Escriben Federico Nanzer / Nuria Giniger (1)

Córdoba de marchitas vírgenes arrepentidas, arañas nocturnas hilando infamias, el cretino importante y las familias venidas a menos; Córdoba con poetas que hablan de efebos rosados, con ruiseñores ciegos; Córdoba del pequeño burgués, del filofascista y del encapuchado, topo, rata huidiza, mosca verde”.

Elegía”, Enrique González Tuñón (2)

Había que entregar las listas de candidatos y dos horas antes, el Frente Córdoba Ciudadana bajó sus candidaturas para la disputa provincial del 12 de mayo. La catarata de especulaciones, reproches y decepciones no se hizo esperar. Aparentemente, los límites de la izquierda y el kirchnerismo progresista cordobés se pusieron en evidencia, antes aún de tener el resultado de los votos.

Después de este cimbronazo, en un año en el cual la agenda electoral marca la cancha de todos los debates sociales y políticos, aparecen miles de explicaciones posibles. En esta primera entrega, intentaremos esbozar un diagnóstico acerca de cuál es la situación en la cual se despliega esta contienda electoral. Y en la segunda entrega, analizamos qué hicimos y qué necesitamos.

Desde por lo menos 2012, con el golpe a Lugo en Paraguay, la derecha latinoamericana viene pisando firme en la recolonización de Nuestra América. Las formas que adopta este proceso son variadas: golpes de Estado con posteriores elecciones de dudosa democracia (Haití, Honduras, Paraguay, Brasil); desmantelamiento de las propuestas progresistas “desde adentro” (Ecuador); la victoria electoral de los dueños del poder, fragilizando el Estado de Derecho (Argentina, Chile, Colombia). Mientras tanto, Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua mantienen su firme decisión de autonomía, no sin dificultades, bajo una ofensiva cada día más cruel, que incluye amenazas de intervención militar.

En Argentina, en tres años y medio de gobierno macrista el proyecto del imperialismo avanzó desmantelando derechos adquiridos, destruyendo puestos de trabajo y pauperizando sistemáticamente la vida cotidiana. El pueblo lo sabe. Y el pueblo cordobés, que votó mayoritariamente por Cambiemos en 2015, también: el descontento con el gobierno nacional se acelera. Macri ha bajado su imagen 9 puntos en las dos últimas semanas entre lxs cordobeses, al tiempo que, según distintos sondeos de opinión, CFK ha consolidado un 25 % de intención de votos en una provincia que desde la 125 en adelante le es reacia y hostil.

Sin embargo, Macri lo dijo explícitamente en la cena anual de la Fundación Libertad, el 26 de marzo: “si ganamos iremos en la misma dirección, pero lo más rápido posible”.

¿A qué nos enfrentamos si Macri o el macrismo vuelve a ganar las elecciones? A la profundización del ajuste, de la represión y el punitivismo, a un país sin rastro alguno de soberanía, a sumir en la pobreza extrema a miles y miles de compatriotas, a profundizar la inclinación de la balanza hacia la derecha en América latina y el Caribe.

El imperialismo norteamericano ha descubierto que por la vía de la democracia formal que conocimos en nuestro país desde 1983 hasta el 2015, no podía recolonizar un territorio que cree que le pertenece. Lo cree como derecho divino. Y en paralelo comienzan a poner a prueba un dispositivo de alternancia, que en parte intentará mostrarse como el esquema adecuado y confiable para completar la tarea: el tándem Lavagna/ Massa/ Tinelli se pone en juego en una especie de Plan de Salvataje. Este mismo esquema de alternancia comienza a ser visualizado por sectores populares como un dispositivo de tensión: un acordeón que dé tiempo para recomposiciones y que afronte parte de la dificultosa salida postmacrista de la Argentina.

Este año, entonces, no se juega en las elecciones solamente el cambio de la conducción del Estado. Se juega la historia, pues esta derecha que ha decidido endeudarnos a cien años, tiene plan para cien años. Esta es la discusión central.

Pero esta discusión se despliega en un escenario en el cual el imperialismo tiene plan y el movimiento popular no solo no tiene, sino que ni siquiera todavía tiene claro cómo construirlo. Aquí, una primera disquisición: si no se construye un plan económico, social y político creíble, fácilmente explicable y capaz de generar adhesión en el conjunto del pueblo, difícil será constituir una Nueva Mayoría Popular que desplace a la derecha en octubre. Es decir, la ausencia de alternativa política popular no es un dato más de la realidad, es el condicionante del alcance de las luchas que hemos librado –denodadamente- en estos años.

¿Cómo se expresan estas contradicciones en Córdoba?

El llamado “Modelo del Cordobesismo”, como concepto esgrimido por José Manuel De la Sota, luego de su retorno a la gobernación en el 2011, se basa en una alianza económica, productiva y financiera, con una centralidad en tres sectores de la economía: la agroindustria ligada a la producción de alimentos  y aceites, la industria automotriz y la industria de la construcción (3). Esto se articula con una fortaleza numérica y estratégica, aunque no siempre expresada en el poder de fuego de los gremios de esas industrias. Sin embargo, los mejores acuerdos en paritarias y los firmados más rápidos y sin conflicto abierto, fueron precisamente Aceiteros, Alimentación, UOM, SMATA, y en menor medida UOCRA, AOMA y Ladrilleros.

Esto explica, entre otras cosas, por qué la CGT cordobesa es un aliado inamovible del PJ cordobés, a tal punto que siempre sus secretarios generales integran listas y bloques legislativos de Unión por Córdoba. Ahora, nuevamente se repite en el armado de Hacemos x Córdoba (4).

Asimismo, la Resolución 125, malograda en su transformación en ley nacional, fue un punto de quiebre en los acuerdos políticos y económicos entre el Gobierno nacional y el Gobierno cordobés, más específicamente entre Néstor y Cristina, con De la Sota y Schiaretti. Hasta ese momento, el acuerdo era claro y sin dobleces: Córdoba gobernada por el PJ, en la forma diseñada por De La Sota para llegar al gobierno en 1999 (5).

Juan Schiaretti y José Manuel De la Sota

Aún con la irrupción del juecismo como emergente del 2001 en la política cordobesa, ese pacto jamás fue alterado, más allá de algunos aires que se le brindaban al intendente capitalino por miembros del gabinete nacional. Esto quedó absolutamente visible, la noche del 2 de septiembre de 2007, cuando ante denuncias de fraude respaldadas por inmensas movilizaciones ciudadanas, el Gobierno nacional avaló la elección de Juan Schiaretti como gobernador provincial. Fue recién entonces la 125, el lock-out de la patronal agropecuaria y la presión de éstos sobre intendentes y diputados, lo que no solo deterioró, sino llevo a una ruptura de esta alianza, expresada en el voto de los diputados y senadores nacionales cordobeses y en las posteriores demandas del Gobierno cordobés sobre cuestiones impositivas y de fondos nacionales ante la CSJ.

En cuanto a sus políticas sociales, el modelo peronista cordobés se basa en un estado asistencial, pero con mucha actividad e intervención en la dinámica socioproductiva de los sectores populares. Hay permanente atención, asistencia y fortalecimiento a las organizaciones del territorio, a cooperativas, asociaciones civiles, copas de leche o merenderos. Se acaba de aprobar la Ley de Economía Popular en la Legislatura, antigua demanda de los movimientos sociales, acordada con la CTEP (6), la CCC y Barrios de Pie. Esto se combina con políticas habitacionales parciales y de ayuda complementaria, como el Plan Vida Digna o el Programa de erradicación de ranchos (un PROCREAR a la Cordobesa). En síntesis, un estado activo, interviniendo sobre lo social,  sobre la economía y subsidiando a la industria, por vía directa con beneficios impositivos o indirecta con programas de empleo precarizantes, pero efectivos (Programa Primer Paso de Empleo Juvenil, por ejemplo).

En este contexto, el Frente Córdoba Ciudadana había decidido jugar este partido presentando una alternativa electoral que respondiera a las necesidades de sus votantes, de su sector: participar del debate con una estrategia que expresara de modo explícito y directo un programa popular. No sin dificultades, ya que por goteo o por aspersión, gran parte de sus componentes, sujetos, organizaciones y referentes se habían ido pasando al peronismos cordobés, desde la derrota nacional de 2015 en adelante (7).

La decisión de ir con el Frente Córdoba Ciudadana generó entusiasmo en una militancia que durante 15 años siempre se constituyó distante y reacia a las cercanías con el peronismo cordobés, y se identificó más cercana a un perfil de progresismo de centroizquierda nacional y popular. Así fue que alrededor de la candidatura del Diputado nacional y Secretario General de la CTA local, Pablo Carro, se constituyó un entramado político similar al de 2017, integrado por los Partidos que vienen siendo parte del espacio nacional, popular y democrático en la provincia (PC, PSOL, Nuevo Encuentro, Frente Grande Partido de la Victoria y KOLINA), a los que se sumaron el Frente Patria Grande (que en el orden nacional se referencia en Juan Grabois), el Partido del Trabajo y del Pueblo (representación jurídica electoral del PCR) y un partido provincial que en las últimas elecciones para intendente de la ciudad capital integrara la alianza que postuló al periodista de C5N, Tomás Mendez. Asimismo, sufrió dos deserciones desde el punto de largada: Compromiso Federal, ligado al Gobernador de San Luis, y Concertación FORJA, ex articulador del radicalismo k, se inscribieron en Hacemos por Córdoba, nuevo formato impulsado por el PJ, a los que se incorporaron el Partido Socialista, el Partido Intransigente y el GEN.

Esta expectativa generada, fue puesta en escena en un importante acto del cual participaron cerca de 3000 militantes, el día jueves 21 de marzo, a tres días del cierre de plazos para la inscripción de listas, acto que no solo proclamó la candidatura de Carro, sino que presentó en el escenario a lo que sería la lista de legisladorxs que comenzaba a perfilarse hacia el sábado de cierre.

Con el diario del lunes, ya no tiene sentido adentrarse en los por qué de la decisión tomada, intentar adivinar, suponer o construir categorías conspirativas o geopolíticas sobre los motivos de la decisión que -en modo lapidario- llegó desde el Instituto Patria, al borde del cierre de la presentación de listas. Para qué seguir hurgando en la herida y hacer disquisiciones que solo nos dejan sin acción y sin moral. Veremos, sin embargo, en la próxima entrega, que la continuidad del modelo de peronismo a la cordobesa diseñada a comienzos de siglo por De la Sota y encarnada hoy en Schiaretti no estaba en duda y la estrategia electoral de la izquierda y el progresismo kirchnerista no le hacía mella, al tiempo que planteaba una dificultad a los debates sobre la unidad y sobre las posibilidades ciertas de influir en una estrategia de gobierno futuro que recoja las demandas, reivindicaciones y luchas que hemos dado en estos tres años.

(1) Miembro del Comité Central del Partido Comunista Argentino. Licenciado en Trabajo Social (UNC), docente e investigador GETAL / Militante de Liberación-Corriente de Universidad, Ciencia y Tecnología. Antropóloga e Investigadora CEIL-CONICET.

(2) Tomado de un escrito de Dante Leguizamón para Revista Anfibia, sobre el cordobesismo, que a su vez bucea en Diego Tatián (http://revistaanfibia.com/ensayo/cordobesismo).

(3)ARCOR, AGD, RENAULT, FIAT, VW, MINETTI-HOLCIM, PALMAR y el Grupo ROGGIO son los principales exponentes del capitalismo cordobés.

(4) José Pihen, secretario general de la CGT, es candidato en los primeros lugares de la lista.

(5) Esto supuso dos diputados nacionales y un senador nacional respondían a los aliados más cercanos al Gobierno nacional (Urquía de AGD, Patricia Vaca Narvaja, Pichi Campana entre otros). Este acuerdo estaba sellado con un miembro del riñón del delasotismo, Juan Carlos Maqueda como Ministro de la CSJ.

(6) Cabe aclarar que el Movimiento Evita integra el peronismo cordobés y es parte del Gobierno Provincial desde comienzos del 2016.

(7) A modo de ejemplo, el Bloque legislativo provincial obtenido en 2015 en torno a la candidaturas de Eduardo Acastello (por entonces, Intendente de Villa María -tercera ciudad de la provincia- y actualmente, candidato a legislador departamental de Hacemos x Córdoba) a la gobernación, por Córdoba Podemos, fue de ocho legisladores, de los cuales solo cuatro quedan en la actualidad en ese bloque.