Entrevista a Daniel Santoro, artista plástico y referencia ineludible a la hora de pensar los sentidos del peronismo (y de la contra). Y de eso se trata también su más reciente libro, “Peronismo. Entre la severidad y la misericordia”, escrito junto a Julián Fava. Reflexiones no convencionales, menos transitadas, sobre el movimiento político e histórico que signa la vida argentina. Escuchá la charla con Revista Hamartia en #NoNosQuedaOtra AM740 Radio Rebelde, y encontrate con la Revolución Rusa, los Simpsons, el goce y el deseo, el choripán, y, por supuesto, Perón.

Escuchá la nota completa acá:

Daniel Santoro, artista plástico.

Peronismo, entre la severidad y la misericordia

“El libro está en todas las librerías y lo presentamos ya en el Fondo de Cultura Económica, lo presentaremos en Rosario también. Cómprenlo, tiene algunos conceptos novedosos y puede generar mucho interés. Con Julián (Fava) hicimos varios reportajes a lo largo y siempre el tema central fue el peronismo. Entonces a Julián se le ocurrió que podía conformar una especie de libro. Y bueno, después yo le sume la idea de convertir en un dialogo los reportajes, y hacerlo más enriquecedor desde el punto de vista de la Filosofía, incorporar un poco conceptos que no me pertenecen. Yo no tengo un entrenamiento en ese sentido, así que bueno, los conocimientos de Julián y los míos, desde dos ópticas distintas, conforman este libro un poco extraño, porque aborda el peronismo desde ópticas poco habituales. Ese es un poco la propuesta; salirnos del canon, que hace años ya lo tienen todos un poco incorporado, de qué es el peronismo, de dónde viene digamos, y la idea nuclear del libro es poner en cuestión esos conceptos ya muy transitados”.

“El subtitulado ese de ‘Entre la severidad y la misericordia’ tiene que ver con conceptos que son traídos de la Cábala, y eso también es un desafío. Porque hay uno de los capítulos que aborda precisamente de dónde viene la idea de la severidad y la misericordia como un equilibrio, como una especie de ying y yang, más apropiado a Occidente. Nuestra idea de ying y yang, esa especie de fuerzas opuestas que se equilibran, están traspoladas ahí en forma de severidad y misericordia. Y entonces se pueden entender y analizar todos los fenómenos físicos, el conocimiento y demás siempre en ese código. Y al peronismo le cabe muy bien en el campo ideológico. Para definirlo en el campo ideológico, el peronismo ocupa un lugar entre la severidad y la misericordia, que serían las dos fuerzas que operan en todos los sistemas políticos. Todas las revoluciones por ejemplo nacieron por motivos misericordiosos. Es decir, alguien ve que la gente sufre y se le ocurre misericordiosamente hacerse cargo de eso y subsanar ese sufrimiento. Pero lo que suele pasar, de hecho casi siempre pasa, es que finalmente de esa motivación misericordiosa se pasa a una ley revolucionaria que termina siendo terminantemente severa. Cuando se instaura el nuevo estatuto social que propone la revolución, eso se realiza en un extremo de severidad, las famosas purgas, todos tenemos recuerdos de la famosa Revolución Francesa, de cómo termina, de la Revolución Rusa, Pol Pot. Todos los ejemplos de los intentos revolucionarios siempre tienen una descarga en la severidad y ahí es donde se desequilibran las cosas”.

Los extremos

“El peronismo siempre transitó entre esos dos lugares, y nunca llegó al extremo de la severidad. Tal vez sea ese el motivo por ese retorno permanente, esa promesa de felicidad que encarna el peronismo, está presente en esa disyuntiva de que las cosas no llegan a un extremo. El ’55 podría haber sido la oportunidad para la extrema severidad, es decir, fusilamientos para todos. Y esa nunca fue la opción, o sea nunca pasó eso. El Perón ‘león herbívoro’ es un caso muy crucial en eso, ahí se aplica el esquema este de severidad y misericordia. Eso sería uno de los ejemplos. La sangre es uno de los elementos emblemáticos de la misericordia. La sangre de por sí es misericordiosa, como físicamente misericordiosa. La sangre se puede donar, uno se pude desprender de grandes cantidades de sangre y donarla. En la donación de la sangre, el sacrificio está implícito en ese sistema de misericordia. Jesucristo dona su sangre. Y el tiempo es extremadamente severo, fijate, el tiempo pasa siempre, ya hace cinco minutos que estamos hablando constantemente. El tiempo tiene una severidad tremenda, no se puede detener, y eso es lo que lo hace severo. Entonces, entre la severidad del tiempo, el que dice ‘ahorremos tiempo’, gasta tiempo. Entonces contiene la sangre, eso es un gran ejemplo entre severidad y misericordia. El sistema nervioso sería lo opuesto al grupo sanguíneo. Se comunica, es extremadamente severo, no puede fallar nada”.

El exceso

“Una de las cuestiones claves es que se puede imputar al peronismo de siempre excederse en el goce. El goce entendido como felicidad y al mismo tiempo como desgaste, porque el goce tiene una doble cara, hay un goce mortal y una felicidad. El peronismo se mueve en esa cuestión, por eso cuando actúa, siempre desde la visión del otro, de ese que lo está mirando, goza feliz y en exceso. Esa idea de goce y exceso está en la razón de ser del peronismo. La promesa siempre es de felicidad, nunca de sacrificio, nunca hay un horizonte de sacrificio en el peronismo. Esa es otra de las cuestiones por las que es tan odiado el peronismo, tanto por la izquierda que piensa que tiene sacrificios revolucionarios, como por la derecha o el sistema capitalista en general, que pone la meritocracia y el sacrificio para lograr un estatus determinado. Nada de eso es relevante para el peronismo. El solo hecho de existir y estar en este mundo, ya le otorga un plus de felicidad al que participa de una sociedad. Esa cosa de los merecimientos, el peronismo siempre es ineficiente y no pides sacrificios. Entonces hay ahí una presencia de repulsivo”.

“Esa idea de goce y exceso está en la razón de ser del peronismo”

“Esto se da incluso simbólicamente, para el peronismo el pan es intrascendente, nunca es una revolución el peronismo que lucha por el pan, como las grandes revoluciones, o los pedidos del capitalismo que hay que ganarse el pan con el sudor de la frente, ese tipo de cuestiones. Para el peronismo el pan se torna totalmente intrascendente y no es un símbolo de nada. Lo que se le aplica al pan es el plus de felicidad peronista, es decir, el pan dulce, o azúcares, o grasas saturadas, o sea el choripán. El pan solamente es en función de que pueda otorgar felicidad, que pueda ser algo más que simplemente un alimento. Para el peronismo la cuestión es el deseo. Uno necesita pan para alimentarse, pongamos 700 gramos de proteínas, con eso te alimentás. Pero el peronismo lo que quiere es el plus de alegría, esas proteínas pero aparte con un exceso de azúcares o con un exceso de grasa, que es lo que le da la verdadera felicidad. Todas esas cosas que acompañan son vistas por el otro como un exceso”.

“Para el peronismo la cuestión es el deseo”

“Ahí está la acción de Eva Perón, que ella dijo donde hay una necesidad surge un derecho. Entonces podemos decir que donde nace una necesidad surge el derecho a un deseo, porque no se trata nunca de una necesidad sino de un deseo, que es una instancia superior a la necesidad. Entonces ahí es donde se debate siempre el drama del peronismo. Cuando se termina el peronismo lo que hay es una cuenta terrible, nefasta, ¿no? Te cuentan en todo lo que te excediste, en todo lo que gozaste de más. ‘Ustedes se creían que podían tener una Universidad en la esquina de la casa, ustedes se creían que siendo pobres podían recibirse de ingenieros, ustedes creían que podían tener una pileta tan gigante y contaminar tanta agua’, le dicen a Milagro (Sala). El agua es un elemento fundamental del goce”.

“donde nace una necesidad surge el derecho a un deseo”

“Hace 30, 40 años atrás era casi un deporte pasar por los costados de la villa 31 y demás, y lo que se hacía en el intercambio social era contar la cantidad de antenas de televisión que había en las casitas. Y entonces se les imputaba a los negros de la villa diciendo mira, viven en una villa pero tienen televisión. O sea estaban excediéndose del goce. Siempre uno goza poco y el otro goza en exceso, y si encima se lo ve gozando y feliz, eso es catastrófico”.

Santoro y dos de sus obras detrás.

La oscuridad hoy

“No se me ocurre una imagen para pintar lo que ocurrió en estos años, es un bochorno que es difícil de visualizar, todo es muy canalla, todo es muy obsceno. Hay una obscenidad en todo. Se resuelve más esto en una especie de parodia teatral. No hay imagen que pueda dar cuenta de esto. No sé, el tipo bailando en el balcón, todas las paparruchadas que hace. Todo es desagradable, de mal gusto y poco reflejable icónicamente. Así que no hay un ícono. Tiene una cosa dramática. Hicieron pases de guita, lo que hicieron es chorearse un montón de guita, otra que chorearse un PBI. Estos chorearon en serio. Y eso es oscuro y no es transferible a la imagen, es todo abstracto. Porque por lo menos los bolsos de Lopez, hasta podés tener una imagen, que nunca existió. Inventaron una imagen, la gente hace el gesto de revolear los bolsos, y nunca pasó eso, nunca se dio. Pero la imagen la compramos. El imaginario popular compró eso. ¿Y qué revolean ellos? Cuando se chorean toda la deuda del FMI. Es desagradable”.