El equipo de #NoNosQuedaOtra – Rebelde AM740, dialogó con el Dr. Andrés López Batalla, abogado defensor de Paola Córdoba (38) y de su hija Milagros Naiaretti (18), por el homicidio de Alberto Naiaretti (46), esposo y padre de las acusadas respectivamente. Una causa que, probablemente, haga historia en la Justicia de nuestro país por la cuestión de la  perspectiva de género; por un barrio movilizado para pedir por la libertad de Paola y de su hija, y por las deficiencias de un Estado que estuvo ausente una vez más.

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Homicidio agravado por el vínculo

“Quien tiene la cabeza de la defensa oficial es el Dr. Javier Chirinos, defensa oficial que pertenece al Poder Judicial. Tomamos la decisión de atender a las dos, a Paola y a Milagros. A partir de ahí nos enteramos que el delito por el que se las acusa es ‘Homicidio agravado por el vínculo’, uno de los delitos con mayor pena dentro del Código Penal, porque puede llegar a ser una perpetua”, sostiene el abogado Andrés López Batalla.

Tanto Chirinos como López Batalla pidieron al juez la excarcelación extraordinaria y una mirada hacia la causa con perspectiva histórica de género por tratarse de veintitrés años de violencia.

Víctimas de un sistema machista y patriarcal

“Paola, durante 23 años de su vida fue víctima de violencia de todo tipo: amenazas, violencia física, violencia psicológica, económica y sexual; porque Paola no tenía relaciones sexuales con este hombre, a Paola la violaba. Esto es lo que denunció y nadie la escuchó. Esto es lo que Paola declaró en su primer acto procesal de defensa, el día domingo. Y en el caso de Milagros, yo les diría que fue víctima de la violencia de este señor desde la panza de su mamá, porque incluso a Paola, estando embarazada de Milagros, le ha pegado”.

“El día viernes por la mañana él la obligó a prostituirse a Paola, los vecinos veían, los vecinos lo alertaban. Esta situación se sabía en el barrio, la han denunciado y nadie las escuchó. Y a la tarde, cuando entraba la noche, este señor le dijo: Paola no te duermas porque hoy son vos y tus cuatro hijos, hoy termino con vos y tus cuatro hijos“.

“Todos los que somos operadores de la justicia, los que transitamos los pasillos de los juzgados, tenemos que tener una perspectiva de género”

“Realmente son víctimas, no son asesinas. Paola Córdoba y Milagros Naiaretti son víctimas de un señor que hoy está muerto, pero también de todo un sistema que les dio la espalda”.

“Un juez varón le dio la excarcelación extraordinaria y una fiscal mujer las tiene detenidas. Esto también es paradójico, y lo hago notar porque esto del patriarcado y del machismo no es solamente de los que nacimos varones o que sentimos como varones. Acá tiene que haber radicalmente un cambio de pensamiento en los organismos del Poder Judicial”.

La ausencia del Ministerio Público Fiscal

“Estamos sobrepasados porque lo que más queremos es que Paola y sus hijas estén en su casa y así lo decidió un juez. Lamentablemente siguen siendo víctimas de un Ministerio Público Fiscal ausente, que desoyó las denuncias de amenaza y lesiones que Paola realizó“.

“El juez en persona les dio la resolución a Paola y a Milagros pero, misteriosamente, el Ministerio Público Fiscal no estuvo presente. Son los representantes del Estado. Ellos son los que tienen que venir a dar la cara y decir ‘voy a apelar, no voy a apelar, voy a consentir…'”

López Batalla relata sobre la oposición por parte del Ministerio Público Fiscal a la excarcelación extraordinaria, argumentando sobre una concesión prematura y la necesidad de medios de prueba: “Nosotros no inventamos una historia. Las declaraciones de Paola y Milagros fueron realmente claras, realmente coherentes con lo que cada una había contado por separado. Ambas contaron lo que había sucedido esa noche del 8 de marzo y 9 de marzo y no hay ningún tipo de peligro procesal, de entorpecimiento… No hay peligro de fuga. Ellas llamaron al 911”.

Paola llama y dice, ‘por favor, manden un móvil, yo soy víctima de violencia de género y acabo de acuchillar a mi marido’. Esto es simbólico, ellas no transformaron y no modificaron la escena del crimen. Ellas vinieron a contar la verdad, ellas vinieron a decir lo que nadie quiso escuchar”.