Por Soledad Re
Ilustra Mat Cast

En un comienzo, Freud consideraba que era Eros quien nos empujaba hacia el lazo, que el amor era ese afecto que nos facilitaba el lazo al otro. Sin embargo, no fue ingenuo ante las notables fuerzas que atentaban contra él.

En “El malestar en la cultura”, Freud tomaba como parámetros para evidenciar el estado de salud el hecho de que la persona pudiera amar y trabajar, pero nunca dejaba de lado la paradoja de que la misma cultura que habilitaba el amor y el trabajo, era la que se habitaba con malestar.

Hoy en día es precisamente de la mano del trabajo, las nuevas organizaciones, modernizaciones que vienen de la mano de la técnica y tecnología, lo que deja a los sujetos desujetados. Los cierres, traslados, despidos y la competencia que incrementa el individualismo debido al desempleo siempre inminente, genera inestabilidad.

En respuesta a los derechos laborales ganados, gracias a la lucha colectiva sindical, aparece el fading del empleador, ese otro que aún existía para ser el destinatario de los reclamos laborales y que debía responder ante la ley con obligaciones y responsabilidades. El fading del empleador es la emergencia de nuevos empleos con empleadores fantasmas, virtuales, un malestar que nos arroja a un espacio virtual donde parece que no hay moléculas donde el sonido pueda propagarse y nos deja mudos, insonoros. Un espacio sin ley.

¿Hay un sujeto del espacio virtual? ¿De qué tipo de sujeto se trata?

Si se supusiera un sujeto del espacio virtual, como tal contaría al menos con una voz, una ley que regulara sus encuentros y sus lazos, pero de esto nada se sabe.

Como un rizoma, el capitalismo nos captura desde antes de nacer. Si el sujeto adviene en el encuentro traumático con lalengua* materna, que no coincide necesariamente con el nacimiento biológico, sino con ese instante en que lalengua* materna mortifica al viviente haciendo de su carne un cuerpo. Del mismo modo, y una vez que se tiene un cuerpo, es que se nos puede también tener. Lo único que se puede tener es un cuerpo, y el cuerpo es por lo que se nos tiene, dice Lacan. Y si de tenernos se trata, es el capitalismo, y su comportamiento rizomático, el sistema que nos captura y de esa manera, teniendo nuestro cuerpo, nos tiene. Una vez que se tiene un cuerpo, es necesario trabajar, ganarse la vida se dice, y así poder consumir los elementos básicos para la subsistencia. En el rizoma capitalista adviene el consumidor y en el mismo rizoma, el consumidor es consumido.

Que pasa cuando a un rizoma se le realiza un corte, el desempleo por ejemplo hace de nuestro cuerpo un resto, ya no produce ni puede consumir, pero el cuerpo se cae? Podría ser, aun existe la muerte por desnutrición, y gracias a las políticas neoliberales que hoy se aplican en nuestro país, la pobreza crece. Y la desnutrición es solo un ejemplo de la muerte por caer fuera del rizoma. Pero cada vez que se produce un corte del rizoma puede crecer otro capullo. Y parece que la nueva ramificación tiene como nombre espacio virtual.

Este espacio virtual al que somos arrojados, éste ciberespacio que inspira tantas películas de ciencia ficción, puede pensarse también como un espacio que irrumpe en la vida de los sujetos a la manera de un real sin ley. En este nuevo espacio no hay regulación alguna.

Una persona puede hacerse pasar por otra, un adulto puede hacerse pasar por un niño y facilitar una situación de abuso, y un empleador puede hacerse pasar por un empleo autogestivo y nuevamente facilitar una situación de abuso.

El empleador que debía responder ante la ley que velaba por los derechos del trabajador entra en fading en el mundo virtual tomando el avatar del empleo autogestivo, pero recaudando todo el plusvalor sin ninguna responsabilidad.

Lo llamamos la nueva precarización laboral, la uberización de los vínculos laborales, llamada así por el que más se hizo conocer de estos empleos, el UBER, como el Rappi, o cualquiera de los nuevos deliverys que explotan a las personas como si fueran, literalmente, burros de carga.

La misma inestabilidad que en el trabajo empuja a los sujetos a un espacio sin ley se encuentra en el seno de la vida familiar: el individualismo, los imperativos del mercado, la supuesta “libertad” que sencillamente nos deja a merced de las fluctuaciones del deseo hace que todo aquello que no esté prohibido se vuelva obligatorio.

¿Por qué aún se habla de comunidad o redes?

Las redes nos enredan, nos capturan. ¿Hablamos de lazo cuando hablamos de redes sociales?

Como siempre no existe una regla, hay quien dirá que conoció al amor de su vida, al mejor amigo o al mejor compañero en tinder, y es algo que no se puede negar, pero en algún momento, de la red debió pasarse al acto, y el acto implicó un encuentro, que como todo encuentro, se arriesgó a fallar.  En las redes no es posible un lazo, precisamente porque lo que no ocurre son los encuentros, salvo cuando de ellas se logra salir de un salto.

En las redes lo que reúne no es lo mismo que hace lazo, es el algoritmo que busca los parecidos, los idénticos, los que opinan igual, todos los que pertenecen a una misma clase.

No hay un afecto que nos afecta, toca los cuerpos y hace que desde lo singular de cada uno se produzca el accidente del encuentro. En las redes sólo hay contactos, matches, seguidores y seguidos.  La red no falla, captura. El encuentro en cambio, está destinado a fallar, pero cuando se produce hace lazo, toca el cuerpo, hace que el milagro ocurra.

 

*lalengua neologismo creado por Lacan para dar nombre a eso que de la lengua materna se deposita en el viviente en forma de goce, y de ese modo hace del organismo viviente un cuerpo hablante, óparletre, hablanteser.