Por Yasel Toledo Garnache *
Este 24 de febrero los cubanos viviremos otra jornada histórica, una con gran incidencia en el presente y futuro de la nación. Millones de hijos de este archipiélago, símbolo de resistencia y victorias, acudiremos a las urnas para ejercer el derecho al voto respecto a la nueva Constitución.
Cada quien debe tener sus motivos personales para apoyar el documento. Ahí están la diversidad de la sociedad, el afán de progreso económico, el humanismo, la dignidad plena de los cubanos, las nuevas formas de propiedad, el respeto a los derechos de cada ciudadano, la salud y la educación gratuitas.
También se expresan la libertad religiosa, las iguales oportunidades para hombres y mujeres, la protección a la niñez, a las mujeres embarazadas y los ancianos… En fin es una Constitución que tiene en el centro a los seres humanos, su dignidad y bienestar.
Debemos estar conscientes de que establece las líneas legislativas para el resto de las normas que abarcan todos los sectores de la sociedad. Es la ley fundamental, texto jurídico-político más importante de la nación, sobre el que se debe asentar el Estado.
Aquí brindamos diez puntos que consideramos claves en la decisión de refrendar una Carta Magna que traza el camino, cual brújula indispensable para el porvenir.
Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

1. La necesitamos

El Estado, la sociedad, el pueblo…, todos la necesitamos. Se preocupa por la dignidad, el humanismo y los avances económicos. El país ha cambiado mucho desde la anterior Carta Magna, aprobada en 1976, hace más de 40 años. Aspectos, como las formas de propiedad privada y mixta, deben ser incluidos en la Ley de Leyes, tal como se manifiesta en el artículo 22, en el cual también se mencionan la socialista de todo el pueblo; cooperativa; de las organizaciones políticas, de masas y sociales; de instituciones y formas asociativas; y la personal.
En el propósito de lograr más prosperidad también es pertinente la inversión extranjera, reflejada, por ejemplo, en el artículo 28, referido a promover y brindar garantías a la inversión extranjera, como elemento importante para el desarrollo económico del país, sobre la base de la protección y el uso racional de los recursos humanos y naturales, así como del respeto a la soberanía e independencia nacionales.
Además, los municipios adquieren mayor relevancia a partir del reconocimiento de su autonomía, ejercida en correspondencia con los intereses de la nación.

2. La construimos entre todos

Un grupo de expertos en temas constitucionales trabajaron en la confección de las bases y fundamentos. Luego, una comisión de 33 diputados, representantes de diversos sectores de la sociedad, redactó el anteproyecto que se presentó a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), la cual lo analizó artículo por artículo. Luego, el documento recorrió todo el país, ciudades y zonas rurales, poblados y serranías.
Más de ocho millones de cubanos participamos en el amplio proceso de consulta, debate y construcción colectiva, exactamente ocho millones 945 mil 521 personas.Lo analizamos en los barrios y centros laborales, en organismos e instituciones en 133 mil 681 reuniones.
En esos intercambios, se efectuaron un millón 706 mil 872 intervenciones, de profesionales y amas de casa, de jóvenes y ancianos, quienes en ocasiones expresaron más de una sugerencia. En total se realizaron 783 mil 174 propuestas, de las cuales 666 mil 995 refirieron modificaciones, 32 mil 149 adiciones, 45 mil 548 eliminaciones y 38 mil 482 dudas.
A partir de eso, se hicieron cambios como agregar el artículo 20, el cual manifiesta que los trabajadores participan en los procesos de planificación, regulación, gestión y control de la economía. La ley regula la participación de los colectivos laborales en la administración y gestión de las entidades empresariales estatales y unidades presupuestadas.
El proceso se enriqueció con las opiniones de cubanos residentes en el exterior, los cuales aportaron con la visión del país que desean mediante dos mil 125 propuestas.
Todo fue analizado otra vez por los diputados a la ANPP, y ahora la Constitución aprobada por ellos vuelve al seno del pueblo, el soberano que dirá la última palabra.

3. Salud y Educación gratuitas

El documento abarca la continuidad de grandes conquistas, como la Educación y la Salud gratuitas, a pesar de los enormes costos en el presupuesto del Estado. Los cubanos estamos tan acostumbrados a esto, que en ocasiones los grandes logros en esos sectores pasan inadvertidos.
Recordamos que antes de 1959, la desnutrición, la ignorancia, la insalubridad y el parasitismo pululaban en la sociedad. Un estudio de 1957 reveló que el 14 por ciento (%) de los obreros agrícolas padecía tuberculosis y el 13 % sufrió la tifoidea.
La capital disponía del 65 % de los médicos y el 62 % de las camas hospitalarias. Solamente había un hospital rural con 10 camas. La mortalidad infantil superaba los 60 fallecidos por cada mil nacidos vivos, y la esperanza de vida apenas llegaba a los 58 años.
Hoy existe una gran cantidad de instituciones médicas y profesionales de la Salud, distribuidos por todo el territorio nacional, muchos hasta brindan ayuda a otras naciones. En el 2019 la tasa de mortalidad infantil fue de apenas cuatro por cada mil nacidos vivos, y la esperanza de vida aquí supera los 78 años.
Antes del triunfo de la Revolución, el 57 % de la población de Cuba era analfabeta, alrededor de 800 mil niños en edad escolar no asistían a la escuela.
En un solo año, de 1960 a 1961, la Revolución creó 15 mil aulas nuevas en zonas rurales y la matrícula en centros educacionales elementales aumentó hasta un millón 118 mil 942 alumnos. Hoy todos los niños en edad escolar asisten a los centros de enseñanzas, existen universidades en todas las provincias…

4. Se preocupa tanto por los jóvenes como por los de más experiencia

Muestra interés en todos, incluidos los jóvenes y ancianos. Por ejemplo, el artículo 87 expresa que el Estado, la sociedad y las familias reconocen a las personas jóvenes como activos participantes en la sociedad, a tales efectos crean las condiciones para el pleno ejercicio de sus derechos y su desarrollo integral.
El 88 plantea que el Estado, la sociedad y las familias, en lo que a cada uno corresponde, tienen la obligación de proteger, asistir y facilitar las condiciones para satisfacer las necesidades y elevar la calidad de vida de las personas adultas mayores. De igual forma, respetar su autodeterminación, garantizar el ejercicio pleno de sus derechos y promover su integración y participación social.

La persona que trabaja tiene derecho a la seguridad social. El Estado, mediante el sistema de seguridad social, le garantiza la protección adecuada cuando se encuentre impedida de laborar por su edad, maternidad, paternidad, invalidez o enfermedad. Asimismo, de conformidad con la ley, el Estado protege a los abuelos u otros familiares del menor de edad, en función del cuidado y atención a este. En caso de muerte de la persona que trabaja o se encuentra pensionada, el Estado brinda similar protección a su familia, conforme a lo establecido en la ley (Artículo 68).

5. Profundo humanismo

Este es uno de los elementos que distingue la Carta Magna de otras en el mundo. Así queda claro desde su primer artículo, el cual refiere que Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva.
Esa esencia se mantiene a lo largo del documento, como en el 70, el cual establece que el Estado, mediante la asistencia social, protege a las personas sin recursos ni amparo, no aptas para trabajar, que carezcan de familiares en condiciones de prestarle ayuda; y a las familias que, debido a la insuficiencia de los ingresos que perciben, así lo requieran, de conformidad con la ley.
Mediante el 48 se establece que todas las personas tienen derecho a que se les respete su intimidad personal y familiar, su propia imagen y voz, su honor e identidad personal.
Aunque en Cuba no existen torturas desde el triunfo de la Revolución, la Constitución expresa que las personas no pueden ser sometidas a desaparición forzada, torturas ni tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes (Artículo 51).

6. La prosperidad, la dignidad humana y el progreso son ejes de la Constitución

Además de los fundamentos económicos, esenciales para la prosperidad y el progreso, hay otros con incidencias en ese propósito, como el artículo 71, el cual dice que se reconoce a todas las personas el derecho a una vivienda adecuada y a un hábitat seguro y saludable. El Estado hace efectivo este derecho mediante programas de construcción, rehabilitación y conservación de viviendas, con la participación de entidades y de la población, en correspondencia con las políticas públicas, las normas del ordenamiento territorial y urbano y las leyes.
El 40 dice que la dignidad humana es el valor supremo que sustenta el reconocimiento y ejercicio de los derechos y deberes consagrados en la Constitución, los tratados y las leyes.
Con el 41 se expresa que el Estado cubano reconoce y garantiza a la persona el goce y el ejercicio irrenunciable, imprescriptible, indivisible, universal e interdependiente de los derechos humanos, en correspondencia con los principios de progresividad, igualdad y no discriminación. Su respeto y garantía es de obligatorio cumplimiento para todos.

7. El respeto a todos

Lo establecido con respecto a la dignidad humana y el humanismo inciden de forma decisiva en esto. Resaltamos todo lo expresado con respecto a la igualdad de derechos y oportunidades para mujeres y hombres, una conquista de la Revolución que se mantiene.
Respecto a la religión, se reconoce que toda persona tiene derecho a profesar o no creencias religiosas, a cambiarlas y a practicar la religión de su preferencia, con el debido respeto a las demás y de conformidad con la ley. Hay otros elementos, como los expresados en el artículo 54: El Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión. La objeción de conciencia no puede invocarse con el propósito de evadir el cumplimiento de la ley o impedir a otro su cumplimiento o el ejerc

Toda persona tiene derecho a que su trabajo se remunere en función de la calidad y cantidad, expresión del principio de distribución socialista “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo (Artículo 65).

8. Derecho a exigir al Estado y las autoridades

Otro de los aspectos llamativos es que reafirma la voluntad de la Revolución de construir entre todos, con pleno protagonismo del pueblo. Por ejemplo, el artículo 53 dice que todas las personas tienen derecho a solicitar y recibir del Estado información veraz, objetiva y oportuna, y a acceder a la que se genere en los órganos del Estado y entidades, conforme a las regulaciones establecidas.
El 61 manifiesta que las personas tienen derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades, las que están obligadas a tramitarlas y dar las respuestas oportunas, pertinentes y fundamentadas en el plazo y según el procedimiento establecido en la ley.

9. Se especifica que Cuba no volverá jamás al capitalismo, “como régimen sustentado en la explotación del hombre por el hombre”

Desde el preámbulo de la Constitución se especifica que Cuba no volverá jamás al capitalismo como régimen sustentado en la explotación del hombre por el hombre, y que solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena.
Esta certeza resulta vital en momentos muy complejos en nuestra área geográfica y a nivel global. Cuba tiene demasiados ejemplos de los daños provocados por el capitalismo, antes del triunfo revolucionario, como para aceptar ese régimen, selva humana de sufrimientos y desigualdades. Cualquier cambio en nuestra economía y sociedad es sobre la base de las esencias socialistas.

10. La más avanzada de nuestras constituciones

Esta es la más avanzada en la historia de nuestro país, según las complejidades de los tiempos actuales.
Resaltamos que Cuba tiene una vasta historia constitucional. Desde que comenzaron nuestras luchas independentistas en 1868 se han redactado siete, incluidas cuatro en los campos insurrectos. Sobresale que apenas seis meses después de iniciada la lucha armada, los patriotas confeccionaron y aprobaron la de Guáimaro, el 10 de abril de 1869, en plena guerra y con artículos sumamente radicales a favor de las masas populares.
Otras de la etapa mambisa fueron la de Baraguá, en 1878, con apenas cuatro artículos; la de Jimaguayú, en 1895, y la de La Yaya, en 1897.
Durante el siglo XX estuvieron la de 1901, cuando ocurría la Ocupación Militar de Estados Unidos aquí, lo cual impidió que fuera más avanzada, y la de 1940, considerada una de las más progresistas hasta ese momento en América.
La constitución vigente en estos momentos fue aprobada el 24 de febrero de 1976, en referendo popular, justamente cuando se cumplía el aniversario 81 del comienzo de la Guerra de 1895.

El próximo domingo lo primero será asistir a las urnas con pleno conocimiento del documento por el cual votaremos, conscientes de su profundidad y bondades para la sociedad y cada uno de nosotros.

* Periodista. Subdirector Nacional de la Agencia Cubana de Noticias. Autor del blog Mira Joven (Cuba)