El pasado domingo 24 de Marzo, el grupo Impacto teatral intervino la cotidianeidad de la ciudad una vez más. La intervención penetró en las fibras sensibles e inspiró aires de lucha y fortaleza a los marchantes que decidieron recordar. A 43 años del golpe, el grupo dijo presente en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

Texto: Impacto teatral
Fotos: @Antoferraris, @micaelamft, @gonap97, @Lolaraw, y @Melisaraso

G.O.L.

Gobierno Oligarca Liberal

Que hipoteca nuestros sueños y nos entrega como fuerza de trabajo descartada, adormecidos a la garras del imperio. Que nos caza con nuestras propias fuerzas, y allí, heridos pero aún adormilados por el egoísmo y la competencia nos vemos obligados a participar en la kermesse del sobrevivir, ésa en la que dejamos la vida día tras día tras día, para recuperarla,  siempre parcialmente, luego de un intranquilo sueño que nunca llega, que a veces no alcanza.
Todos despiertan con un coágulo en la garganta. Naturalmente, algunos están más heridos que otros, y el conjunto de músculos y tendones se repite a cada segundo que la lucha tan larga.
Nos predisponemos a contraatacar, que es en definitiva, nuestra instintiva reacción. Pero no olvidemos que aún estamos en las garras del imperio, y cazados por nuestras propias fuerzas, que reprimen también con el sueño intranquilo de no llegar, de no alcanzar. Y es que nuestra mayor herida, la que caló más hondo en nuestras conciencias, nuestra peor herida es la que nos separa de los otros, la que prioriza al yo sobre los otros. Una idea torpe que no nos deja reconocernos, que hace que nos pisemos buscando que el otro siempre quede peor para ganar un juego que nos obligan jugar. Comprá, sacá, viajá, mirá, comé, dormí, todos son imperativos constantes e invisibles para los jugadores que gustan de competir incendiándose en el fuego que los consume: el confort.
¿Es acaso libre el relator de un grito de gol obligado?, grito de la euforia de un triunfo parcial que sirve para esconder los siniestros planes de entrega, grito liberador de la tristeza y obturador de la libertad.
Corredores que en cada vuelta se desangran más y más; porque no lo olviden: ¡estamos heridos! y una herida genera dolor, grito, descarga, pero también venganza e ira. Supervivencia. Y entre todos los sueños hay uno que es recurrente, y que vuelve siempre con más intensidad, ése en el cual la fuerza organizada y desbordante de un pueblo herido, se dispone a luchar definitivamente por su libertad.