Escribe e Ilustra: Leandro Gillig
El neoliberalismo encuentra en la meritocracia su religión, su opio y su jodita.

La meritocracia ablandó la milanesa del sufrimiento y la romantizó, le hizo precio al esfuerzo y mandó al mazo al estado.

El meritócrata asume que nació menos diez y debe esforzarse sin ayuda ni contexto para ser feliz.
El meritócrata si es feliz se siente culpable.
El meritócrata nació culpable.
El meritócrata quiere contarla y que lo aplaudan, quiere entrar a la cancha sin piernas y meter un gol de rabona, que le griten “¡Bien, meritócrata! ¡Sin pies metiste una rabona! ¡Sos un ejemplo!”
El meritócrata quiere ser ejemplo, porque para él el bienestar es incómodo, la felicidad es un lapsus, una advertencia de que algo anda mal.
El meritócrata quiere coger con la pija dormida, y si la pasa bien se sentirá culpable, porque en verdad tendría que haberla tenido erecta. El peronismo te pone viagra en precios cuidados.
El peronismo no es meritócrata. El meritócrata es un gorila sin tiempo para la polìtica.
El Meritócrata / Leandro Gillig
El meritócrata quiere que la mina que le limpia la casa se ponga contenta si le regalan una cafetera que no anda, porque antes no tenia cafetera, y ahora si. El peronismo hace que esa mina tenga cafetera. El peronismo es café para el pobre. El peronismo es para el pobre. El meritócrata es para la pobreza.
El meritócrata toma Schneider.
El meritócrata quiere que su hijo arranque su vida laboral a los 10 años, siendo humillado por algún pariente, porque así se hace macho. El meritócrata quiere que su hijo sea macho. El meritócrata es macho.
El meritócrata no quiere ser subsidiado, asume que todo lo que garpa es porque “se rompe el culo trabajando”. El meritócrata solo sabe romperse el culo para pagar. Al meritócrata se la haces fácil y su culo se aburre. El meritócrata tiene que mantener el culo roto. El meritócrata es culo roto.
El meritócrata odia al negro contento, asume que es feliz porque el Estado lo mantiene. El meritocrata nunca renunció a los subsidios del gobierno peronista porque “si todos pagan poco ¿porque yo no?”. El meritócrata quiere pasarla mal en comunidad. Para el meritócrata el negro y él deben sufrir.
El meritócrata se hace la paja mirando gente vestida.
El meritócrata no es feliz, y eso lo pone feliz. El meritócrata es su oxímoron.
El peronismo es lo mejor que le puede pasar a alguien que tiene ganas de romperse el culo. El meritócrata odia al peronismo, porque para él el peronismo es fácil y de negros. El meritócrata es mala leche. El peronismo es oportunidades, para el negro y para el meritócrata.
El meritócrata es envidioso, te envidia si te ve bien y te envidia si te ve mal.