3 de noviembre

Escribe  Martina Larumbe
Video  Rocío Tognelli. Cooperativa Mil Volando Audiovisual
Fotografía Elena Vásquez. Cooperativa Mil Volando Audiovisual

Comenzamos la marcha desde plaza de mayo cada une en su respectivo camión –en mi caso, lo llamábamos “la Kmiona”–, expectantes del día que nos quedaba por delante, de la jornada de orgullo, festejo y lucha también. Bastaba con bajar del subte para escuchar dentro de la misma boca la música que sonaba arriba y afuera, en un hermoso llamado de salir a sumarse y marchar.

La primera sensación es de fiesta. La marcha del orgullo LGBTQ+ es una marcha atípica con respecto a las demás, al menos las que estoy acostumbrada de reclamos políticos. Sí puede acercarse a aquellos festejos de los años kirchneristas, días patrios como por ejemplo el 25 de mayo donde el pueblo salía a festejar. Sin embargo, lo que se da en esta marcha es único y enamora.

Marcha Orgullo 1

Miles de militantes muestran sus cuerpos y sus almas, felices y libres, a toda la marcha y a la ciudad, el país y el mundo. En las calles del centro lo único que se da es amor y fiesta, fiesta de aquelles que fueron relegades históricamente. Lesbianas, gays, bisexuales, trans, travestis y una amplia diversidad de identidades de género y sexuales ahora toman la calle para marcarle la cancha a la sociedad en su conjunto: somos y estamos acá, y ya nadie nos va a correr de nuestro lugar. Aquelles quienes han sido mandades a quemar, echades de sus casas, de sus Escuelas, de sus trabajos y del sistema en su conjunto ya no se callan más, y quien no lo entienda pasará a ser un dinosaurio. Reclaman derechos políticos, sociales y laborales, reclaman no ser nunca más estigmatizades, y en esta lucha inundan las calles de color, glitter, orgullo y amor.

Son los colores de la diversidad, aquella que rompe con toda norma, aquella que incomoda porque acepta a todes adentro, es con todes adentro. Diversidad e inclusión marcada por el calor que acompañó, calor de los cuerpos juntos y abrazados, calor de marchar con alguien al lado y pegado, calor de bailar cuatro horas sin parar, calor de cantar y de volar, también de tomar. Calor peronista del pueblo en las calles, también radical e izquierdista. Porque es con todes adentro. Por supuesto que no hace falta pertenecer al colectivo para sumarse a él, en esta marcha están todes les que apoyan la ampliación de derechos y el reconocimiento de todas las identidades. Una vez más, con todes adentro. Quienes sin duda no entran en esta caminata eterna son los macristas o derechistas; quienes en lugar de ampliar derechos buscan reducirlos, y siempre reprimieron y discriminaron a la diversidad.

Algunas postales de esta fiesta pueden ser una imitadora de Cristina subida toda la tarde a la Kmiona, dando discursos al pueblo y con una voz sorprendentemente parecida a la de la conductora. Flor de la V subida a otro camión, bailando junto a otres al ritmo de la música. Miles de camiones desfilaron desde Plaza de Mayo a Congreso, con militantes de la causa subides en ellos, bailando y festejando, y con más adherentes alrededor de cada uno, acompañando. Y que a nadie le falte brillo en su cara y en su cuerpo. No hace falta aclarar que la marcha peronista se cantó hasta el cansancio.

Imitadora de Cristina en la marcha del Orgullo
La imitadora de Cristina hablándole a la gente en uno de los camiones.
Flor de la V
Uno de los camiones con Flor de la V.

 

Con las energías renovadas después de esta revolucionaria caminata, que no cesó ni cansó por un solo segundo, volvemos a nuestras casas (o seguimos festejando) con la esperanza y la certeza también de que valió la pena, por el momento y por la visibilización, porque año a año somos más, año a año y día a día somos más libres y avanzamos hacia una sociedad más justa, inclusiva y tolerante, con menos normas y más fiestas como esta, y con más amor, sin tanta explicación. Y esta lucha va de la mano sin duda de la lucha de las mujeres y feminista, quienes también fuimos y somos oprimidas y violentadas, y caemos bajo el mismo ojo moralizante y patriarcal de este sistema. Todes, lesbianas, gays, trans, travestis, bisexuales, queers, intersex, pansexuales, mujeres y más, sufrimos la violencia física, psicológica, verbal, simbólica, laboral (y sigue…) del patriarcado. Por eso digo que el feminismo será popular, incluyendo no solo a mujeres de las clases bajas, quienes tienen que estar indefectiblemente adentro, sino a todas las identidades de género y sexuales, o no será nada.