Reseña de Río Adentro

Escribe: María Dasaig*

Me propongo en esta breve reseña introducirlxs en Río Adentro: una novela colectiva escrita por Damián Cots, Ignacio Ibañez, Mariel Iglesias y Julián Saúd. Todxs ellxs primerizxs en el género. Publicada por Editorial Acercándonos y la Asociación Civil Hamartia. Se trata de una obra compuesta íntegramente de manera colectiva que narra tres historias en simultáneo que se entrecruzan en distintos espacios y tiempos. Su lectura es ágil y dinámica, no escatima en el uso de verbos pero tampoco de adjetivos, con diferencia de media página puede pasar de descriptiva e intimista a escurridiza y acelerada. Sus saltos abruptos de una historia a la otra le otorgan un ritmo y estilo propio. El hecho de que haya dos narradores en tercera persona y uno en primera, va generando en el lector la sospecha de que este último es el narrador de toda la obra. Interesante confusión que queda totalmente saldada a la hora de leer los epílogos, momento en el que se toma cabal conciencia de que se trata efectivamente de cuatro escritores interviniendo en todos los textos y tal vez un quinto: ese narrador que se construyó con la pluma colectiva.


Imagen de tapa: “Los hombres de corbata amarilla”. Ilustración de Maite Larumbe para Rio Adentro

Una Novela Colectiva

Río Adentro es un título que sintetiza bien la obra. Describe el conflicto central que atraviesa toda la historia: una sucesión de atentados “terroristas”, episodios vandálicos y escraches fomentan la sensación de caos e inseguridad: grupos civiles organizados que llevan como insignia la corbata amarilla al cuello, se autoproclaman garantes del orden y la seguridad. Se trata de experiencias que habían tenido lugar originariamente en el Tigre, escenario del conflicto en donde se desarrollará gran parte de la historia. En lo profundo del Delta, río adentro, el intendente y el presidente del club (los hermanos Dorcazberro) más importante de esta localidad en connivencia con dos inversores inmobiliarios (Machado y Prieto) pretenden liberar unas cuantas hectáreas de tierra para convertir terrenos vírgenes (antes fiscales) en negocios millonarios. Pero las tierras hace rato perdieron la virginidad y son ocupadas por un grupo de isleños que responden a un viejo dirigente territorial formado en el Partido Comunista (Jorge Dassano). Pero hay una segunda y más precisa explicación del título. Como dice en la contratapa “nos invita a navegar por los canales angostos y sucios de una familia perversa”. Y aquí está, se ve con claridad, de qué se trata internarse en ese río. Por último, no puedo dejar de mencionar otro aspecto y es lo que el propio título sugiere a modo inconciente: ¿quién es el que ríe adentro? ¿lxs autores?, ¿alguno de los personajes?, ¿el propio sujeto humano? Y acaso, ¿de qué ríe?

“Ángel Machado, el asador”. Ilustración de Maite Larumbe para Río Adentro

Ahora sí, me quiero meter de lleno en la historia. Pero recapitulemos. Dijimos que son tres narradores en simultáneo. Mencionamos a dos inversores inmobiliarios. Uno de ellos es Ángel Machado. Personaje que es fundamental en las tres historias. Y rápidamente entenderemos por qué. Verónica Machado es la hija menor de Ángel, está internada en una clínica psiquiátrica con un diagnóstico de esquizofrenia. El director de la institución es su tío, hermano de su madre. Narrada en tercera persona es la historia que le da comienzo a la novela de la siguiente manera: “En el baño, notó la sustancia extraña, el desgaste de las baldosas grises y blancas. Y vio como caía el agua. Se supo fea. Intolerante. El bebé que nunca dio a luz la había convertido en monstruo. Se encendieron los faroles aún naranjas y amarillos. Llevó la mano a la garganta y expulsó los ojos asombrados, grandes como su desilusión”.

Julia Machado es la hija mayor de Ángel y hermana de Verónica. A su padre le dice que vive en un departamentito y estudia medicina pero en realidad vive en una casa tomada y sueña con ser una gran fotógrafa mientras se dedica a distribuir cocaína. Narrada en tercera persona es la segunda historia y tiene pasajes como este: “Aspiraba en su propia nariz los restos que quedaban atrapados en los mocos. La saliva rompía la garganta y ese agujero no era más que un ladrillo. Otro pedazo de botella hecho mugre. Cuando la merca bajaba, bajaba como las aguas de un río. Se desnudaban los bancos de tierra y quedaba la mugre a la vista. Julia se arrastraba por esa mugre”

Sergio Ibañez, trabaja para Ángel. Lo conoció cuando murió su padre siendo apenas un adolescente. Machado lo puso a trabajar en la inmobiliaria apenas se hizo mayor de edad. Él es el hijo varón que Ángel nunca pudo tener. Y el novio de Julia durante los primeros años. Pero, río adentro, Machado es un impostor, alguien que se vino a ubicar en un lugar que no le correspondía en un momento particularmente oportuno. Narrado en primera persona, Sergio es la tercera historia en simultáneo y en la que, de alguna manera, se ubica el relato más lineal y presente de la novela. A diferencia, de los otros dos personajes, en Sergio, prevalece una narrativa menos descriptiva, con mucho más diálogo y acción, en un tono más crudo y realista. Y te podés encontrar con pasajes como este: “Una vez que estuve frente a la lancha, a menos de dos metros, tiré las molotov. Uno de los hombres me vio y sacó un arma. Pero ya era tarde cuando escuché el primer disparo. Las tres bombas estallaron y el fuego no tardó en expandirse. Apenas alcanzó el tanque de nafta se escuchó una tremenda explosión. La primera embarcación había quedado totalmente inservible”.

“La Familia, portaretrato estándar”. Ilustración de Maite Larumbe para Río Adentro.

Finalmente hay otros dos personajes secundarios de mayor importancia que el resto cuyo accionar influye significativamente sobre los personajes. Se trata de Marta Ford, esposa de Ángel, madre de Julia y Verónica.  Y de Ernesto Ford, hermano de Marta y tío de sus hijas. Ambos representan quizá lo más oscuro y terrorífico de la trama. Verónica, Julia y Sergio fueron estafados por la misma familia, quizá ese es el vínculo más profundo que los amalgama y mezcla en un abuso lento y constante. La necesidad de construir un afuera, de “trazar vías de escape para salir del horror y el engaño”, de poner un límite a tantos excesos y fraudes, se va volviendo el hilo conductor de una novela que parece reinventarse en cada capítulo, trazando un meridiano difuso entre la locura y la lucidez en donde un polvo se vuelve otro polvo y lo mágico se va a perder allí, bien al fondo de la nariz. Meridiano que difumina también el límite entre la ética y la moral hasta agrietarse, momento en el cual esta novela termina de cobrar sentido.

Quiero culminar esta no tan breve reseña, con un intento de contratapa propia a modo de conclusión y para invitarlos formalmente, ahora sí, a leer Río Adentro y luego comentar qué les pareció. A continuación, mi síntesis:

Es una novela escrita por cuatro autores de forma íntegramente colectiva que desconoce precedentes en la literatura argentina. Su particular forma de narrar tres historias en forma simultánea le confiere a la lectura un tono ágil y empinado. La historia transcurre en una Buenos Aires caótica e insegura con un relato mediático que resalta el miedo y la incertidumbre. Los tres personajes principales, con su voz narradora (en primera y tercera persona respectivamente) entraman una historia de engaños y abusos. Víctimas de una familia perversa, atravesarán un sendero sucio y aberrante buscando la salida al muelle más próximo aunque todos los barcos lleven a la misma isla en el Arroyo Antequera.

Río adentro describe con fenomenal severidad y precisión los andariveles perversos de la familia patriarcal. Representa quizá el modelo originario, el molde crudo y animal de nuestros antepasados. De ahí que asesinar el secreto sea quizá el único acto posible, la única salida. Claro, que sin consecuencias, no hay acto.

*Licenciada en Psicología Social

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