Escribe: Juan Manuel Bassús
Fotos: Agustina Luna Castro

Por aquí pasó el peronismo dice Omar Plaini, padre, abuelo y titular del Sindicato de Canillitas. Nos recibe en su despacho y expresa su generosidad desde el primer momento. Es muy afecto a las citas. Es también a la vez, ferviente creyente de la democracia sindical y protagonista principal de una historia que lo comprueba. Afirma que el sindicalismo no ha sabido explicarle cabalmente a la sociedad la extensión de su impacto. Y también, de que es hora de romper el cascarón.

¿Como ves la actualidad sindical hoy?

La fortaleza del sindicalismo argentino reside en que se organiza por rama de actividad, y eso hay que mantenerlo porque lo ha vuelto único en el mundo, junto con el hecho de que nosotros somos administradores de los recursos de una comunidad que, con muy pocos materiales, logra prestar una infinidad de servicios. Por otro lado, el nuestro es un sindicalismo político. Así lo pensó Perón y así lo definió. Pero hoy existe una nueva composición de la clase trabajadora que amerita un análisis muy profundo. Y esto hace que hablar de movimiento obrero organizado como lo conocimos, quizás suene anacrónico. Porque ya no estamos en la era industrial, sino inmersos en una revolución digital que está poniendo en duda los viejos paradigmas. Producto de esto, el conglomerado de los trabajadores hoy en día tiene asimetrías tremendas y es muy diverso. Desde la informalidad de la changa o del trabajo en negro, pasando por el autónomo o cuentapropista, los pequeños emprendimientos de muy pocas personas que no llegan a catalogarse como empresas, los jubilados, los pensionados, los desocupados. Todos son trabajadores. Y dentro de esa composición del mundo laboral, hay que discutir en profundidad el rol de la central y cómo nosotros nos abrimos a incorporar a todos esos sectores en algún carácter y de alguna manera, sin perder el centro de nuestra fortaleza, que es el sindicato por rama de actividad.

La fortaleza del sindicalismo argentino reside en que se organiza por rama de actividad Y eso hay que mantenerlo porque lo ha vuelto único en el mundo

Hoy en día no se ve una conducción clara del movimiento obrero sino una pluralidad decentrales. Necesitamos una profunda discusión y análisis al interior del movimiento sindical argentino, porque ante la fragmentación es más complejo unificar una posición que si vos tenés una central única como supimos tener. No hace muchos años hablábamos de la unidad monolítica del movimiento obrero con la CGT en Argentina, la CUT en Brasil, el PIT-CNT en Uruguay. Hoy República Dominicana tiene 12 centrales y Brasil, 8. Es muy difícil poner de acuerdo todo eso. Y también en esto juegan las grandes tendencias mundiales con respecto a los movimientos populares. Cuando venís como nosotros de una derrota del campo popular, se multiplican las divisiones. El debate es necesario porque esto favorece al gobierno, por lo que tenemos que estar lo menos fragmentados posible. El desafío pasa por ver como ensanchamos esa base para que quepan todos, o cuando menos una mayoría abrumadora.

¿Dónde crees que residen las causas de la atomización?

Yo creo que es un conjunto de razones. En primer lugar, la revolución del conocimiento, las nuevas formas de producción y la enorme concentración de la riqueza. Por otro lado, en nuestro país a partir del advenimiento del peronismo, el sindicalismo tomó una fortaleza que no se replicó en ningún otro lado de la región. Eso nos sienta en la mesa de la gran discusión frente al patrón y nos convierte en el elemento que equilibra al capitalismo. En un mundo como el actual, brutalmente capitalista, tenemos que profundizar nuestras formas organizativas y nuestras metodologías en pos de lograr una gran unidad, de abajo hacia arriba. Porque no hay ninguna duda de que, en nuestro país y en el mundo, para la derecha no hay mejor sindicato que el más debilitado o el inexistente.

Omar Plaini para Revista Hamartia

La calle aúna y esas diferencias que se ven entre las centrales no parecen dividir al trabajador de a pie. ¿Por qué las cúpulas no logran juntarse como las bases?

Hoy básicamente pasa por cómo te relacionas con un gobierno de carácter oligárquico como el que tenemos. A eso súmale las vanidades, las mezquindades, los personalismos, la falta de un liderazgo notorio como supo ser el de Rucci, Ubaldini o en este último tiempo Hugo Moyano. Nosotros necesitamos un recambio generacional, pero esos líderes no nacen por arte de birlibirloque, sino que se construyen. Y formar un cuadro sindical lleva tiempo. Porque cuando vos negocias con el patrón, ellos llevan a todos sus CEOs y gerentes formados en Harvard o en Chicago. Entonces, vos tenés que tener un cuadro que esté formado también y conozca en profundidad su actividad. De la misma manera que se necesita un tiempo para construir y desarrollar una plataforma, un programa y una idea en una organización sindical. Del otro lado te reclaman que haya una renovación cada cuatro años ¿Por qué no se renuevan las cámaras empresariales o los jueces? Hay un gran prejuicio de la clase media, alimentado por una maquinaria infernal de los grandes medios concentrados de comunicación, que baten el parche todo el día contra las organizaciones sindicales. Entonces le apuntan a la debilidad de un grupo de hombres y nombran siempre 10 o 20 sindicalistas, pero no te cuentan que en realidad hay 150.000 compañeras y compañeros con responsabilidad de conducción en Comisión Directiva. De pronto aparece un dirigente con una causa y la caja boba está las 24 horas mostrando esa cara y esmerilando el movimiento todo a través de eso. Entonces nos pintan como los malos, sucios, feos, ladrones y corruptos. Estamos estigmatizados y no hemos sabido cómo salir de esa situación.

De pronto aparece un dirigente con una causa y la caja boba está las 24 horas mostrando esa cara y esmerilando el movimiento todo a través de eso.

¿Por qué crees que este fenómeno de demonización sindical no ha tenido tanto éxito en Argentina como en otros lugares, como los Estados Unidos?

La taza de sindicalización en EEUU es del 8%. La media en la región de América Latina está entre un 8 y 12%. En Argentina está casi en el 40%. ¿Sabes que permitió eso? El advenimiento de Juan Domingo Perón. Un sindicalismo de carácter político con grandes estructuras, con rama por actividad, con administración y gestión. Este grado de afiliación y participación se da también por un hecho que nosotros no hemos sabido transmitir fehacientemente a la sociedad. Porque con el 2 o 3% de una cuota sindical, se genera un montón. Por ejemplo, las organizaciones sindicales, a través de la salud y de la propia organización, somos los segundos dadores de empleo en la República Argentina. Primero el estado, después nosotros y recién después las empresas. ¿Qué sería de la salud en nuestro país sin las obras sociales sindicales, donde se atienden 19 millones de personas? ¿Qué pasaría si de un día para el otro toda esa población se volcara al sistema de salud pública? A diferencia de lo que sucede en América Central, donde el papel de los sindicatos se agota en la discusión paritaria o de las condiciones laborales; nosotros gestionamos y administramos comunidades, de miles o de cientos de miles. Y proveemos muchos servicios como turismo, recreación, mutuales, salud, educación, formación técnico profesional, asesoramiento jurídico, hoteles, etc. Las organizaciones sindicales son, junto con los intendentes, el primer mostrador al que acude el ciudadano de a pie cuando necesita ayuda. Todo eso, nos convierte en un contrapoder.

Por momentos se vio a la CGT conteniendo a las bases en vez de conducirlas. ¿Eso puede revertirse peleando por el control de la central o debería generarse un armado que la exceda?

De abajo la presión es cada vez más grande y vos tenés que conducir la conflictividad. Porque tenemos responsabilidad institucional, no de gobernabilidad que es del ejecutivo. Cuando vos sacas la gente a la calle, después tenés que llevarla a su casa. Y ponerla en riesgo de la represión es una responsabilidad con la que cargamos, por más pequeña o grande que sea la organización. A mí me cuesta entender a algunos dirigentes que creo que le deben ciertas explicaciones a sus bases y estoy seguro de que no van a pasar a la historia. En mi propio sindicato tuvimos como conductor a un tremendo alcahuete del menemismo en los años noventa, pero no se me ocurrió nunca armar un sindicato paralelo. Dí la pelea por adentro, sufrí persecución, desafiliación y perdí 5 elecciones -más que Lula- antes de llegar a conducir el sindicato. Ahora, hay un grupo de organizaciones grandes que han incidido siempre y aún lo hacen en pos de relacionarse a través de lo que ellos llaman “diálogo con el gobierno de turno”. Esto estaba en fuerte contradicción con los que creemos que este gobierno, cada vez que convocó al diálogo, no solo nos mintió sino que tampoco lo respetó. Y todo eso debilitó a la CGT. Pero el movimiento obrero genera sus propios anticuerpos en la forma de agrupamientos y corrientes al interior de la CGT -porque nosotros no vamos a renunciar a estar confederados- y el Frente Sindical para el Modelo Nacional, que conformamos con otras 70 organizaciones, es una expresión sindical, política y social que persigue ese objetivo. Estoy convencido de que de allí va a surgir el próximo conductor de la CGT y creemos que el año que viene vamos a ser uno de los ordenadores importantes en la conformación de un frente nacional, popular y patriótico; que ponga un gobierno de esas características nuevamente en el poder.

¿Qué sería de la salud en nuestro país sin las obras sociales sindicales, donde se atienden 19 millones de personas?

Hacías alusión recién a Lula. ¿No pensaron nunca en emular el ejemplo del PT en Brasil?

En este último tiempo lo pensó y hablaba de ese sueño Hugo Moyano. La frase la armamos entre varios y decía “sueño que algún día surja de las entrañas del movimiento sindical una mujer o un hombre que pueda conducir los destinos de nuestro país”. Y yo creo fervientemente en ese sueño, porque si podemos preparar cuadros sindicales capaces de administrar una organización solidaria que alberga cientos de miles de trabajadores, por qué no pensar en que podamos hacerlo con el país. Tenemos los principios, la doctrina, la filosofía y los valores que nos legó el peronismo; por lo que ese sueño de Moyano, tal vez ninguno de nosotros dos lo veamos, pero es posible. Por eso también creo que el Frente Sindical Para el Modelo Nacional, es una herramienta que va a ser clave no sólo para dar luz a una generación de dirigentes intermedia a nosotros, sino que también vamos a ser un gran actor en el ordenamiento del peronismo y de todo el campo popular

Tuvimos 12 años en los que el movimiento sindical por lo general acompañó, pero no tuvo una representación en el ejecutivo. ¿Si logran cumplir el rol de articuladores de la unidad, puede esperarse una mayor participación?

La vamos a pedir. Yo creo que uno de los errores del gobierno anterior fue recostarse demasiado en la obsesión de reconstruir la burguesía nacional, en vez de haberse apoyado mucho más en el movimiento sindical. Y creo que a nosotros también se nos debe un reconocimiento que nos permita incorporarnos a un rol no sólo legislativo, sino también ejecutivo. Tenemos capacidad para hacerlo, porque en el sindicalismo hay grandes administradores. Pero eso sí, el próximo gobierno sí va a hablar de la herencia recibida, porque va a quedar tierra arrasada. Y va a tener que haber mucha comprensión del sector sindical y de los demás actores de la sociedad con aquel gobierno que venga. El retroceso que estamos sufriendo es muy grande.

Omar Plaini para Revista Hamartia

¿Se le puede ganar al macrismo?

Estamos en condiciones de ganarle. Y estoy convencido de que lo vamos a lograr. Tenemos que hacer la unidad lo más ancha posible. Teniendo en claro que no van a caber todos, porque hay algunos que no van a querer estar. Y esto amerita no perder la calle, que es el único lugarque el gobierno no controla, ni aún con represión. Porque el año que viene cuando voten los ciudadanos, con esa memoria corta que tiene el electorado, van a recordar a cada uno de los que estuvimos en la pelea. Los que reclamamos por un vecino, por un convenio, por una tarifa, por la salud, por una escuela o por la muerte de docentes.

¿Y cómo se encara un gobierno que tiene que empezar tan de atrás?

Ahí hay que elaborar un gran plan de gobierno y ver qué hacemos con las empresas del estado. Que creo que hay que transformarlas en empresas mixtas con participación de los trabajadores. ¿Qué hacemos con la Constitución Nacional? ¿Y si nos proponemos plasmar en ella algunos logros como la Asignación Universal por Hijo, para que en el futuro no los toque nadie? ¿Qué hacemos con la moneda y el comercio exterior? ¿Cómo hacemos para proteger la producción y la industria nacional en un mundo en el que todos venden y nadie compra? ¿Cómo inyectamos recursos para sostener el consumo? ¿Quién va a pagar la deuda externa? ¿Otra vez le toca al pueblo? ¿Por qué no a los que tienen la plata afuera? Vamos a enfrentar enemigos muy grandes y no va a ser sencillo. Por eso te digo, van a tener que tener mucha comprensión. Y la mejor manera de lograrlo es si a vos el próximo gobierno nacional, popular y patriótico, te hace parte. Porque cuando sos parte, tenés lo pies adentro del plato. Si yo pudiese aconsejarle algo a la candidata, o candidato; sería justamente eso. Costo y beneficio, para todos. Se vienen meses muy duros, porque van a seguir aumentando la conflictividad. Lo están diciendo ellos mismos. Y esto se profundiza, por lo que va a haber mucho dolor. Si la elección fuese hoy, quien más consenso tiene en la población es Cristina. No veo otro candidato posible, porque no se arma uno de la noche a la mañana y es la ciudadanía misma la que pide por ella, no yo. Por más que sabemos que obviamente van a intentar meterla presa como a Lula, porque están dispuestos a todo, también nosotros tenemos que estar dispuestos a movilizarnos ante cualquier situación de esta índole. Argentina no es Brasil, yo lo digo siempre, porque por aquí pasó el peronismo.