El equipo de No Nos Queda Otra entrevistó a Federico Bernal, Bioquímico y Biotecnólogo (UBA), Director General del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC). Escuchá el audio completo acá:

 

La revolución del shale

En los últimos años, Estados Unidos incrementó sus niveles de producción de gas y petróleo gracias a la explotación no convencional. El año pasado, el país del norte se convirtió en el primer productor petrolero del mundo, superando a potencias como Rusia y Arabia Saudita. Duplicó la capacidad exportadora de dichos países y alcanzó niveles cercanos al autoabastecimiento.

Venezuela, por su lado, certificó hace algunos años sus reservas petroleras de la Faja del Orinoco. De esta forma, el proceso bolivariano logró que el país pasara de ser la quinta reserva mundial, a ser la primera.

Fuente: OPEP, ASB (2018).

Esta realidad le presenta un escenario relativamente cómodo a la administración Trump: la revolución del shale permite que, por primera vez en mucho tiempo, la potencia norteamericana puede llevar adelante una política “descuidada” de injerencia extranjera sin poner en riesgo el precio y la producción mundial de su principal insumo energético.

Por esto, Federico Bernal aseguró que la intervención norteamericana en Venezuela supone “patear el tablero energético mundial. Algo así como tomar un tablero de ajedrez de la geopolítica y sacudirlo”. De ahí los inmediatos pronunciamientos internacionales de Rusia, China, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), etc., en respuesta a la avanzada imperialista.

Bloqueo y contexto regional

Además de la ventaja producida por la revolución del shale, Bernal destaca la marcada orientación neoliberal de los países mas importantes de la región como otra de las armas utilizadas por Estados Unidos. “Más que la injerencia en sí misma, lo que está perjudicando a Venezuela es la falta de apoyo de sus vecinos sudamericanos. El problema no es la revolución bolivariana, sino el bloqueo económico y la mirada apática de los gobiernos locales”. A excepción de Bolivia, y tal vez ahora México, Venezuela está sola y rodeada de enemigos.

“La exportación de petróleo explica el 98% de los ingresos nacionales en Venezuela. La diversificación de la producción y la modernización del aparato productivo, fueron siempre una de las principales preocupaciones de Hugo Chávez. Se ha hecho muchísimo en ese sentido. Pero todavía falta mucho por hacer. Y ese proceso se vuelve mucho más difícil de sostener con un bloqueo económico y comercial permanente. No es algo que se pueda lograr de la noche a la mañana. No lo pudo hacer la revolución rusa, no lo pudo hacer el peronismo ni la mayoría de las revoluciones nacionales y populares de la región”.

Bernal sostiene que, si bien la revolución bolivariana no alcanzó todavía a resolver su aguda restricción externa, sí logró superar la restricción interna; es decir, la apropiación de la renta y los recursos estratégicos locales. La explotación, producción y venta del petróleo se encuentra bajo estricto control nacional. “En Argentina esto supondría apropiarse de la extraordinaria renta agraria, entre 45.000 y 50.000 millones todos los años ¿Se imaginan lo que podríamos hacer con todo ese dinero?”

Para ahondar en el tema, ver también “Venezuela: datos estratégicos y primeras reflexiones”