Escribe: Natalia Seoane
Fotos: Ida Vázquez

En el último plenario federal de H.I.J.O.S. “Hijas e Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio”, se consensuó la incorporación de la perspectiva de género y la participación de las Hijas en el 34 Encuentro Plurinacional de Mujeres Lesbianas y Trans que se realizará desde el 12 al 14 de Octubre, en la ciudad de La Plata. Charlamos con Lucía García Itzigsohn comunicadora feminista, miembro de H.I.J.O.S. quién nos contó, al respecto.

La organización, que está a punto de cumplir 25 años, desde su origen es una organización mixta, de construcción horizontal donde las decisiones se toman por consenso. “Somos una experiencia de muchos años y de las diferentes circunstancias que hemos atravesado”,  señaló Lucía García Itzigsohn quién es hija de Gustavo García Cappannini, desaparecido, y de Matilde Itzigsohn, una militante de la JTP, delegada gremial del Astillero Río Santiago, desaparecida en 1977.

Lucia trazó su análisis y agregó una fuerte hipótesis personal: “Considero que revisar las violencias de género, en el modo en que las venimos revisando como sociedad, es posible porque antes pudimos revisar el terrorismo de Estado, me refiero a juzgarlo, condenarlo y desnaturalizarlo. Me parece que hay algo que socialmente está emparentado y que de algún modo nosotras somos parte de esta trasmisión de lucha de los Derechos Humanos”.

La organización H.I.J.O.S. fue creada a fines de 1995 como organización política, federal, que lucha por los Derechos Humanos. En estos años pudo verse cómo las demandas se fueron haciendo política de Estado. Aunque en este último tiempo con muchos retrocesos, señala Lucía que “surgimos en el marco de una enorme impunidad instaurada, y a partir de eso creamos la herramienta del escrache para denunciar esa situación en los ’90. Con la decisión política de los gobiernos de Néstor y Cristina, se anularon las leyes (de obediencia debida y punto final), empezamos a testimoniar en los juicios, a investigar y vimos como nuestra demanda histórica y la de los organismos de juicio y castigo se fue plasmando en la realidad”.
En ese contexto, varones, mujeres y disidencias han construido mucho dentro y fuera de la organización.

Lucía García Itzigsohn

Además profundizó acerca de una aspecto interesante: “Se viene dando en los feminismos, una debate acerca de la utilización del escrache como herramienta. Nosotras armamos hace veintipico de años atrás el escrache, con el objetivo de señalar que no había justicia por el genocidio en Argentina, con un método de investigación y con una dinámica. Vemos que se transformó en otra cosa y también podemos aportar a reflexionar sobre la nueva ola del punitivismo y desde ya, por su transformación.”

Sobre el contexto, García Itzigsohn analiza que “lo que ocurre en este momento es que el movimiento feminista atraviesa la política de nuestro país, también impregna nuestro espacio. Por primera vez en el encuentro plenario de la organización que tuvimos en Chaco, pusimos en agenda el tema y hablamos de incluirlo en la modalidad de construcción que tenemos. Es decir, somos una organización horizontal que toma decisiones por consenso y con perspectiva de género. Esto empezó a tenerse en cuenta a transversalizar las discusiones acerca de la coyuntura política a plantearnos la necesidad de diseñar un protocolo para el funcionamiento de nuestra organización y esto genera que haya discusiones que empiezan a abrirse”.

Lo significativo, para los feminismos es amalgamar lo personal y lo político, hacer de lo cotidiano, lo privado y lo personal, algo público y social. Fueron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo las primeras en dar cátedra de feminismo cuando politizaron el lugar doméstico, cuando salieron a buscar a hijxs y nietxs desaparecidxs, cuando salieron de su casa desafiando el poder de turno, poniendo el cuerpo en el espacio público para denunciar las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y para pedir Memoria, Verdad y Justicia. Fueron ellas quienes con su lucha lograron generar conciencias, acompañamiento y sororidad, quienes enseñaron a salir a la calle.

Las Hijas hace tiempo se vienen encontrando en las Asambleas Feministas de sus territorios, participando de las movilizaciones, reconociéndose parte de la lucha de las Madre y Abuelas y como hijas de madres militantes. “Todas mujeres que rompieron con los roles tradicionales y que politizaron aspectos de la vida que, con comillas, pertenecían a lo privado”, explicó. “En ese cruce surge la inquietud desde el ámbito de nuestra militancia en Derechos Humanos y nos planteamos por primera vez, marchar, movilizarnos juntas y posiblemente realizar un conversatorio uniendo estas luchas históricas con la consigna Ni Una Menos”. Desde su creación la organización nació reivindicando la lucha de sus viejos. Hoy son ellas, por todas, juntas en el Encuentro feminista.