieren tristes para que nos sintamos vencidos y los pueblos deprimidos no vencen (…). Por eso, venimos a combatir por el país alegremente. Seguros de nuestro destino y sabiéndonos vencedores, a corto o a largo plazo”

“Para que aprendan”, quisieron decirnos. “Para que aprendan” les contestamos, siempre, con alegría.