Andrés Kreiner, licenciado UBA en Ciencias Físicas, especialista en física nuclear experimental y sus aplicaciones, investigador del CONICET, y secretario general de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y actividad Nuclear, en diálogo con el equipo de #NoNosQuedaOtra AM 740 Radio Rebelde. Desmantelamiento en Ciencia y Tecnología; las esperanzas para el área que genera el triunfo de Alberto y Cristina Fernández, y la senda tecnológicas por la que debe avanzar un país para obtener un desarrollo productivo.

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Andrés Kreiner (der). junto a Roberto Salvarezza, diputado nacional.

La ciencia y tecnología que deja Macri

“Lo más grave que ocurrió estos años es la intención o decisión de este gobierno de cancelar definitivamente una línea tecnológica muy exitosa que la Argentina supo desarrollar a lo largo de 50 años. Es la línea tecnológica de uranio natural y agua pesada, que es con la que trabajan tres centrales nucleares, que son las que proveen entre el 5 o 6% de toda la energía que se consume en este país. Argentina hizo enorme inversiones a lo largo de muchas épocas, tanto en recursos humanos como en recursos materiales para lograr lo que llamamos independencia energética y tecnológica en esta línea. No solo han participado organismos públicos, sino también muchas empresas privada que se prepararon calificándose con los mejores estándares internacionales para llevar adelante esta actividad, que se vio premiada en los últimos años con la terminación de la central Atucha 2, que se logró remontar en el año 2006 y constituyó una hazaña tecnológica”.

“Hay que invertir en Ciencia y Tecnología porque ese es el camino que los países desarrollados conocen muy bien y por eso invierten dinero, Eso termina repercutiendo no solo en la calidad de vida de su gente sino en su bienestar y competitividad económica”

“Este gobierno que asumió prometió el oro y el moro. Macri prometió llevar la inversión en Ciencia y Tecnología al 1,5 por ciento del PBI, más que duplicando lo que teníamos hasta ese momento que había sido muy bueno y había evolucionado bien. Este gobierno sostuvo durante dos años pero con demoras y vaivenes la misma idea que estaba prácticamente concretada o definida hacia fines del año 2015: continuar con la tecnología que tenemos a través de la construcción de una cuarta central, que sería una central del mismo tipo que Atucha 3. Pasó que ni bien la Argentina fue, desesperadamente, a pedir ayuda al FMI, ya que Macri se quedó sin posibilidad de obtener otro tipo de financiamiento internacional, el gobierno anunció que daba de baja esta línea tecnológica”.

La importancia de la planta industrial de agua pesada

“Uno de los pilares fundamentales de esta línea tecnológica es la planta industrial de agua pesada que está en Arroyito, Neuquen. Es la planta de producción de agua pesada más grande del mundo, donde la Argentina hizo con una inversión, no de millones de pesos, sino de más de mil millones de dólares. ¿Que es lo que han hecho en estos años? De 450 trabajadores altamente calificados, hoy en día quedan cien, y la idea era que quedaran 30 pero no les alcanzó el dinero para el programa de retiro concertado. Cien personas es un número insuficiente para mantener esa planta en condiciones. Esa planta es muy compleja y si no se la mantiene como corresponde se pueden producir daños irreversibles porque hay materiales corrosivos. Hoy en día a la planta la han abandonado, se la está dejando morir, y nosotros desde el sector nuclear y desde ATE la hemos defendido a capa y espada, hemos protestado y denunciado para tratar de convencerlos de que esto no se podía hacer”.

Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP). Arroyito, Neuquén.

“Nuestros rectores que están funcionando tienen un cierto consumo anual que hay que reponer y la planta no está fabricando el agua de reposición. El stock que queda es muy pequeño. Lo que va a pasar es que vamos a tener que salir a comprar agua pesada teniendo la planta más grande que alguna vez exportó. NA-SA es el operador de nuestras centrales y tiene que comprar el agua pesada de reposición que normalmente se la compra a la PIAP. ¿Qué es lo que va a pasar? Vamos a tener que salir a comprar agua pesada carísima. Además no hay un mercado de provisión regular. Es un insumo muy especial, muy caro, y los países que tienen esta tecnología, en general, tienen su propias planta y en no tienen tampoco toda la capacidad para poder ir reponiendo. Ahí es donde la Argentina puede. Esto hay que impulsarlo muy decididamente y no lo ha hecho este gobierno. Es probable que el futuro energético de la humanidad termine dependiendo del agua pesada. Es una locura y un estrago injustificable desde cualquier punto esto de querer desmantelar y desactivar esta línea tecnológica, sumada a una serie de otros ingredientes nefastos como el despido de cientos de trabajadores”.

“En la comisión de energía atómica estos años perdimos cientos de puestos de trabajo: toda la gente jubilada que se fue no se repuso y los salarios son tan bajos que provocó un éxodo de mucha gente joven al exterior y a otras actividades. La gente capacitada se nos ha ido y esperemos que con el cambio de gobierno esto se revierta”

Pensar que es posible desarrollar un país sin ciencia y tecnología es una fantasía o mentira. Nadie lo ha hecho. Tenemos esperanzas de que este gobierno va a reencaminarse en la única senda posible. Lo ha dicho Alberto Fernández y Cristina lo sostuvo en su gobierno como una política muy de fondo. Hay que promover la sociedad del conocimiento, hay que promover la educación en todos los niveles. Formar a la sociedad argentina e invertir en Ciencia y Tecnología, ese es el único camino y eso no es comprendido. Todos colaboraremos para que la Argentina definitivamente se reencamine por este camino y no sufra más estos vaivenes.”