Escribe Julián Andreu

3 30 3. En julio se cumplirán 30 años del primer fracaso radical, de la mano de Alfonsín, en lo que podemos denominar la era moderna de esta democracia postdictadura.

La histórica Lista 3 radical que encabezó Raúl Alfonsín en el 83 ganó las elecciones discurseando el preámbulo de la Constitución Nacional, algo que llevaría otro análisis si esas frases se hubieran efectivamente cumplido o si sólo fueron frases.

Lo que siguió a la estrepitosa salida anticipada por seis meses del presidente Alfonsín fue una construcción, sobre todo post mortem, de lo que significó Alfonsín en la democracia reciente. Mediante una artillería de lugares comunes se construyó un imaginario de este “padre de la democracia”, cuando la realidad es que el gobierno radical representó, para la mayoría del pueblo argentino la caja P.A.N. (Plan Alimentario Nacional), un paliativo que implementó a mediados del año 84 como un manotazo de ahogado para combatir el hambre que ya era un tema muy grave.

Lo que debía ser una caja con alimentos variados, terminó siendo una acumulación de legumbres e hidratos, con una distribución partidaria muy parcial y de solucionar el hambre, nada.

Un hombre clave en el armado de la caja P.A.N. que ocupaba el cargo de Subsecretario de Salud y Acción Social fue Enrique “El Coty” Nosiglia, quien hoy todavía transita los pasillos de la Casa Rosada, como artífice del armado de la actual alianza que nos gobierna.

3 30 3 - Revista Hamartia #10años

Alfonsín nunca pudo controlar una economía que iba de crisis en crisis. El último intento fue el Plan Primavera, que pareció darse en un país nórdico porque duró sólo tres semanas. La pobreza y el hambre, que eran crecientes, produjeron los saqueos y la salida anticipada del gobierno. Este fue el primer fracaso radical con Alfonsín como cabeza visible. La única verdad es la realidad.

Segundo fracaso radical

El segundo gobierno radical que ganó las elecciones en el año 1999, fue el de la fórmula Fernando De la Rúa – Chacho Álvarez, y llevaba el nombre de Alianza. Con una gran impronta radical, los cerebros de esa alianza fueron Alfonsín y Carrió. El único objetivo era ganarle al candidato oficialista, en ese momento encabezado (no hay ironía en esto) por Eduardo Duhalde.

3 30 3 - Revista Hamartia #10años

El Presidente electo, Fernando de la Rúa, nunca supo qué hacer con el gobierno. Siguió defendiendo la Convertibilidad –un peso, un dólar- en materia económica. Un modelo que se había agotado y ya mostraba grietas.

Los vaivenes económicos pronto se plasmaron en lo político. Apretados por una política monetarista y con necesidad de endeudarse en el exterior para solventar la convertibilidad, llegó el pedido del poder real: aprobar como sea la flexibilización laboral.

El “como sea” fue con la “Banelco”, por eso la flexibilización laboral se la conoció desde ese momento como la “Ley Banelco” por el pago de coimas a senadores para que saliera la medida impulsada por el FMI. Este hecho provocó la salida de Chacho Álvarez de la vicepresidencia, el 6 de octubre de 2000, cuando no se había cumplido ni un año del gobierno de la Alianza. Empezaba así la segunda debacle radical.

3 30 3 - Revista Hamartia #10años
Represión del 20 de diciembre de 2001.

Dos planes a la medida del FMI: Blindaje. Los medios de ese momento lo anunciaban como un éxito. Luego llegó el Megacanje.  Ambos planes fracasaron y derivaron en una crisis terminal.

Corralito, corralón, hambre, saqueos, Estado de Sitio, represión y muerte terminaron con el segundo gobierno radical del período post dictadura militar

Este segundo gobierno radical de los boina blanca nos dejó 38 muertos el día de la renuncia de De la Rúa, además de un 51% de pobreza y 22% de desocupación. Números más que contundentes para demostrar lo fracasada que fue esa ignominiosa gestión radical.

Tercer gobierno, tercer fracaso

Desde aquella declaración de “amor” del partido radical a Macri en la convención de Gualeguaychú el 14 de marzo de 2015, se sabía que el radicalismo secundaría al PRO, sin poder de decisión en el manejo del gobierno. En la actualidad sólo maneja el intrascendente Ministerio de Defensa.

Pero la dinámica, con la crisis económica acuciante, cambió y es necesario repartir las responsabilidades. Ahora a los radicales se los escucha y se los recibe en Casa Rosada y hasta se los invita a almuerzos. Algo cambió y se nota.

Los alfonsinistas, reacios a ser parte del gobierno -aunque lo son y tienen tanta responsabilidad como el PRO en el desastroso ejercicio del poder- proponen romper la coalición de gobierno y migrar. Parece que lo decidirá la impoluta convención que aún no tiene fecha y que incluso se duda que se haga. Prima el lema por arriba de la política pragmática, si se hace la convención se rompe el partido. Siempre es mejor que se doble hasta el infinito.

A la mesa con el gobierno los radicales llevaron como premisa un acuerdo de precios y alguna otra medida menor. el plan ya tiene nombre, es una remake fracasada, un nuevo Plan Primavera, que nadie duda también será un fracaso.

Entonces, ¿para qué hace esto Macri y su “otro yo”, Peña? Ambos se oponen a este tipo de medidas, lo hicieron público durante esta semana. Peña, luego de un silencio de varios meses, volvió a su verborragia habitual y no dejó pasar la oportunidad para oponerse a un congelamiento de precios. Y si lo dice Marquitos, lo dice Macri.

Pero cuando decimos fracaso, apuntamos los que no participamos en los negocios que, en cambio, son un éxito para los amigos del gobierno. Para ellos es exitoso este modelo.

Ese cúmulo de medidas que proponen los radicales llevarán indefectiblemente a una crisis aún más profunda. ¿Quiénes serán los responsables? Queda claro: los que las propusieron. Una manera efectiva de sacarlos definitivamente del gobierno y terminar las aventuras de vice radical, entre otras cosas. Algo que sólo está en la fantasía de los seguidores de Alem.

La histórica Lista 3 radical, dejó 30 años de miseria y hambre en dos gobiernos anteriores. Este, que es su tercero, no es ni será la excepción.